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LA CRISIS DE YAMAHA MOTOGP

Rossi atormenta a Viñales y ahora culpa a Yamaha de sus derrotas en MotoGP

El 'Doctor', de 38 años , que no gana un título mundial desde hace siete años, sospecha que este año tampoco podrá conseguir el décimo de su carrera. El ídolo italiano mandó construir un nuevo chasis y arrastró a Viñales hacia la confusión, haciendo que el joven catalñan perdiese el liderato del Mundial

 

Valentino Rossi le explica, en Brno, a Silvano Galbusera, su técnico, los problemas que sufre cuando pilota la Yamaha. - EMILIO PÉREZ DE ROZAS

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
15/08/2017

No parece tampoco este el año en que el mítico Valentino Rossi (Yamaha, 38 años, 359 grandes premios, 115 victorias, 64 'poles positions' y 225 podios) vaya a romper la racha de siete años seguidos sin conseguir el título mundial de MotoGP, que se le resiste desde el 2009. "Es evidente que no es muy inteligente pensar en el título si llegamos séptimos a la meta", dijo el ‘Doctor’, el pasado domingo, después de ser incluso superado, por tercera vez esta temporada (Jerez, Barcelona y Austria), por el piloto francés Johan Zarco, con la Yamaha ‘satélite’ del pasado año del equipo Tech3.

TODA LA CULPA ES DE YAMAHA, SEGÚN ROSSI

Pero la historia de Rossi, que se prolongará, seguro, algún año más pese a que su contrato actual con el equipo Movistar Yamaha concluye, al igual que el del resto de ‘magníficos’, a finales del próximo año, empieza volviendo loco a su compañero de equipo, el catalán Maverick Viñales, que protagonizó una pretemporada brutal, única, y un inicio de Mundial espectacular, triunfando a lo grande en Catar y Argentina, e, inmediatamente, enloqueciendo también a los ingenieros de Yamaha, pidiéndoles un nuevo chasis, contra la opinión de ‘MVK’, un nuevo carenado con alas disimuladas en sus puntas, nuevas suspensiones de carbono y demás mejoras todas destinadas a mejorar su pilotaje y resultados, nunca los de su compañero de equipo. Es decir, tras la guerra psicológica con su compañero de box, tradicional ya en Rossi, ahora ha pasado a señalar a la marca de los diapasones como la gran culpable de que él, de nuevo, no pueda ni siquiera acariciar su décima título.

La moto que iba de maravilla, de fábula, triunfadora total en manos de Viñales, ya no existe. Rossi, con sus sugerencias, peticiones y órdenes, la ha transformado en una máquina que no gana y, sobre todo, con muchísimos problemas de aceleración, velocidad punta y agarre. Viñales, nuevo en la plaza, se ha dejado arrastrar por el poder del ‘Doctor’, aceptó cambiar su chasis cuando ganaba con el primera que le dio Yamaha este año y ahora ya no sabe que va bien, que va mal, cual es el camino y a que cambios más recurrir para que su M1 vuelva a ser la máquina que le dio alas en Catar y Argentina, convirtiéndolo, de pronto, en el gran favorito al título. Ya no lo es (está a 24 puntos de Marc Márquez, casi una carrera) como tampoco lo es Rossi, a 33 puntos del ‘nen de Cervera’.

VIÑALES EMPIEZA A ESTAR DESESPERADO

Viñales, que, ahora sí, asegura que hay que dejar de manejar dos chasis, centrarse en uno y buscar lo mejor para ser rápido, señala que “cuando, en Austria, fui detrás de Zarco vi que él aceleraba mucho y mejor que yo. No creo que sea problema de las gomas sino de nuestra puesta a punto. Está claro que algo hacemos mal nosotros. Yo también me hago la misma pregunta: ‘¿cómo nos pueden ganar las Tech3?’. De todos modos terminó a siete segundos de la victoria, así que tampoco Zarco es nuestra referencia. Así no se puede luchar por un Mundial, haciendo el sexto”.

Viñales y Rossi reconocieron en el circuito de Spielberg (Austria) que han tenido que reducir la potencia de su Yamaha para ganar algo más de tracción en la rueda trasera, teniendo que arriesgar mucho más en las frenadas para recuperar lo que pierden en aceleración y velocidad punta. “En las condiciones que estamos, es imposible pelear por la victoria y muy, muy, difícil el podio”, reconoció Rossi, que “sin ánimo de ser ofensivo, no”, recordó que él cruzó la meta solo 9 segundos antes que el francés Loris Baz “que pilota ¡una Ducati del 2015!”

El ‘Doctor’ envió, antes de despedirse del Red Bull Ring, un mensaje muy claro a su fábrica. “Tenemos que trabajar duro mecánica y electrónicamente. La solución solo puede llegar de Japón, de nuestros ingenieros de Japón, de nuestra fábrica, porque nosotros más de lo que hacemos con lo que tenemos, es imposible”.