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El Periódico de Aragón

Alejandro Monge: "El artista debe crear con libertad y la interpretación ha de ser libre"

Alejandro Monge, espíritu aragonés con mirada universal. ÁNGEL DE CASTRO

Natural de Zaragoza, concibe el arte y la vida como dos fuerzas inseparables, haciendo de su pasión la única profesión posible. Hijo de su tiempo, basa su sensibilidad creadora en sus raíces, el estilo de vida contemporáneo y la voluntad de emocionar sin moralinas

Expones dentro y fuera de España, tu galería está en Barcelona pero de Zaragoza no te saca nadie...

Cuando viajo, que antes de la pandemia era más habitual, disfruto y me enriquezco mucho, pero al cabo de un tiempo aparece como una cierta nostalgia de cosas, a veces imperceptibles, del lugar en el que vives, ya no solo tu familia o tus amigos, sino sentir que perteneces a ese sitio. Un sentimiento que yo no voy a tener ni en EEUU ni en Madrid. No me merece la pena renunciar a mis raíces. Como me dijo una vez un artista, lo local te hace internacional. Lo que tú tienes para aportar son tus características únicas, genuinas y también locales, que son a menudo las que menos valoramos porque las tenemos sin darnos cuenta. Además, hoy en día, gracias a internet, salir fuera para dar a conocer tu obra ya no es tan imprescindible.

Naturaleza, espacios diáfanos y art toy. Ángel de Castro

¿Elegiste dedicarte al arte o el arte te eligió a ti? Siempre has estado en este oficio.

Al entrar en la Escuela de Artes tenía muy claro que quería hacer diseño de interiores, pero en segundo de bachiller suspendí inglés y me quedé con esa asignatura para septiembre, por lo que ya no podía acceder al grado superior. Las plazas ya estaban cubiertas. Entonces busqué una alternativa, el grado de Escultura, y no tardé en darme cuenta de que era mi pasión. Una pasión que a menudo se come tu espacio personal, dificulta tus relaciones y desvirtúa tu realidad del día a día. Pero, honestamente, creo que no podría dedicarme a otra cosa (ríe).

Vivimos en una sociedad muy racional que necesita describirlo todo y extraer siempre conclusiones

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El dinero ha sido una de las constantes en tu obra, pero ahora parece que las cosas han cambiado.

La primera escultura que hice fue en 2008, un momento en el que el dinero era el tema principal, estaba en todas partes. Nunca quise hacer una crítica o moralina, sino tratar la crisis económica desde una perspectiva que llamara la atención. Como artista, me gusta ser un hijo de mi tiempo, retratar la sociedad en la que vivo. Pero después de diez años hablando sobre un tema y haciendo un tipo de obra, necesitas hacer cambios, renovar energías.

En tus trabajos actuales destacan elementos como la comida basura, las nuevas tecnologías y un cierto aura de individualidad.

El mundo ha cambiado mucho en lo personal y en lo íntimo, sobre todo dentro de las casas. Creo que es imposible retratar el estilo de vida actual sin citar este tipo de elementos, que por un lado nos han facilitado el día a día y por el otro nos lo han complicado. Igual que antes se hacía un bodegón clásico y se pintaba lo que el marido había traído de la caza, si lo que buscamos es mostrar la sociedad presente, hay que hacerlo con su costumbrismo, sus anécdotas y sus objetos. Esos que, queramos o no, ya forman parte de nuestra cultura.

¿Tienen algo de alegato o denuncia?

A mí me gusta muchísimo el arte político, y quizá es el trabajo que más disfruto en manos de los demás, pero el mío no va tanto en esta línea. Yo quiero hablar de algo más genérico, más del contexto que de los detalles, crear situaciones íntimas que causen ciertos sentimientos o impresión en el espectador. Con eso me doy por satisfecho.

¿Nos hemos olvidado de ese otro lenguaje, los sentimientos?

En mi opinión se nos ha vendido en exceso que hay que ser muy conscientes de todo y que hay que usar mucho la racionalidad para entender el arte, describirlo, hacer crítica y moralizarnos sobre qué tenemos que pensar y qué no cuando vemos una obra. Algo con lo que no estoy de acuerdo. El arte habla por sí solo. Cuando un artista crea debe hacerlo con total libertad, y con la misma libertad el espectador ha de interpretar su obra.

"Hoy en día todo debe tener un acto moral detrás más trascendente que lo justifique"

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Esa racionalidad también afecta a nuestra manera de relacionarnos. Al amor, al trabajo, al futuro...

Supongo que vivimos en una sociedad muy racional que necesita describirlo todo y extraer siempre conclusiones. Se busca demasiado que todo el mundo juzgue, entienda, sepa por qué dice lo que dice, cómo se expresa, lo que ha querido decir el otro... y con un cierto 'buenismo' de que se pregunta lo que se espera que se responda. Aludiendo un poco a lo de antes, creo que se le pide a la gente que actúe con libertad pero luego no se le permite opinar libremente.

A menudo da la impresión de que el arte, para ser vendible, debe ir acompañado de un mensaje.

Recuerdo que el otro día vi un anuncio en el que aparecía un producto de cero emisiones, que de por sí no tenía que tener emisiones (ríe). Hoy en día se hace mensaje de todo, da igual de lo que hables. Todo debe tener un acto moral detrás más trascendente que lo justifique. Pero es una excusa. Simple marketing. El mundo, al fin y al cabo, no es tan complejo.

Cuando uno intenta hacer lo que cree que los demás esperan ver, siempre se equivoca

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Tú que eres escultor, pintor, artista de la materia... ¿qué opinas de la irrupción de los NFT?

Personalmente no le he cogido el gusto, porque creo que responde a unos intereses muy concretos. Los NFT, al igual que las criptomonedas, están hechos para especular. Es cierto que el arte tradicional también responde a un mercado especulativo, pero en el caso de los NFT, directamente, se han diseñado de manera explícita con ese objetivo.

Asumiéndola como tal, ¿cuándo acaba la obra y cuándo empieza el producto?

Cualquier cosa es un producto desde el momento en el que se vende, y ahora se puede vender casi todo. No obstante yo nunca creo pensando en vender, porque además no funcionaría. Cuando uno intenta hacer lo que cree que los demás esperan ver, siempre se equivoca. Y no cumple ni sus expectativas ni las del otro. Si intentas hacer algo auténtico, muy probablemente acabe gustando. El arte no responde tanto a la capacidad o valía del artista como a su intención. Si lo que realmente busca es expresar... o bien generar un producto.

LA RÁFAGA


– Una canción.

– 'Ballantains', de Violadores del Verso.

– Una película.

– 'El señor de la guerra'.

– Un plato.

– Arroz negro.

– Un lugar.

– El barrio de San Antón, en Cuenca.

– Una imagen recurrente.

– Una exposición de Roby Dwi Antono en la galería Nanzuka Underground.

– Pasos de Semana Santa.

– Me gusta la escenografía.

– Esculturas en las rotondas.

– Ninguna.

– Isometric Gallery Tattoo.

– Amigos íntimos.

– Declaración de la renta.

– Espero que no me den mucho palo este año.

– Algo que te aburre.

– Hacer facturas.

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