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El artículo del domingo

La libertad de expresión pone a prueba a todos

Ni Hasél es un héroe ni el Gobierno puede retrasar la reforma del Código Penal ni Podemos debe alentar revueltas en la calle

 

La libertad de expresión pone a prueba a todos -

Nicolás Espada Nicolás Espada
20/02/2021

Sin incomodidad es difícil hablar de libertad de expresión. Lo amparamos como lo que es, un derecho fundamental y humano pero ante el que es difícil reivindicar el todo vale. El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: «Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión». La libertad de expresión es un valor fundacional de las democracias liberales y el tribunal europeo de derechos humanos lleva alertando desde hace tiempo que hay que abordar un debate sobre esta cuestión en nuestro país, entre otros, porque hay ciertos límites introducidos en la legislación actual que requieren de reformas. Por tanto debe ser abordado seriamente y de una vez, de hecho hay una reforma del Código Penal español puesta encima de la mesa pero lo que no cabe es que mientras eso suceda se legitime la violencia como forma de llegar a alcanzar ese objetivo de suavizar las leyes.

En el debate actual, en paralelo, hay tres temas que conviene diferenciar. Primero, el protagonista, el rapero hasta ahora gran desconocido para la mayoría de los españoles Pablo Hasél. Un cantante que fue condenado a prisión por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona en sus canciones y tuits (dice frases como estas: «¡Merece que explote el coche de Patxi López!», «que alguien clave un piolet en la cabeza a José Bono», «prefiero grapos que guapos», «no me da pena tu tiro en la nuca, pepero»). También fue condenado  por obstrucción a la Justicia, maltrato de obra y amenazas a un testigo judicial al que intentó agredir y al que gritó: «Te mataré, hijo de puta, ya te cogeré», por agredir a un periodista de TV3, y por atacar a otra persona. Es decir, entra en la cárcel por una sucesión de manifestaciones ejercidas bajo el paraguas de la libertad de expresión pero que son totalmente despreciables incluso cuando se lanzan en un discurso artístico ya que concurren elementos que van más allá de los meramente críticos. El problema radica aquí en que Hasél sí que entra en el modelo de sociedad de una gran mayoría de españoles, pero algo dice que el de estos, no entra en el suyo. Y eso es lo que hay que abordar.

A partir de ahí entra el segundo tema, si las injurias deben acabar con alguien en la cárcel y si cuestiones como la incitación al odio requieren de unos límites concretos dentro de la libertad de expresión. Por ejemplo, que una mujer nazi, en un homenaje a la División Azul, proclame soflamas odiosas contra una minoría como es la judía. Es evidente que hacen falta reformas en cuanto a revisión de delitos, no sobre derogación que sería excesivo. En términos generales, unas injurias no pueden llevar a alguien a la cárcel y bien podrían convertirse en faltas administrativas. Los delitos relacionados con excesos en el ejercicio de la libertad de expresión tendrían que ser castigados si responden a conductas que supongan claramente la creación de un riesgo para el orden público o la provocación de algún tipo de conducta violenta, pero con penas disuasorias, no privativas de libertad. Y otra cuestión es aquellos excesos verbales que se puedan cometer en el contexto de manifestaciones artísticas, culturales o intelectuales. El castigo penal en estos casos es contraproducente al ejercicio de la libertad de expresión, según ya han declarado el Constitucional, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la Unión Europea y la mayor parte de la doctrina española. El Gobierno debe aprobar cuando antes esta reforma penal.

Y ahí se entra en el tercer tema. No tiene ningún sentido que desde el Gobierno se aliente a incendiar las calles cuando, con la normalidad democrática de España, hay mecanismos para cambiar las leyes que afectan a la libertad de expresión, y así lo considera la parte socialista del Ejecutivo español. Unidas Podemos debe tener muy claro que incitar a las manifestaciones y a cualquier alteración del orden público es más una tarea de quien no tiene los mecanismos a su alcance para hacer cambios. Y no es el caso. Nadie duda que desde el Gobierno se puede cambiar. Y lo primero que tendrían que dejar de pensar es que cualquier crítica hacia los planteamientos podemitas conviertan a su autor en fascista o ultra.

Es muy importante dejar fuera la demagogia con un tema tan delicado como la libertad de expresión. Y sobre todo porque comportamientos como los de esta semana pueden provocar en la sociedad española una mayor polarización (de hecho ya se está produciendo). Teniendo en cuenta que después de un año cargado socialmente, con la crisis sanitaria, la vertiente económica y tanta tensión en muchos ambientes, echar más leña al fuego no es nada positivo y menos si esa carga viene del centro del poder ejecutivo. A lo mejor uno de los problemas de UP es que tiene carteras en el Gobierno con pocas competencias y necesita tener aquellas en cuyas decisiones, seguramente, caerían en muchas contradicciones. La libertad de expresión les está poniendo a prueba.

 
 
5 Comentarios
05

Por Kikesomarda 19:52 - 21.02.2021

Menos mal que en esta sección hay alguien sensato.

04

Por cienfuegos 19:17 - 21.02.2021

Buen análisis. Totalmente de acuerdo.

03

Por Antonio L.N. 14:01 - 21.02.2021

ACLAREMOS LA VERDAD....Pablo Hasel NO ESTA EN LA CARCEL POR SUS HORROROSAS CANCIONES sino por AGREDIR A UN EMPLEADO DE LA LIMPIEZA y POR AMENAZAR DE MUERTE A UN TESTIGO EN UN JUICIO......ESO NO ES LIBERTAD DE EXPRESION

02

Por Robespierre One 13:55 - 21.02.2021

Personalmente opino que el tal Hasél es un gilipollas de marca mayor, un fantoche mal criado ( como tantos ) que necesitó en su casa un par de hostias en el momento oportuno porque ahora ya es tarde. No se puede ir deseándole la muerte a nadie y menos de forma violenta y tarde o temprano tendrá que responder el resto de su cuerpo por su lengua….porque esa gente acaba siendo un imán que atrae las manos abiertas o cerradas aplaudiendo su cara de manera inexorable, legalidades al margen. Lo siento pero yo no hubiera firmado nada a su favor y sí que hubiera firmado y firmaré si se da la oportunidad para que otros no queden impunes como están quedando, desde generales bocachanclas queriendo fusilar hasta a su madre si se pone a tiro, ex militares tirando a una diana con la cara de un representante político haciéndolo público, jueces prevaricando con sus sentencias, dictándolas sin tener ni puta idea de lo que juzgan como es el caso reciente del pájaro ése del Pais Vasco, Nazis haciendo apologia de Hitler y su exterminio de judios, políticos ( hablo de VOX) acusando de asesinato en masa al Gobierno al principio de la pandemia...etc, etc, etc. Lo siento pero si a mí me dice alguien que soy un hijo puta, así a palo seco y gratuitamente...le calzo una hostia y luego si hay que hacer papeleo se hace con la factura de los dientes porque tengo asumido que nada es gratis en esta vida. Me parece que se están perdiendo los valores y los papeles en esta sociedad. Crítica toda la que haga falta...pero barbarie la justa. A veces hay que volver a los principios mas elementales de convivencia por pura supervivencia de la dignidad y el respeto.

01

Por Don Minervo 10:16 - 21.02.2021

La línea que separa la libertad de expresión y la del insulto, amenazas, enaltecimientos varios y variados, difamación, violencia física y verbal es muy fina. A este rapero no hay por donde cogerlo, es una bomba incendiaria con guitarra, pero el porqué se condena a unos si y a otros no, es algo difícil de entender.