+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

Tres en uno

Las campanas y los muertos

 

Las campanas y los muertos -

Daniel Gascón Daniel Gascón
13/04/2020

Bárbara Mingo ha reflexionado sobre el confinamiento y algunos usos del verbo 'tocar'. Frente a la interpretación que oscila entre el juego y el fatalismo, donde en la vida unas veces nos toca hacer una cosa u otra, la escritora prefería pensar en unas campanas: «la expresión original que indica que hay un imperativo más fuerte que nos obliga a meternos en determinada situación proviene del toque de las campanas de la iglesia, y así los del pueblo sabían a qué atenerse». «Me alivia más comprender que las campanas tocan a encierro que sentir que, de manera ominosa e indeterminada, toca encierro, como si esto fuera un juego loco en el que ahora hay que ponerse de pie, ahora hay que sentarse», decía: esa campana alude a un elemento de organización y a una idea de comunidad amenazada que reacciona, que establece un tiempo humano de rituales y gestos. Ahora esa campana también es una campana silenciosa: las campanas deberían tocar a muerto, pero no lo hacen del todo. La enfermedad impide acompañar o despedir a los seres queridos. Hay una ausencia brutal en el centro. Hay también un pudor para mostrar y casi pensar, aunque cada vez las balas silban más cerca, y eso si tienes suerte. Las cifras, además de confusas por los problemas para unificar la información, son aterradoras y generan un bloqueo: hay una despersonalización, cuesta traducirlas a lo concreto.

David Jiménez Torres relacionó esas ausencias con 'Los muertos' de James Joyce y Rafa Latorre ha recordado que «en una pandemia es imposible la victoria»: para el Rieux de Camus, la peste es «una interminable derrota». «Mostrar que tras esa cifra existen víctimas infortunadas y familias desgarradas es una obligación comunitaria, que aporta la necesaria gravedad a esta desgracia colectiva y nos recuerda que el confinamiento tiene una razón de ser», ha escrito Manuel Arias Maldonado. Estamos de luto pero no lo podemos hacer y quizá muchos aún no sabemos que lo estamos, ha escrito Elena Alfaro: «No sé si estamos incubando un 'shock' postraumático o si lo esquivaremos usando la estadística».

«La tragedia está fuera del tiempo, y no hay que superarla sino aceptar que a partir de ahora es parte de nosotros», observa David Mejía, y recuerdo otra campana y otra pérdida, de una dedicatoria de Rafael Sánchez Ferlosio, que falleció el mes de abril del año pasado, a su hija fallecida: «A la memoria de quien más he querido en este mundo, Marta Sánchez Martín, que tantas veces metió baza en estas páginas, con su palabra aguda y redicha como una campana de convento, que, a despecho del mundo, todavía me sonaba a amanecer». 

@gascondaniel

 
 
2 Comentarios
02

Por Don Minervo 9:41 - 13.04.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Cuando las campanas tocaban el toque de arrebato es porque alguna desgracia había ocurrido en el pueblo, entonces la gente salía presta y veloz de sus casas para ayudar y posiblemente alguno ajeno a la desgracia permanecia quieto en su silla sin importarle que ocurría. Ahora el toque de arrebato nos dice que nos tenemos que quedar en casa y algunos ajenos a la desgracia hacen todo lo posible por salir de ella.

01

Por Don Minervo 9:02 - 13.04.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Demos las gracia a Bárbara Mingo, David Jiménez, James Joyce y Rafa Latorre, Camus, Manuel Arias, Elena Alfaro, David Mejía y a Ferlosio por habernos dedicado tan elevado artículo.

Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de El Periódico de Aragón

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla