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El hombre que susurraba a los asesinos

Llega a nuestra librerías el libro en el que se inspira ‘Mindhunter’, la serie de David Fincher para ‘Netflix’

 

Jonathan Groff (derecha) es Holden Ford en la serie ‘Mindhunter’. - ap / netflix

Jonathan Groff (derecha) es Holden Ford en la serie ‘Mindhunter’. - ap / netflix

JUAN MANUEL FREIRE
21/01/2018

Qué clase de persona haría algo así?», nos solemos preguntar ante la noticia de algún asesinato macabro. Desde finales de los 70, John E. Douglas buscó la respuesta a esta clase de pregunta elaborando perfiles psicológicos en la Unidad de Apoyo a la Investigación del FBI. A Douglas debemos muchas importantes conclusiones sobre la psicopatía criminal y, al menos en parte, la acuñación del término asesino en serie.

El exagente del FBI recogió sus experiencias en un libro, Mindhunter. Cazador de mentes, que, dos décadas después, se ha convertido en una exitosa serie de televisión, o lo que sea que es Netflix. La producción de Charlize Theron y David Fincher (quien dirige algunos episodios) ha sorprendido con su acercamiento dialéctico e intelectual a un género, el de los asesinos en serie, en el que a menudo pesa más el impacto que la reflexión.

Siguiendo la estela de otros títulos que han sido bendecidos con una segunda vida gracias a sus adaptaciones televisivas (de The leftovers, de Tom Perrotta, a El cuento de la criada, de Margaret Atwood), ese libro, mitad memorias, mitad manual de psicología criminal, acaba de llegar a las librerías españolas editado por Crítica y con una portada más cercana a la serie Hannibal. Esto último tiene todo el sentido. Al fin y al cabo, Douglas fue la inspiración para el personaje del jefazo del FBI Jack Crawford de las novelas El dragón rojo y El silencio de los corderos, de Thomas Harris, pero también para el turbado analista criminal Will Graham de Hannibal.

«No siempre es fácil, y nunca es agradable, ponerse en la piel de esa gente, o dentro de su mente», dice Douglas en el libro coescrito con el novelista Mark Olshaker, y es inevitable pensar en Graham, en sus visiones y en sus reconstrucciones de pesadilla.

con «los expertos» / Para meterse en la mente del asesino, John E. Douglas estudió la mayor cantidad de crímenes posible, pero también era importante hablar con «los expertos»; es decir, los autores de los crímenes. ¿Asesinos presos hablando con agentes federales? Lo hemos visto en la serie, pero no es ficción.

«Algunos sienten una preocupación auténtica por sus crímenes y creen que colaborar en un estudio psicológico es una manera de enmendarlo parcialmente, además de entenderse mejor a sí mismos», dice Douglas. Otros, habiendo tratado en vano de ser policías y agentes de la ley (al parecer, vocación habitual de agresores en serie), disfrutan con el mero hecho de estar cerca de estas figuras. Entre los criminales entrevistados figuran nombres tristemente populares como John Wayne Gacy (el payaso que entre 1972 y 1978 violó y mató a 33 hombres jóvenes), Charles Manson, el asesino de enfermeras Richard Speck y el de universitarias Ed Kemper, cuyas declaraciones se usaron palabra por palabra en la serie.

REALIDAD Y FICCIÓN

A través del caso de Ed Kemper, aprendemos el papel de la fantasía en el crimen. De pequeño, Ed hizo algunas cosas raras, como desmembrar a dos gatos de la familia y jugar a rituales fúnebres con su hermana mayor. Con veintipocos, empezó a recoger a chicas estudiantes de la carretera para diseccionarlas en casa. Saber a ciencia cierta que la fantasía puede no quedarse en eso habría evitado mucha tragedia: «Si algo puede tener aspiraciones a funcionar, tiene que llegar en una etapa mucho más temprana, antes de alcanzar el punto en que la fantasía se hace realidad».

Mientras que la historia de los criminales se mantuvo intacta, el personaje de Douglas sufrió algún cambio en el traslado del papel a la imagen. Holden Ford (su trasunto televisivo) es más esquivo, menos hábil en la interacción social o amorosa; y en la serie (spoiler tardío) es su novia la que juega a dos bandas, no al revés, como Douglas nos cuenta sin problemas.

«Yo no debía intimidar mucho. Igual que en el colegio, la gente se sentía cómoda para abrirse conmigo», dice el autor de Mindhunter. Cazador de mentes. La mirada azul intensa de Ford (interpretado por el actor Jonathan Groff) sin duda puede resultar intimidante.

QUIÉN ES QUIÉN

¿Y de dónde viene el resto de personajes centrales? Bill Tench (Holt McCallany), compañero gruñón de Ford en sus viajes a través del país entrevistando a hombres repulsivos, se basa en el agente del FBI Robert K. Ressler, autor él mismo de varios libros sobre asesinos en serie, entre ellos el conocido El que lucha con monstruos (publicado en castellano por Seix Barral en 1995). La psicóloga Wendy Carr (Anna Torv) es la Dra. Ann Wolbert Burgess, quien trabajó con Douglas y Ressler en el FBI y cofirmó con ellos un estudio sobre el homicidio sexual en 1988.

Fue en los años 80 cuando más proliferaron los asesinatos en serie en Estados Unidos, con más de 600 víctimas. En aquellos años causaron estragospersonajes como Joseph Christopher (el asesino del calibre 22) y Jeffrey Dahmer (el carnicero de Milwaukee), ambos parte del terrorífico índice alfabético de Mindhunter. Cazador de mentes. En el siglo XXI la figura del asesino en serie ha cedido relevancia a una clase de criminal que busca más fama, más rápido: el asesino en masa.