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CRITICAS

Moderna dialéctica en la fotografía mexicana

 

México es protagonista en Huesca imagen. - Foto:EL PERIODICO

POR CHUS TUDELILLAPOR CHUS TUDELILLA 08/05/2004

TITULO Huesca Imagen. Festival Internacional de Fotografía

LUGAR Salas de exposiciones Diputación de Huesca, Centro Cultural El Matadero, Museo de Huesca y UNED de Barbastro

FECHA Hasta el 30 de mayo

Pese a lo que pudiera parecer, el interés unánime que en la actualidad suscita la fotografía mexicana realizada en las décadas posteriores a la Revolución es relativamente reciente. No fue hasta los años 80 cuando historiadores y críticos iniciaron de modo sistemático el estudio de quienes hoy son ya celebrados artistas.

Las investigaciones no han cesado desde entonces, si bien falta todavía mucho para abordar el desarrollo de la fotografía en México. Así se puso de manifiesto en la apertura de Huesca Imagen, organizado por la Diputación de Huesca bajo la dirección de Julio Alvarez y la coordinación de Teresa Luesma. México, país invitado de esta décima edición, continúa deparando sorpresas; y no sólo por la categoría de las exposiciones programadas, muchas de las cuales con obras que incluso eran desconocidas entre los estudiosos mexicanos invitados al certamen, sino también por la vitalidad que su fotografía posee para continuar y abrir nuevas vías de investigación.

Como ya es habitual, las salas institucionales de la ciudad de Huesca acogen durante este mes la primera de las dos secciones del Festival; y desde Huesca a Barbastro, donde continúa el recorrido en las salas de la UNED. Las distintas exposiciones corresponden al periodo postrevolucionario, fundamentalmente a las décadas 20 y 30 del siglo XX, que coincide con uno de los momentos más intensos de la vida política y cultural de México.

LA IDENTIDAD DE UN PAIS

El nuevo orden político nacido de la Revolución (1910-1917) tuvo entre sus objetivos principales determinar cuál iba a ser la auténtica identidad nacional de un país configurado por múltiples realidades culturales. Se inició entonces una política alfabetizadora y mexicanista que en un momento dado chocó con el cosmopolitismo de un grupo numeroso de intelectuales. El debate entre ambas posturas tuvo su reflejo en las páginas de periódicos y revistas. La exposición Quiosco .

La foto en las revistas ilustradas mexicanas, en Barbastro, ofrece un excelente repertorio digitalizado de revistas que fueron decisivas para informar, formar y también para el desarrollo y difusión de la fotografía moderna. Precisamente para satisfacer la demanda gráfica el fotógrafo Enrique Díaz creó su propia agencia, Fotografías de actualidad en Ciudad de México. El segundo espacio de la UNED de Barbastro acoge una selección de sus imágenes de 1921-1931, que son la muestra de la irrupción de lo colectivo en la vida cotidiana: fiestas, elecciones, manifestaciones, giras presidenciales y sucesos diversos, marcan el sabor de bailes y balas de estas imágenes.

Frente a quienes estimaban que el valor de la fotografía residía en su carácter documental, o en su dependencia de la pintura, comenzaron a oírse las voces de los autores que defendían el arte de la fotografía; por cierto, los mismos que habían mostrado sus deseos cosmopolitas. Como señalan los especialistas, todo empezó a cambiar en la fotografía mexicana a partir de 1923, año de la llegada al país de Weston y Modotti.

Les siguieron Strand y Cartier-Bresson, y más tarde Kati Horna. Las obras de todos ellos coinciden en la exposición Ojos ajenos. Fotografías de extranjeros en México en El Matadero, donde también podemos contemplar la muestra Una moderna dialéctica .

La vanguardia fotográfica mexicana (1930-1950), una selección de imágenes de los más importantes fotógrafos mexicanos modernos como Manuel Alvarez Bravo, Aurora Eugenia Latapí, Luis Márquez, Enrique Gutmann, Reynoso o el incomparable Agustín Jiménez, cuya obra está siendo objeto de un riguroso estudio. La colectiva incluye fotografías de Lola Alvarez Bravo, cuya trayectoria es motivo de una importante cita individual en la DPH.

En este mismo edificio y de las obras de esta fotógrafa que quiso hacer un retrato de su tiempo, asistimos a la presentación de dos singulares proyectos dedicados a los registros apenas conocidos del trabajo de Luis Márquez y Juan Crisóstomo. Dos maneras muy distintas de mirar el desnudo. Por último el Museo de Huesca presenta Objeto encontrado. Homenaje a Manuel Alvarez Bravo , una selección irregular de autores y fotografías coincidentes en el protagonismo del objeto en la fotografía mexicana.

 
 
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