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Mirandés-Real Sociedad (0-1)

La Real alcanza la final de Copa sin sufrimiento en Miranda

Los de Alguacil estarán en la final de Copa y en la Supercopa tras ganar al Mirandés

 

Los jugadores de la Real Sociedad celebran el gol de Oyarzabal ante el Mirandés. - EFE

ALEJANDRO GARCÍA
04/03/2020

En medio del camino de la ilusión del modesto siempre se cruza un pez más grande en un buen momento de forma. La primera vez que el Mirandés pisó una semifinal de Copa cayó ante el Athletic de Bielsa en su mejor momento. Este año, en su peor partido en la competición, ha sido eliminado por la Real Sociedad de Alguacil, que va haciendo su camino y que está en una final de Copa, 32 años después, tras ganar 0-1 en Anduva con un gol de Oyarzabal de penalti. Los de Alguacil estarán en Arabia Saudí en la próxima Supercopa de España y esperan rival para la final copera en Sevilla entre el Granada y el Athletic.

Con el desparpajo atenuado por las precauciones que normalmente imponen unas semifinales de la Copa, el Mirandés consiguió que no sucedieran muchas cosas en el partido, le costó robar en zonas peligrosas para la Real, pero también consiguió no sufrir ante el temible ataque donostiarra.

La pelea de Matheus se conviritó en lo más interesante de un partido trabado con pocas ocasiones. Un tiro de William José fue lo más peligroso de los vascos, una falta sin remate colgada con maestría por Merquelanz acercó a los burgaleses al gol, sin éxito.

Penalti decisivo

Como en el partido de ida, que terminó 2-1 para la Real después de que Matheus redujera distancias, un penalti a favor de la Real Sociedad abrió el partido. El gol de Oyarzabal tras la mano de Malsa dejó al Mirandés a dos goles de llevar la eliminatoria a la prórroga a las puertas del descanso.

La segunda parte empezó con un disparo de un inspirado Januzaj al larguero de Limones que podía haber sido la sentencia, mientras que el peligro del Mirandés seguía reducido al balón parado.

Con más de media hora por delante, el equipo de Iraola dio un paso adelante en busca de la gesta, presionó con fiereza y mostró las virtudes que le han llevado a otra temporada histórica en Copa, pero la Real no pasó apuros, estuvo cómoda en el partido y solventó con un juego sólido la fe del Mirandés en una remontada para la que parecía no tener fuerzas.

Apenas llegaron ocasiones realistas para la sentencia, con la emoción que se presupone a una semifinal de Copa devaluada conforme avanzaban los minutos sin peligro local. Dos centros y unos balones largos, más allá del minuto 80, fue todo lo que consiguió un Mirandés eliminado con honores.

 
 
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