Al menos 57 grullas han sido halladas muertas en las últimas dos semanas en la alberca de Alboré, situada en el término municipal de Montmesa, junto al embalse de la Sotonera, en Huesca, uno de los dormideros más importantes de estas aves en Aragón. Todavía se están investigando las causas del siniestro, aunque los primeros análisis efectuados en el centro ornitológico de la Alfranca descartaron la hipótesis de la gripe aviar. Desde el Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón están tratando de desgranar los motivos del repentino suceso, aunque la causa podría residir en la presencia de tóxicos en el entorno ambiental, según defiende el responsable del centro de interpretación de la alberca de Alboré, Pablo Vallés.

Las aves fueron encontradas por el propio Vallés, quien dio inmediatamente el aviso a los Agentes de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón. El primer día, el 12 de noviembre, se hallaron 21 grullas sin vida, de las que cuatro habían sido depredadas por zorros. Estas habían sido "sorprendidas en lugares de buena visibilidad", lo que daba a entender que el depredador "había aprovechado la debilidad de las aves para realizar el ataque", según explica Vallés. Esta fue la tónica en los días posteriores, cuando se encontraron las aves depredadas en mitad del humedal. "Las grullas estaban muy débiles, esperando la muerte, por lo que el zorro aprovechaba para atacar en ese momento", apunta el educador ambiental por vía telefónica.

A todos los ejemplares hallados se les practicó una necropsia para poder averiguar la causa de la muerte. "En principio, los datos de necropsia descartan la muerte por colisión con tendido eléctrico y se está a la espera de los resultados de toxicología", señalan desde la Consejería de Agricultura.

Un cadáver de grulla en la alberca de Alboré, en Huesca. Pablo Vallés

Sin embargo, Vallés afirma que este año había llegado a la alberca de Alboré un volumen muy bajo de especímenes. "Apenas habían llegado unos centenares de grullas, cuando en una temporada normal se alcanzan los 4.000 o 5.000 ejemplares", apunta el responsable ambiental. Según Vallés, "no se conoce un caso de mortandad tan alto en la península".

Aunque el hecho de que solo hubiesen aparecido muertos especímenes de grullas y no de otras aves, los cadáveres fueron recogidos conforme el protocolo diseñado para la gripe aviar, algo que rápidamente se descartó en los primeros análisis efectuados en el centro de la Alfranca en Zaragoza y posteriormente se enviaron muestras para detectar los posibles tóxicos al laboratorio de referencia. De momento se han descartado también varios tipos de herbicidas y pesticidas habituales en la agricultura, que podrían ser la causa si se hubieran aplicado en exceso.

Desde el Departamento de Agricultura señalan que se ha solicitado la colaboración del Seprona de la Guardia Civil para que pueda ser utilizada su unidad canina en la posible detección de tóxicos en el campo.