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Lectores

 

12/01/2012

AYUNTAMIENTO
Un niño de cuatro años
Miguel Ángel Gracia, Portavoz IU Ayuntamiento de Alcañiz

Uno de los pasajes más hilarantes y conocidos de los hermanos Marx es aquel en el que Groucho se enfrenta a un contrato algo complejo, y ante la pregunta de si lo entiende, responde como ofendido "¿Entenderlo? Por favor, esto lo entendería hasta un niño de cuatro años".

Habrá que llamar a un niño de cuatro años para hacerle entender al alcalde Suso en qué consiste la subvención que le ha sido concedida al Ayuntamiento de Alcañiz para alumbrado público; subvención de casi medio millón de euros conseguida por IU en su etapa de gobierno municipal y que ahora la incompetencia del Alcalde amenaza con hacer perder. Veamos: 1) Una empresa privada, previo concurso público, acomete una inversión de 3 millones de euros para renovar todo el alumbrado público de Alcañiz con criterios de alta eficiencia energética. Repito, es la empresa la que corre con la inversión; 2) El Ayuntamiento tiene una subvención de casi medio millón de euros a fondo perdido, por lo que la inversión a recuperar es sólo de 2,5 millones de euros; 3) Desde el momento que están instaladas las nuevas luminarias, el Ayuntamiento reduce su factura de la luz en torno a un 40%; 4) Con lo que se está ahorrando de la factura de la luz, el Ayuntamiento devuelve la inversión hecha por la empresa privada, en cuotas, durante un periodo de varios años (pongamos 5, podrían ser más o menos; eso se estudia); 5) Finalizado el periodo de devolución, las instalaciones pasan a ser propiedad del Ayuntamiento, que sigue ahorrando en la factura de la luz, sin haber tenido que realizar ninguna inversión inicial por su parte; 6) Para todo este proceso (pliegos, análisis de ofertas, estudios previos, etc...) el Ayuntamiento cuenta con el asesoramiento del Ministerio de Industria. La alternativa que plantea el Alcalde Suso sí que supondría inversión para el Ayuntamiento, inversión que no se está en condiciones de acometer, porque Alcañiz y todos los Ayuntamientos de España tienen prohibido recurrir a préstamo para cofinanciar sus inversiones, gracias a los sucesivos decretos, primero de Zapatero y ahora de Rajoy. Y como los niños de cuatro años, cuando son pillados en falta, Suso se dedica a mentir. Así vuelve a decir que el Ayuntamiento "está en quiebra", lo cual es de nuevo rotundamente falso. Y,como a un niño de cuatro años, habrá que explicarle el concepto mercantil de quiebra: "incapacidad de una empresa para hacer frente a sus obligaciones actuales o futuras", o también "la carencia o pérdida de la solvencia económica para cubrir la totalidad de las deudas que se tienen". El Ayuntamiento de Alcañiz paga sus nóminas, paga puntualmente sus préstamos y, con retraso, es cierto, pero paga a sus proveedores. El Ayuntamiento no está en quiebra.

 

CRISIS
Los recortes y la iglesia
Pedro García Castrillo, Zaragoza

No se si lo habrán pensado, pero de los recientes recortes y subidas de impuestos la Iglesia Católica sale bien parada. No es sólo que por estar exenta del IBI se libre de su incremento, sino que puesto que su financiación a través del IRPF se calcula sobre la cuota íntegra, la subida de tipos eleva dicha cuota y, con ella, sus ingresos. De modo que me siento doblemente indignado.

Además de subirme los impuestos para cubrir los desmanes bancarios también lo hace, quiera o no, mi aportación a la financiación de la iglesia. Rajoy anunciaba que gobernaría como dios manda. Y dios manda por boca de Rouco.

 

   
1 Comentario
01

Por Alcanadre 11:54 - 12.01.2012

La Iglesia se mantiene de sus bienes, de sus fieles, de los que marcan una cruz en la casilla correspondiente a la hora de hacer la declaración de la renta, atestiguan algunas personas con aplomo y convicción. La Iglesia Católica recibe al año la nada despreciable cifra de 11.000 millones de euros de las arcas públicas. Miles de millones en donaciones subvenciones, exención de impuestos, cesión de terrenos y otros privilegios, sin explicaciones y en mitad de una absoluta opacidad. Así son las cuentas de la iglesia católica en España. Y no se trata de un acto de fe. Una media de 250 euros por habitante que, sea o no creyente, ve cómo esta importante cantidad se extrae de los presupuestos de las distintas administraciones públicas (Estado, comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos). Anulando las subvenciones a la iglesia no sería necesaria la ampliación de la jubilación a los 67 años. No serían necesarios recortes en Educación, Sanidad, Pensiones, Servicios Sociales, Accesos a la vivienda... Ahora, gracias al mal llamado impuesto religioso, la realidad es que el católico no añade ni un euro de su bolsillo cuando hace la declaración del IRPF para financiar a su iglesia. Es Hacienda quien lo resta de los ingresos públicos totales, a petición de un creyente que, con ese mecanismo, aporta el 99,3 por ciento de su cuota fiscal al Estado, no el 100 por 100, como el resto de los españoles.