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LA EXPOSICIÓN PODRÁ VISITARSE HASTA EL 25 DE SEPTIEMBRE

La naturaleza del ser humano

'Flora y fauna' reúne en La Aljafería un total de 44 obras de María Buil, Ignacio Fortún y Lina Vila

 

El pintor aragonés Ignacio Fortún, durante la presentación, ayer, de la exposición. - JAIME GALINDO

PAULA ORRITE
16/07/2016

Tres miradas distintas de la naturaleza, donde el ser humano ocupa un papel fundamental, se manifiestan en Fauna y flora la nueva exposición del Palacio de la Aljafería, que podrá visitarse hasta el 25 de septiembre. Tres miradas, las de los aragoneses María Buil, Ignacio Fortún y Lina Vila, que muestran sus particulares visiones de la naturaleza, a través de 44 obras que nacen desde la emoción, la imaginación y la experiencia.

María Buil combina la fauna con los seres humanos, porque para ella ambos son semejantes, "tan inteligentes unos como otros, capaces de compartir los mismos sentimientos", aseguró durante la inauguración. Reconoce que el momento en el que una oveja dejó de pastar para "taladrarle" los ojos creó en ella una emoción, una calma y una nobleza tan intensa a la que trató de dar forma para que volviese a la vida y de ella pudieran disfrutar otras personas.

La oveja, el cerdo y el sapo son los animales que se encuentran en su colección. También los seres humanos. Una mujer mayor, la "clásica señora fuerte con bata que puede ser encontrada en los pueblos y que es una especie en extinción" es comparada por su autora con el sapo tenaz, porque ambas figuras generan en ella la misma capacidad de resistencia.

Por otro lado, una colección de retratos de varios niños evocan la sinceridad, ternura y falta de malicia que la pintora vincula con los cachorros, volviendo así a distinguir las similitudes del animal con el ser humano.

"UN DIARIO DE VIDA"

La exposición de Lina Vila es una autobiografía y también guarda una anécdota: la artista se enamoró del huerto de calabazas de su amigo. Cuando le dijo que quería retratarlo de alguna manera, su amigo se mostró escéptico de que pudiese encontrar hermosura en un huerto.

Sus obras son en realidad un "diario de vida, un relato de su relación con la operación" a la que se sometió el año pasado, y una historia relacionada con la fertilidad, donde la figura de la mujer está siempre presente. "Me gustaría pintar sin más, pero todo lo que hago lo llevo a mi propia vida", confesó Vila.

Ignacio Fortún, por su parte, aprovechó su intervención para declarar que "ante la barbarie, lo mejor es estar aquí y hablar de cultura, más que de guerras". La historia que cuenta el pintor es, en su caso, un viaje. Sus doce obras, basadas en una técnica mixta sobre zinc y aluminio, narran la travesía mental del hombre a través de un paisaje imaginario.

Fortún declaró que la obra "deja de tener significado" una vez pintada, esperando que el espectador le de sentido y cree su propia historia. En el recorrido espiritual que relatan sus cuadros, el ser humano es acompañado por una o varias vacas, que actúan como "un personaje angelical que acompaña al hombre en su viaje". El pintor señaló que escogió a ese animal porque "son seres ajenos a todo, trasmiten calma y de alguna manera las envidiaba". El viaje que quiere narrar con su colección termina en el agua y deja que sea el público el que decida cuál puede ser la finalidad del hombre en ese elemento natural.

María Buil, Ignacio Fortún y Lina Vila, a los que Fernando Sanmartín, jefe del Servicio Gestor de La Aljafería, se refirió como "tres narradores", retratan sus particulares visiones del mundo natural y del ser humano en tres exposiciones que se basan, sobre todo, en sus propias experiencias personales.

Sanmartín matizó que la exhibición se desvincula del clásico género pictórico del paisaje y su originalidad radica en que quiere "acercarse sin grandilocuencia al medio natural a partir de la subjetividad de cada autor".

El acto, que comenzó un el recuerdo a las víctimas de la masacre de Niza, contó con la presencia de Antonio Cosculluela, presidente de Las Cortes, para quien las obras que componen la muestra Flora y fauna "nos devuelven a los orígenes, a lo realmente auténtico", explicó Cosculluela, para después añadir que todos ellos, "aportan miradas muy diferentes, pero que conducen a un diálogo imprescindible con el espacio y la propia existencia".