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VIOLENCIA EN AFGANISTÁN

Más de 30 muertos en un ataque talibán contra un hotel de lujo en Kabul

Entre los fallecidos hay 14 extranjeros y el resto son afganos, a los que hay que añadir los cinco asaltantes que se han enfrentado a las Fuerzas Especiales afganas durante más de 12 horas

 

Agentes de las fuerzas de seguridad afganas toman posiciones cerca del lugar del ataque, en Kabul, el 20 de enero. - EFE / JAWAD JALALI

AGENCIAS
21/01/2018

Más de 30 personas murieron en un ataque insurgente contra el Hotel Intercontinental de Kabul, en el que las fuerzas de seguridad afganas rescataron a más de 150 empleados y huéspedes, 41 de ellos extranjeros. Entre los fallecidos hay 14 foráneos, así como personal del hotel y de las fuerzas de seguridad. En el atentado, reivindicado por los talibanes, fueron también abatidos los cinco asaltantes y resultaron heridas muchas más personas. El recuento de víctimas podría ser mucho más elevado, según las autoridades, que hasta ahora han confirmado el fallecimiento de dos venezolanos, nueve ucranianos, un griego y un kirguís. Diez de ellos trabajaban para la aerolínea afgana Kam Air.

El asalto se produjo a las 21 horas del sábado cuando un atacante suicida se inmoló en la entrada del lujoso establecimiento, muy frecuentado por extranjeros, para allanar el camino a sus  compañeros, que penetraron en el hotel vestidos con uniforme militar y cargados de armas, explosivos y chalecos listos para ser detonados. El atentado derivó en unas 12 horas de enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los insurgentes, hasta que las autoridades afganas lo dieron por terminado en la mañana de este domingo. "El ataque ha terminado completamente después de que todos los atacantes fuesen eliminados", dijo el portavoz del Ministerio de Interior, Nasrat Rahimi.

Fueron 12 horas de terror para cerca de 160 huéspedes y empleados rescatados del hotel. Abdul Rahman Naseri, un huésped que había acudido para una conferencia sobre tecnologías de la información, estaba en el 'hall' cuando vio irrumpir a cuatro pistoleros vestidos con uniforme militar. "Gritaban en pastún 'No dejéis a nadie con vida, sea bueno o malo'. 'Disparad y matadlos a todos', gritó uno de ellos", explica Naseri. "Corrí a mi habitación en la segunda planta. Abrí la ventana y traté de escapar pasando a un árbol, pero la rama se rompió y caí a tierra. Me lastimé la espalda y me rompí una pierna".

El director del hotel, Haris Nayab, que escapó indemne, afirma que los atacantes consiguieron entrar en la zona principal del centro por la cocina, antes de atravesar el hotel, donde muchos clientes quedaron atrapados en las habitaciones. El jefe de seguridad declaró que los atacantes se dirigieron directamente hacia las plantas 4 y 5, sugiriendo que la acción había sido cuidadosamente planificada, posiblemente con cómplices en el interior.

"Cuando la sexta planta se incendió esta mañana, mi compañero de habitación me dijo: 'O nos quemamos o escapamos'", cuenta Mohammad Musa, que estaba escondido en su habitación en la última planta. "Cogí una sábana de la cama y la até al balcón. Intenté bajar por ella, pero pesaba demasiado y mis brazos no tenían fuerza suficiente. Caí y me causé heridas en el hombro y la pierna", explica.

Alto nivel de vigilancia
En el Intercontinental, situado en lo alto de una colina en el oeste de la capital afgana y siempre bajo un alto nivel de vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad, seguían horas después presentes las fuerzas de seguridad y los equipos de investigación. En la zona se escuchaban todavía explosiones esporádicas, que Rahimi atribuyó a detonaciones controladas por parte de las tropas para deshacerse de los explosivos colocados por los atacantes antes de ser abatidos.

Hace unas semanas, la seguridad del hotel pasó a estar en manos de una empresa privada, mientras que antes estaba a cargo de las fuerzas de seguridad afganas, afirmó Rahimi. El hotel, frecuentado por extranjeros y afganos adinerados y que a menudo acoge fiestas privadas y eventos oficiales como ruedas de prensa, seminarios y conferencias, ya fue objeto de un atentado similar en junio del 2011. En aquella ocasión, 21 personas fallecieron, entre ellas dos extranjeros, una de ellas un piloto español, y la acción se prolongó también hasta altas horas de la madrugada.

El ataque de hace siete años también fue reivindicado por los talibanes. Este es el primer ataque de envergadura en el país desde que el Gobierno retomara hace unos días la posibilidad de unas negociaciones de paz con los talibanes. La semana pasada, miembros del Gobierno afgano, del Alto Consejo para la Paz de Afganistán y de facciones de los talibanes mantuvieron conversaciones informales en Turquía con el propósito de abrir un proceso formal de paz en el país asiático.

Graves ataques insurgentes
A principios de mes, once personas murieron, entre ellas cinco policías, y 25 resultaron heridas después de que un atacante suicida detonara los explosivos que llevaba cerca de las fuerzas de seguridad que vigilaban una manifestación en la capital afgana. Además, a finales de mayo pasado se produjo en la ciudad el peor atentado en el país desde la caída del régimen talibán con la invasión estadounidense en el 2001, cuando un camión cargado de explosivos causó 150 muertos y más de 300 heridos.

Desde el final de la misión de combate de la OTAN en enero de 2015, Kabul ha ido perdiendo terreno ante los insurgentes hasta controlar apenas un 57% del país, según el inspector especial general para la Reconstrucción de Afganistán (SIGAR) del Congreso de Estados Unidos.