El proyecto para la producción a gran escala de hidrogeno verde en Andorra, presentado al concurso de renovables del nudo Mudéjar por el fondo inversor CIP (Copenhagen Infrastructure Partners) y el gigante eólico Vestas, cuenta también con la participación de otros tres pesos pesados de la industria española, como la compañía gasista Enagás, la eléctrica Naturgy (antes Gas Natural) y el fabricante de fertilizantes Fertiberia. Este consorcio de empresas anunció ayer públicamente la ambiciosa iniciativa de inversión avanzada este lunes por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, con la que prometen generar más de 5.000 puestos de trabajo en Aragón y Valencia.

La mayor de estos empleos se crearían en Teruel, según aseguraron a este diario fuentes del grupo promotor, pero no detallaron cuántos serían ni tampoco la cifra global de la inversión. Que el plan se acabe materializando dependerá además de logre ganar la puja renovable, en la que se enfrenta a otros titanes del mercado energético como Endesa, Iberdrola, EDP o Acciona. El resultado de la contienda no se conocerá hasta verano.

El proyecto que lidera CIP se denomina Catalina y promete ser pionero a nivel global para la producción de hidrógeno y amoníaco verde, que conectará los excelentes recursos renovables de Teruel con los centros de consumo industrial en la costa este de España mediante una tubería para el transporte del hidrogeno. Una vez esté completamente implementado, el proyecto pretende alcanzar los 5 gigavatios (GW) de potencia eólica y solar fotovoltaica en Aragón, una cantidad ingente si tiene en cuenta que toda la comunidad autónoma hay ahora 6 gigas renovables conectados a la red. Estas instalaciones abastecerían un electrolizador de 2 GW, lo que permitiría producir suficiente hidrógeno para cubrir el 30% de la demanda actual de este recurso en España. 

El desarrollo de la primera fase, según afirman los promotores en un comunicado, se encuentra «avanzada». Esperan obtener todos los permisos necesarios en los próximos dos años e iniciar la construcción a finales de 2023. Catalina I contará con 1,7 GW de energía eólica y solar fotovoltaica conectados a un electrolizador de 500 MW (0,5 GW) que producirá 40.000 toneladas de hidrógeno verde al año. Se trataría de una de las mayores plantas de este tipo que se han propuesto levantar en España. Endesa también ha planteado instalar una en Andorra, pero de 60 MW 

Materia prima para fertilizantes

El proyecto de CIP, Vestas, Enagás, Naturgy y Fertiberia conectará la gigafactoría turolense –se desconoce aún si se ubicaría en Andorra u otra localidad de su entorno– con el puerto de Sagunto a través de un hidroducto de unos 200 kilómetros para transportar el hidrógeno a una planta de amoníaco de nueva construcción, que producirá 200.000 toneladas de amoníaco verde al año. Este producto se utilizaría para la producción de fertilizantes sostenibles en la planta que Fertiberia tiene en la citada población valenciana, lo que supondría un gran avance en la descarbonización del sector agrícola. El hidrógeno verde también se utilizará para descarbonizar otros procesos industriales y para inyectarlo en la red de gas natural. 

El consorcio: cuatro pesos pesados de la industria y un megafondo inversor

El consorcio del proyecto Catalina está formado por Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), que es el gestor de fondos de inversión dedicados a renovables más grande del mundo. El 25% de esta firma, que ya explota en Aragón casi 500 megavatios eólicos, está en manos del gigante danés Vestas, que también participa en la iniciativa. Otro de los socio es Enagás, un referente internacional en el desarrollo, mantenimiento y operación de infraestructuras gasistas. El grupo se completa con Naturgy, que tiene 15,3 GW de capacidad eléctrica y suministra gas y luz a 16 millones de clientes; y Fertiberia, líder europeo de fertilizantes con más de 1.500 empleados y 13 fábricas.

Catalina I es una de las once propuestas que se han presentado al concurso abierto por el Ministerio para la Transición Justa para adjudicar el acceso a la red de 1.202 megavatios (MW) de potencia renovable que han quedado liberados en el nudo Mudéjar tras el cierre de la térmica de carbón de Andorra el 30 de junio de 2020. Las plicas de los proyectos se abrirán en abril.

Impacto socioeconómico

El consorcio liderado por CIP asegura que la iniciativa «tendrá un gran impacto en el desarrollo socioeconómico de la zona». Permitiría además reducir las emisiones de CO2e en un millón de toneladas al año y hasta 2,5 millones cuando esté completamente construido, el equivalente al consumo anual de electricidad de casi dos millones de hogares.

Los promotores aseguran que la colaboración con agentes locales y el desarrollo socioeconómico local son «prioridades» para este proyecto y creen «firmemente en el valor de Catalina como motor de empleo, desarrollo de programas de I+D+i y creación de nuevas cadenas de valor asociadas a la reactivación de la economía en la zona». También consideran que el proyecto constituirá una gran aportación al Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de energías Renovables, hidrógeno verde y almacenamiento (ERHA), que pretende posicionar España como referente en la producción de hidrógeno verde a nivel mundial. 

Los miembros del consorcio han firmado un acuerdo de colaboración para llevarlo a cabo. La inversión final necesaria, así como el porcentaje de participación de cada uno de los miembros se confirmarán durante su desarrollo.

«España y, en concreto Aragón, ofrecen condiciones muy buenas para el desarrollo de esta tecnología dado su excelente recurso eólico y solar, el respaldo político y la proximidad de los centros de demanda», asegura Søren Toftgard, socio del fondo CIP, que lidera el plan inversor.