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EL OJO QUE MUERDE

Marta Gracia y Florián Rey: El cineasta que salió de su propia sombra

 

Daniel García-Nieto Daniel García-Nieto
05/06/2019

En 1980, Florián Rey se había quedado en nada, una sombra en el recuerdo de los vecinos de La Almunia de Doña Godina. El concejal de Cultura popular (qué nombre tan bonito…), Paco Gracia, se puso en marcha para recuperar la memoria de Antonio Martínez del Castillo, Florián Rey, que nació en La Almunia en 1894 y en los años 30 rodó algunas de las mejores películas del cine español de todos los tiempos.

Paco se puso en contacto con Luis Buñuel, Agustín Sánchez Vidal, Manuel Rotellar y otros próceres aragoneses del cine. El ayuntamiento organizó un homenaje al director de Nobleza baturra con la proyección de Orosia, cinta sobre amores en una aldea que impactó mucho a Marta, la hija de Paco. Hoy Marta es alcaldesa de esta ciudad que tiene casi 8.000 habitantes, fuerte vocación agraria y una universidad.

«Recuerdo que aquel día iba a venir Imperio Argentina. le esperamos en una calle sin nombre ni asfaltar. Nunca vino». Pero los almunienses no desfallecieron. La operación rescatar a Florián Rey estaba en marcha. «Para nosotros Florián era la silueta de un señor con un megáfono, una imagen difusa, lejana».

La labor del Ayuntamiento y de la Asociación de amigos de Florián Rey devolvió al cineasta a la vida. El Festival de cine de La Almunia, Fescila, ha celebrado ya su 24ª aniversario. 24 años de películas, premios, talleres y conferencias. Todo el que quiera aprender algo sobre el cine lo tiene muy fácil en La Almunia. Pero en los últimos años, la ciudad se ha volcado en la recreación de los rodajes de Florián Rey en la localidad. Los vecinos teatralizan el proceso de creación de La aldea maldita y Nobleza baturra. «Si te lo cuentan... pero tienes que vivirlo», afirma la primera edila.

En estas recreaciones, cientos de almunienses se visten a la manera de la España de los años 30. Florián (un actor amateur que lo encarna), ordena, se enfada, discute con su mujer, Imperio Argentina (otra actriz amateur)… Unas señoras encarnan a las Sin sombrero, poetisas de la República; otra esquina se convierte en un cabaré; la escuela de jota hace su papel, el coro el suyo… «La recreación y el Festival atraen a muchos visitantes, y nos han servido para sentir y entender la época», afirma Marta con orgullo.

Florián Rey, visto por Daniel García Nieto.

Pero, ¿cómo era Florián Rey?. «Fue un hombre controvertido. Se le acusó de franquista, pero yo creo que en realidad era más bien oportunista, se adaptó al nuevo statu quo. De hecho en su vida privada no era nada conservador. Era un superviviente», afirma la alcaldesa. La hija de Paco cree que el cineasta hizo su mejor cine en los 20 y 30. Pero aunque no siempre fue un gran artista, sí fue un gran empresario: consiguió hacer dinero. «Fue un artista de la industria», sentencia la alcaldesa. «Algunas de sus películas fueron superéxitos, el 8 apellidos vascos de la época. Hizo un cine musical y folclorista que gustaba mucho. Morena clara fue un gran éxito durante la guerra civil en ambos lados del frente».

En los 60 compró un hostal en Benidorm, ciudad donde se retiró. Rey dio la réplica española a los grandes musicales de Hollywood. «Fue un superventas», dice Marta. Hace unos años, el ayuntamiento localizó a la familia de Florián. Conocer a sus descendientes ayudó a ponerle cara. «Era como Batman. Existía, pero no sabíamos que había tenido una vida: hijos, mujeres… Así conocimos a la persona detrás del personaje». Un día, un sobrino de Florián se plantó en el ayuntamiento, por un asunto de unas fincas. «Están a nombre de Antonio Martínez del Castillo», dijo. «Hombre, Florián Rey», le respondió un funcionario. El familiar no daba crédito a que en La Almunia le recordaran. «¿Cómo no vamos a conocer a Florián Rey?». El colegio lleva su nombre, los niños trabajan sus películas en clase, el festival de cine da su nombre a su principal galardón… El hombre surgido de la silueta ya tiene cara y ojos.

La Almunia es un pueblo de escenarios. Hay una gran tradición en esta ciudad de la comarca de Valdejalón de subirse a un estrado a cantar, interpretar, bailar, tocar un instrumento… «El porcentaje de vecinos de La Almunia que ha subido a un teatro es apabullante. Seguramente porque históricamente ha habido equipamientos: el teatro de las Mercedarias, el Salón Blanco de la parroquia, el Cine Costa y los Salesianos».

La Almunia es un hervidero cultural: grupos de jota, bandas de música, teatro de madres…, al calor de los que ha nacido una pequeña industria local de iluminación y sonido. Tu cara me suena es un evento de play back que reúne a 3000 personas en el pabellón municipal. Para la alcaldesa de la Almunia de Doña Godina, todo el mundo tiene derecho a subir a un escenario, expresarse y ser aplaudido.

«Tendría que ser un derecho constitucional de todos los ciudadanos», defiende Marta con pasión. Ella sabe del poder transformador que un escenario tiene para una persona. Imaginen para todo un pueblo.

 
 
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