La carretera que une las poblaciones oscenses de Campo y Seira volverá a recuperar el tráfico mañana, después de varias semanas, y lo hará con la velocidad limitada a 60 kilómetros por hora, aunque en algunas zonas puntuales será de 40. Un desprendimiento obligó a alargar las obras del ensanchamiento del tramo que une Campo con el Valle de Benasque. Seira se encuentra en medio de ambas localidades.

Los trabajos de acondicionamiento aún no han terminado y podrán producirse cortes intermitentes ocasionales, según informa en un comunicado el Ministerio de Transportes, que está ejecutando las obras de acondicionamiento de la N-260 que afectan al tramo Congosto del Ventamillo-Campo (Huesca).

El pasado 6 de abril, la carretera quedó cortada al tráfico entre las poblaciones de El Run y Campo para iniciar los trabajos de acondicionamiento y poder reparar los daños producidos por el desprendimiento que tuvo lugar en el Congosto de Ventamillo.

También el pasado mes de abril se produjo un deslizamiento en la ladera que ocasionó la caída de grandes rocas que bloquearon la calza da e imposibilitaron el paso de vehículos.

Tras los trabajos pertinentes de acondicionamiento, el pasado 18 de junio se reabrió al tráfico el tramo comprendido entre El Run y Seira.

Contratiempo

El corte de tráfico entre El Run y Campo también iba a retomarse pero un nuevo desprendimiento de rocas de gran envergadura, acontecido el pasado 20 de abril en la obra y agravado por las condiciones climáticas desfavorables de las últimas semanas, obligó a cortar la calzada de la carretera al tráfico y, como resultado, no podía transitar ningún tipo de vehículo a través de ella.

En este caso, las actuaciones se han concretado en el saneo manual de los bloques inestables existentes en la coronación del desprendimiento, para posteriormente proceder a la reparación y estabilización del talud mediante la ejecución de medidas de sostenimiento de la ladera, como bulones, anclajes y redes de cables de acero.

Esto se hizo antes de iniciar la retirada del material reposado sobre la plataforma, con el fin de evitar nuevos desprendimientos en la zona durante la ejecución de estos trabajos.

Su retirada no ha sido fácil porque cayeron casi 8.000 toneladas de piedra a la vía y sepultaron una maquina excavadora que trabajaba en un talud.

Para facilitar la llegada al valle de Benasque a los vecinos y turistas, se aceleraron los trabajos para abrir la carretera de Espés y mejorar su pavimento hasta llegar a la N-260. En estos momentos existen tres alternativas, que comienzan en Graus, Benabarre y Campo. El nuevo acceso permite que el tiempo de viaje se redujera unos 20 minutos. Aún así, ha sido complicado y los vecinos han tenido que adaptarse a los horarios de paso, acordes a las entradas y salidas de los colegios y a la necesidad de los 161 vecinos.