La nueva película de Pedro Almodóvar, La mala educación , abrirá el 12 de mayo la 57 edición del Festival Internacional de Cannes. El cineasta manchego confirmó ayer la noticia que ya adelantó EL PERIODICO el pasado 4 de febrero y explicó que cuando los organizadores del certamen le anunciaron su intención, sintió "una alegría más de adolescente que de adulto". Esta es la primera vez que una película española tiene el honor de inaugurar la muestra.

Los responsables del festival se interesaron ya por el filme durante el rodaje, pero el director se resistió: "No quiero competir con una película que me gusta porque, además, parece que te tienen que dar un premio por narices". Les dijo que tenía que acabarla y pensárselo. Una vez montada, se la mostró y aceptó exhibirla en Cannes con la condición de no ir a concurso. El cineasta comentó ayer que la inauguración "era la mejor posibilidad".

La exhibición del filme, protagonizado por Gael García Bernal, Fele Martínez y Javier Cámara, permitirá a su director centralizar la promoción, aunque también obliga a cambiar fechas de estreno. En Francia se estrenará al día siguiente y poco después, en Inglaterra. En España, llegará a las pantallas el 18 de marzo.

Almodóvar justificó este honor: "Significa que adoran absolutamente la película porque había otras gordas de Hollywood. Que se hayan decidido por mí es porque les fascina". El cineasta confesó que la mayor parte de los distribuidores que la han visto han solicitado un segundo pase. "La reacción es de una fortísima impresión; la segunda vez permite analizarla mejor", aclaró el realizador.

TEMA ACTUAL

El manchego defendió que el argumento es de plena actualidad: "Es increíble la cantidad de curas que abusan sexualmente de los niños, sólo hay que abrir los diarios. Pero mi película no sólo trata de eso, también de la pésima educación que recibimos los que fuimos a colegios religiosos. Por eso he querido contar las vidas de los personajes 16 años después".

Dijo que es un milagro que su generación no se haya convertido "en una pandilla de psicópatas" después de educarse en la culpa y en el miedo al infierno. Sin embargo, la época del colegio no le ha marcado demasiado. "Me olvidé después --apuntó--. Digamos que me horrorizó pero no me traumatizó".

También quiso aclarar que La mala educación no es "ningún ajuste de cuentas con el clero". El hecho de que haya estado 10 años trabajando en el guión --interrumpidos para hacer otras películas-- le ha permitido encontrar "un tono reposado que no suena a venganza. Aunque --reconoció-- me ha salido negra". Negó que su película sea maniquea: "Ni siquiera digo que los curas son malos. Son como son".

No se le pasa por la cabeza la idea de mostrársela a la jerarquía católica, como hizo Mel Gibson con La pasión , pero ayer no pudo reprimir un sarcasmo: "Sé que al Papa y a monseñor Rouco Varela no les gustará, pero si quieren venir al estreno, que vengan. Como son estrellas..."