La planta automovilística de Figueruelas se prepara para vivir una verdadera revolución en sus entrañas, una transformación cargada de oportunidades pero de la que también se deslizan algunos riesgos y amenazas. La previsible asignación a la factoría aragonesa por parte del grupo Stellantis de dos nuevos modelos eléctricos, el Peugeot e-208 y el Lancia Ypsilon, le situará a la cabeza de una movilidad sostenible hacia la que el sector avanza a un ritmo cada vez más acelerado. Pero está por ver si en el nuevo encaje de productos, la planta seguirá contando con dos líneas de montaje (el sistema biflujo, que ahora es una excepción en el grupo) o pasará a tener un modelo monoflujo, lo que en teoría provocaría una pérdida de capacidad de fabricación y, en consecuencia, de empleo.

El centro industrial de la Ribera Alta del Ebro, principal motor económico de Aragón, no parte de cero en este salto tecnológico. De hecho, es uno de los pioneros a nivel nacional, pues lleva dos años produciendo el Opel Corsa-e, el primer turismo 100% eléctrico que se fabrica en serie en España. También es el primero que la antigua PSA ensambla en este país y el estreno de la marca alemana en vehículos enchufables.

El e-208, primero hermano del Corsa eléctrico a nivel mecánico y productivo, tiene todas las papeletas de llegar a la planta zaragozana, como ya avanzó EL PERIÓDICO en su edición del 28 de diciembre citando a fuentes del sector, algo que da por hecho la prensa especializada del motor. La primera en anunciarlo hace dos meses fue la revista francesa L’Argus y lo ha ratificado la publicación española La Tribuna de la Automoción en una información del pasado martes.

Este último medio va mucho más allá y asegura, aludiendo a «fuentes del sector conocedoras de los planes industriales del grupo automovilístico», que también se producirá en Zaragoza el Ypsilon y que esto implicará la salida del Citroën C3 Aircross y el Opel Crossland X, que se irían a Trnava (Eslovaquia) en febrero de 2024 y en noviembre de 2023, respectivamente.

En cualquier caso, no existe una confirmación oficial sobre la llegada o el traslado de ninguno de estos vehículos. Desde Stellantis aseguraron ayer que la compañía está trabajando «con determinación y rapidez para anticipar y apoyar la transición energética de todas sus marcas y plantas de producción». «De acuerdo con nuestra política global no comentamos acerca de especulaciones sobre la ubicación de nuestra producción y haremos las comunicaciones apropiadas en el momento adecuado», agregaron.

Por su parte, los proveedores de la planta guardan silencio a la espera de anuncios oficiales ante el temor de crear falsas expectativas. Desde los sindicatos también se muestran cautelosos, pero reconocen su inquietud por la continuidad de las dos líneas de producción de Figueruelas. De las 26 plantas de Stellantis en Europa, prácticamente solo Zaragoza y Vigo sigue con biflujo. «Al margen de que sea uno u otro modelo, lo que nos importa es que se mantenga la empleabilidad de la fábrica, los actuales 5.500 trabajadores», apuntaron desde UGT. «La sensación es que será complicado que mantengamos la capacidad en las dimensiones actuales, aunque sindicalmente aspiramos a todo», indicaron en CCOO.

Desde el Gobierno de Aragón, la consejera de Economía, Marta Gastón, afirmó que la llegada de modelos «es más que positiva», pero recalcó que «no es una noticia que venga oficialmente trasladada» desde Stellantis. «Sin tener la oficialidad y la certeza absoluta de que sea tal cual dicen los medios, la prudencia debe imperar», apuntó. Advirtió además de que las especulaciones pueden suponer un «impedimento» de cara a la convocatoria de las ayudas europeas del PERTE del coche eléctrico. H