Una comida copiosa o un buen vermú, el acompañamiento de unas copas por la tarde y una atmósfera festiva son los ingredientes con los que se ha ido cocinando a fuego lento el fenómeno del ocio por excelencia en España: el tardeo. Esta alternativa ha terminado de consolidarse en Zaragoza debido a las restricciones sanitarias derivadas de la pandemia. El escaso margen de horarios para salir a los bares y la imposibilidad de frecuentar las discotecas le han dado el empujón definitivo. Pero, ¿llega para quedarse? ¿Reemplazará al ocio nocturno?

El tardeo ya venía pisando fuerte en Zaragoza antes de la llegada del covid. El Casco y El Tubo se convirtieron en los puntos neurálgicos de esta mezcla de tapas, cervezas, vinos o gin tonics y, progresivamente, se ha ido extendiendo a todos los rincones de la capital aragonesa. Así lo explica Miguel Ángel Salinas, gerente del grupo Canterbury, que señala que se trata de un fenómeno importado de otras ciudades como Valencia, en primer lugar, y Madrid y Barcelona, más tarde. Salinas destaca que el carácter de los aragoneses dificultó que hubiera llegado antes: "A pesar de que Zaragoza es la quinta ciudad con más habitantes de España, somos muy tradicionales y reacios a la novedad, por lo que tardó en que se consolidara".

Sin embargo, ese tardeo pre-pandemia ha cambiado durante los últimos meses. "Ya no hay diferencias de horarios, ni de clientes, es una mezcla de todo y de todos", comenta Salinas que, además, define como "complicado" ejercer esta actividad con las restricciones: "La gente está sentada y no puede bailar, se pierde la esencia". También ve el tardeo como una alternativa a los botellones y ya trabaja en el Tardeo Salamero cuando se recupere la normalidad: "Sería muy aprovechable, para ello deberíamos estudiar fórmulas de precios más asequibles para atraer a esa clientela".

Francesco Marcaletti, investigador en el Departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza, explica la actitud de los jóvenes desde el cumplimiento e incumplimiento de las normas. Marcaletti apunta que la juventud está viviendo "un proceso de madurez" al enfrentarse a situaciones problemáticas y, por "su comportamiento desafiante", van tocando todas las normas, ahora sanitarias, para medir la legalidad. "Es más evidente cuando se infringe la ley, como es el caso de los botellones", señala el investigador, a la vez que incide en lo mucho que los jóvenes han cumplido las normas y se han adaptado a otras alternativas, "como el tardeo".

El disk jockey ameniza una sesión de tardeo en pleno centro de Zaragoza, en el bar Gabana. | JAIME GALINDO JAIME GALINDO

La movilidad de los jóvenes en programas de intercambio como el Erasmus facilitan todavía más la difusión de estas nuevas variantes. "Se intenta buscar diferentes formas, pero el fin siempre es el mismo", comenta el investigador, que pone de ejemplo la happy hour tan de moda en su país, Italia.

Respecto a la fiesta, tal y como se concebía antes, es contundente: "No va a volver como la conocíamos, porque siempre habrá alguna norma o comportamiento que nos recuerde a la pandemia".

El tardeo "ha llegado para quedarse", pero todavía es pronto para saber si se impondrá al mundo de la noche. "Son tendencias muy difíciles de predecir en un futuro próximo", asegura. Pero si hay algo claro es el anhelo por volver a disfrutar en una discoteca: "Cuando hay algo que has echado mucho de menos, quieres recuperarlo en cuanto puedes. Al principio, será con mucha intensidad. Luego, ya veremos".

Aunque Salinas también defiende que "el tardeo llega para quedarse y viene pisando fuerte", está convencido de que no logrará reemplazar a la noche. "Hay un elemento fundamental para entenderlo y es que no tenemos los mismos horarios que Europa", recuerda. Ese carácter trasnochador de los españoles y que "Zaragoza es una ciudad de diversión" terminarán por recuperar esas noches de desenfreno en las discotecas hasta las seis de la mañana.

De momento, y sin saber hasta cuándo, el tardeo es el plan elegido por los zaragozanos. Volverá la noche, volverán los bailes y volverán los almuerzos mañaneros. Pero, ¿cuántos seguirán apostando por la sesión vespertina?