El zaragozano Sergio M. Vicente Serrano es uno de los autores del sexto informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, que acaba de presentar el Atlas Interactivo sobre proyecciones climáticas regionales. Además, es el investigador aragonés más citado, aunque eso «me da igual» porque los científicos «estamos sometidos a mucha presión por publicar y eso es contraproducente para la ciencia». Sin embargo, sí que le preocupa las posibilidades de los jóvenes y que solo haya dos contratos Ramón y Cajal del Gobierno español para reclutar científicos en el área de ciencias de la atmósfera y del clima.

¿A qué conclusiones se llega en el informe?

Una de las principales es que el proceso de cambio climático tiene un componente antropogénico fundamental, o sea que el proceso de calentamiento de la atmósfera no podría explicarse sin el papel del hombre, vía emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Y por otro lado, las proyecciones claramente indican que si no se produce una limitación de esos gases, este proceso de calentamiento global continuará sin ninguna duda, y con él también todos los fenómenos asociados, como el cambio en precipitaciones, en los eventos extremos, etc.

Cuando hablamos de cambio climático, ¿sabemos lo que es?

Por supuesto. La variabilidad y el cambio climático son inherentes a la Tierra. Los registros paleoclimáticos señalan que el clima ha cambiado muchas veces, pero ahora estamos en un proceso diferente y la particularidad es que está siendo muy rápido (no tiene precedente en los últimos 150.000 años) y que no se puede explicar sin el papel del hombre. Estamos quemando combustibles fósiles desde hace 150 años y eso tiene efecto en los gases de efecto invernadero que hace hablemos de cambio climático humano.

¿Afecta a todo el mundo por igual?

No, ni el cambio climático ni a los fenómenos asociados. Aunque se habla de que a escala global se ha producido un incremento térmico de 1,1 grados desde el periodo preindustrial, en la región mediterránea el calentamiento está por encima de 1,5, que el informe destaca como objetivo para limitar los impactos del cambio climático. A escala global se considera que al sobrepasar esa cifra ya no haya marcha atrás y ya está superado en la región mediterránea. El clima medio presenta diferencias regionales y existen diferencias muy marcadas en los impactos en la ocurrencia de eventos extremos como pueden ser precipitaciones extremas o sequías que afectan de forma diferencial a lo largo de los últimos 70 años, pero también en los escenarios a futuro que se espera que exista una importante regionalización en esos impactos con zonas que recibirán más precipitaciones y en otras que las sequías serán más severas.

Si en la zona mediterránea se ha superado ese 1,5 grados, ¿ya no vuelta atrás?

Siempre hay vuelta a atrás, pero es un papel global, porque la atmósfera no diferencia si hay países que están emitiendo más o menos, nuestra atmósfera tiene concentraciones de C02 que son resultado de emisiones globales. Debe haber un compromiso por parte de todos para bajar gases de efecto invernadero, aunque el tiempo de residencia de esos gases es largo, sobre todo del dióxido de carbono, la rebaja sería alargo plazo, para mediados de siglo.

Tras conocer el informe, la ministra Teresa Ribera ha dicho que hay que actuar ya.

Pero luego tienes partidos negacionistas como Vox que dicen que no se lo creen, lo que dice mucho de este tipo de partidos y de su credibilidad. Y ha habido un presidente de EEUU que estaba en esta línea y sacó a su país de los Acuerdos de París, así que por mucho que haya una ministra que dice que hay que actuar es un problema global. Grandes emisores como son China o EEUU deben hacer algo. Y todo deberíamos ir hacia una economía basada no en quemar energía del pasado sino en un control del consumo exacerbado, una economía verde, que implica invertir en tecnologías que impliquen el secuestro de C02, la producción de energía sin emisiones, transporte limpio y que a su vez la economía siga creciendo. Si paramos la economía para no emitir tendremos un problema económico grave. Y no nos olvidemos de que el problemas es que estamos quemando fuentes no renovables, que algún día se acabarán, aunque no en este siglo.

En el caso de Aragón, han desaparecido glaciares, el Ebro puede perder el 20% de su agua... ¿En qué más se puede notar ese cambio climático?

El Ebro ha perdido cerca del 50% de su caudal desde los años 60, así que no debemos asustarnos tanto por que pierda el 20%. Si nos vamos a Tortosa y vemos cual ha sido el aforo desde los años 50 y 60 la situación es dramática. Pero eso no se debe al cambio climático, eso es simplificar mucho. Está aquí pero hay más factores. En cuanto a la reducción de caudal dramáticamente se debe más al incremento de los regadíos y de la vegetación natural en zonas de montaña. En un futuro, si llueve menos, el escenario será peor si mantenemos los usos de agua como hasta ahora, con unos niveles de uso de riego que van en torno al 90% del consumo… Tener regadíos es importante pero debemos de ser conscientes de que la agricultura consume agua. Y lo mismo con la vegetación natural en la montaña. En los últimos cien años se han abandonado las zonas de montaña en Aragón y el Pirineo es el ejemplo más evidente, porque los cambios de cultivo ahora se han visto colonizados por bosques y esos bosques transpiran y consumen mucha agua y los caudales en las cabeceras se han reducido por eso.

Creó el índice de sequía referente en el mundo. ¿Aragón sufre de sequía?

En algunas ocasiones, sí, cuando no se producen precipitaciones y hay mucha demanda de agua de la atmósfera, pero ahora no lo estamos , ¿por qué? Porque ha llovido, en los dos últimos años bastante. La gente confunde sequía y aridez, esta se refiere a las condiciones medias del clima con altas temperaturas, bajas precipitaciones, alta demanda de agua por parte de la atmósfera y esas son condiciones del centro del valle del Ebro pero no implica que estemos siempre en sequía porque hay años que llueve mucho.

Estamos en agosto y hace calor. ¿Nos volvemos locos cuando hablamos de ola de calor?

Lo normal es que haga calor pero no tanto calor ni los cerca de 49 grados de Siracusa, que ha sido el máximo térmico en Europa, aunque tengamos ese aire sahariano y las temperaturas aumenten y tengamos ola de calor como sufre España y Zaragoza, pero esto se superpone al calentamiento global debido al hombre y eso provoca que las olas de calor sean más frecuentes y más severas. Esto se debe también ese componente antropogénico y de emisión de gases de efecto invernadero.