Kiosco

El Periódico de Aragón

NOVEDAD EDITORIAL

Eduardo Ruiz Sosa (presenta 'El libro de nuestras ausencias'): "La literatura permite ajustar cuentas con la justicia"

El escritor mexicano presenta su última novela, muy esperada tras el éxito de su anterior obra, 'Anatomía de la memoria'

El escritor Eduardo Ruiz Sosa, este martes en Zaragoza. ANDREEA VORNICU

El escritor mexicano Eduardo Ruiz Sosa ha estado este martes en la librería Antígona de Zaragoza para presentar al público su última y esperada novela, 'El libro de nuestras ausencias' (Candaya). El novelista, afincado desde hace años en Vilafranca del Penedés (Barcelona), es un personaje reconocidísimo internacionalmente dentro de la literatura hispana, sobre todo a raíz de su anterior publicación, 'Anatomía de la memoria', considerada por muchos críticos como una obra de culto. Con esta última publicación, vuelve a recurrir al tema de la muerte, tan común en sus libros, así como la violencia extrema que inunda su país de origen. Una violencia que implica muertes, desapariciones y fosas clandestinas, y que existe muy ligada al mundo del narcotráfico.

Para Ruiz Sosa, la muerte y la violencia extrema no son "exclusivas" del norte de México, pero sí lo es la "cotidianeidad" con la que se afronta. En ese sentido, el escritor reconoce que en sus libros "hay mucho autobiográfico". "Es difícil encontrar a alguien en México que no haya estado cerca de este tipo de violencia", explica, a lo que añade que, como su familia es "muy grande", le ha tocado vivir "varios casos". Todo ello, pasado por los filtros de la ficción, se refleja en su prosa. Aunque, eso sí, no siempre son fidedignos a la realidad. Por "mala fortuna", dice, "hay algunos elementos que tienen que ver con la redención que en la realidad no sucedieron". En cierto modo, escribir puede funcionar como una "terapia" para él, sobre todo "cuando implica el vínculo con los lectores, que es lo que a mí me interesa de la literatura".

"Es difícil encontrar a alguien en México que no haya estado cerca de este tipo de violencia", afirma el escritor

decoration

En cualquier caso, la "desinformación", unida a las "lagunas informativas", provoca que no se conozca la realidad del país azteca, ni fuera ni dentro de sus fronteras. Ese es precisamente uno de los ejes del libro, descubrir "la magnitud de la situación", tal y como reconoce Ruiz Sosa. Una situación que en ningún caso tacha de tragedia, pues lo trágico es "fortuito", y todo este "desastre social y cultural", en términos del novelista, está ya muy arraigado. Un buen ejemplo son las fosas clandestinas en el desierto y en la sierra, que, junto a los muertos no identificados –las cifras oficiales estiman que son unos 52.000, y que su reconocimiento llevaría un trabajo de 120 años–, son otra de las patas sobre las que se apoya la historia.

El relato nace en dos experiencias dispares que el autor vivió en 1996: una desaparición y su primera visita al teatro. En primer lugar, ese año fue testigo del secuestro de tres jóvenes en una fiesta en Culiacán. Uno de ellos, conocido cercano de Ruiz Sosa. "Fue un temblor en la ciudad, cambió la forma de relacionarse, los padres se volvieron mucho más protectores, los espacios se transformaron, sin éxito, para evitar la mezcla de la violencia y la ciudad", cuenta el mexicano. Por otro lado, ese mismo año fue por primera vez al teatro, y visualizó una obra que hacía las veces de metateatro, al estilo 'Hamlet', y que el escritor admite no haber "entendido bien". Sin embargo, la relación de ambas historias confluyó en su mente, hasta el punto que creyó que utilizar el teatro como hilo conductor para conocer de primera mano las desapariciones podía funcionar.

"Más que esperanza, tengo el deseo de que todo se arregle, pero es muy complejo"

decoration

'El libro de nuestras ausencias' rebosa crudeza, tal y como rebosa la realidad mexicana, en particular de la zona de Sinaloa. Pero, a ese respecto, es una situación que no pilla tan alejado al lector extranjero. "En España se han vivido situaciones parecidas con las fosas de la Guerra civil, con la lucha de las madres contra la droga en Galicia, las madres de la Plaza de Mayo argentinas o la búsqueda de desaparecidos en Chile. Al final, son movimientos sociales que implican a colectivos familiares", asegura.

"La literatura", concluye, "permite ajustar cuentas con la justicia". Una justicia que no suele llegar a término en la realidad, y con la que Eduardo Ruiz Sosa no es demasiado optimista: "Más que esperanza, tengo el deseo de que todo se arregle, pero es muy complejo. No solo está el narcotráfico. También existe la corrupción estatal, la política internacional o la venta de armas desde EEUU No son unos delincuentes que se han hecho con el control".

Compartir el artículo

stats