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LA 10ª JORNADA DE PRIMERA

Un Huesca de dos caras

Los azulgranas tiraron por la borda una gran primera mitad con un segundo tiempo en el que estuvieron desconocidos. La falta de continuidad es un problema en los oscenses

 

Okazaki, rodeado de futbolistas de Osasuna en un momento del encuentro del viernes disputado en El Sadar. - EFE / JESÚS DIGES

A. BOBED
21/11/2020

Una semana más y ya van diez, al Huesca se le resiste la victoria. Esta vez fue en Pamplona, en un encuentro en el que, de nuevo, los azulgranas mostraron dos caras, como en varios de los partidos de la presente temporada. Después de una primera mitad brillante, de juego vistoso, velocidad galopante y muchísimo orden defensivo, el intermedio diluyó a un conjunto oscense que, al final, tuvo que dar por bueno el punto ante un Osasuna que le apretó las tuercas y que casi las pasa de rosca. Una historia conocida, ya que pudo matar el choque, lo dejó con un hilo de vida y al final su rival resurgió hasta casi comerse al Huesca.

Tiene mucho más poso este conjunto aragonés en la máxima categoría que aquel que debutó con gran bisoñez hace poco más de dos años. Es mucho más entero, posee más cuajo, más poderío ofensivo y tiene más armas para vencer. Pero no lo hace. Hay confianza, porque la sensación es diferente a la del curso del estreno, pero todavía tiene mucho que mejorar en lectura de partidos y continuidad para dar un salto hacia el siguiente nivel. Hay tiempo.

El Huesca tiene un poder que no debe abandonar nunca: el de no rendirse y bajar los brazos ante cúmulos de adversidad. Pero esa cara de la moneda tiene una cruz, que al revés, cuando se ve con ventaja, se achica, da un paso atrás y eso, si ya en Segunda lo acabó pagando con creces en choques como los de Girona, Elche o Real Oviedo, en Primera todavía más por la calidad de los rivales. No está acostumbrado a ello (desde Villarreal en el primer partido no se adelantaba) y debe corregirlo.

Ante Osasuna la primera parte rozó la matrícula de honor. De los navarros no hubo noticias, llegó un gol tempranero, los oscenses encontraron un filón de oro en el perfil derecho del ataque y pudieron irse al descanso con 0-2 si Rafa Mir hubiera estado más acertado.

Pero en la segunda parte la película cambió tanto que se vio un Huesca inferior, sometido por un Osasuna que vio que podía hincar el diente y ganar. Dos caras muy diferentes. Los navarros dispusieron de hasta cuatro oportunidades claras para haber dejado a los azulgranas con cara de tontos después de la buena primera parte realizada. Es un mal que ya acuciaba en el Huesca de Míchel de Segunda, que no sabía cómo manejar los tiempos del partido, leer el momento, aguantar la pelota y ser eficaz a la contra si se da un paso atrás.

Y esa versión de ángel y demonio del equipo no es la primera vez que se ve. En Villarreal se combinaron tramos muy buenos con otros muy malos, lo mismo que frente a todo un Atlético o contra el Eibar. En otros choques, simplemente, la falta de puntería impidió el triunfo (Elche o Valencia) y ante el Real Madrid o la Real Sociedad poco pudo rascar. El Huesca necesita más continuidad para que llegue el triunfo.

 
 
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