EL PERIÓDICO habla con distintos sectores para conocer cómo les está afectando la huelga del transporte en Aragón.

Adrián Gareta, de Ferretería Gareta y Alquézar: «Contratar una tarifa fija ha permitido amortiguar el golpe»

Los pequeños negocios han sido también víctimas de la subida de los precios en los últimos meses. Adrián Gareta y su padre lo han sufrido en sus propias carnes ya que la empresa de material de construcción y ferretería que regentan en Alcañiz han visto cómo se disparaban los gastos.

«Lo habitual era que la factura eléctrica ascendiera a unos 600 euros al mes, pero la última se ha situado en 1.100 euros, lo que supone casi el doble», señala Adrián, que lamenta que hay poco margen de maniobra para reducir los costes energéticos. «Afortunadamente tomamos medidas y contratamos hace unos meses una tarifa fija que ha permitido amortiguar algo el golpe y esta escalada del precio de la luz», subraya. Este joven de 26 años recuerda que la crisis de 2008 fue dura, pero no recuerda una inflación de estas dimensiones.

Ante esta situación no ha habido más remedio que repercutir los costes a los precios finales. «Los proveedores han subido también las tarifas, todos lo han hecho», apunta Andrián, que, no obstante, señala que el consumo no se ha frenado en las últimas semanas. «Las perspectivas son buenas, pero todo depende de cómo se gestionen. Si toca apretarse el cinturón nos lo apretaremos y si no nos lo aflojaremos», destaca. 

Adrián Gareta en su negocio del municipio de Alcañiz. EL PERIÓDICO

Pilar soto, presidenta de la Asociación de Estaciones de Servicio: «Tener una gasolinera hoy no es ninguna panacea»

Llenar el depósito del coche se ha convertido en una tortura para los consumidores por los altos precios de los carburantes, pero las gasolineras también sufren las consecuencias de los altos costes. «Tenemos que llenar los tanques y eso nos supone un desembolso inmediato muy importante», apunta la presidenta de la Asociación de Estaciones de Servicio de Aragón (Aesar), Pilar Soto.

Cada tanque de gasóleo tiene entre 30.000 y 40.000 litros de capacidad y generalmente una gasolinera media tiene entre tres y cuatro tanques, por lo que el propietario tiene que gastar entre 55.000 y 60.000 euros, una cifra que antes, cuando el barril de Brent (el de referencia) costaba considerablemente menos, se situaba en una franja entre los 43.000 y 45.000 euros. Es decir, ahora una estación de servicio tiene que desembolsar de golpe entre 10.000 y 15.000 euros más que hace apenas unos meses.

«Tener una gasolinera no es la panacea en estos tiempos», subraya Soto, que además asegura que la competencia ahora es feroz ya que se puede repostar en cooperativas, supermercados y estaciones low cost entre otras. «Los márgenes son muy escasos y los impuestos superan el 50%», dice Soto, que pide una reducción del IVA al 10% como se hizo con la electricidad. 

Soto junto a uno de los tanques de carburantes de su estación de servicio. EL PERIÓDICO

Jorge Millán, director de operaciones de Thermolympic: «Nuestro coste energético ha pasado del 4 al 15% en 2 años»

«En 2020 el coste energético de la empresa se situó en los 275.000 euros pero, si se mantienen los precios como están, cerraremos el año con una factura que rondará el millón de euros». Esta es la realidad de Thermolimpyc, una empresa auxiliar del sector del automóvil que también fabrica productos para los electrodomésticos de linea blanca.

Su director de operaciones, Jorge Millán, plasma una situación como no recuerda. Los gastos pasaron de 275.000 euros en 2020 a 538.000 en 2021 y llevan camino de superar el millón este ejercicio. Dicho de otra forma, «la factura energética absorbe ahora el 15% del total de los gastos frente al 4% que representaba hace solo dos años.

«Vimos cómo subían los precios ya en el segundo semestre del pasado año, pero lo de este ya es una barbaridad», subraya este directivo, que pronostica que el sobrecoste de lo presupuestado superará los 600.000 euros este año, a pesar de las mejoras de eficiencia energética que se están aplicando en la empresa. Ello no impide que tengan que repercutir precios.

«Esta subida impacta en nosotros, en nuestros clientes y en los consumidores», asegura Millán. El problema es que no hay margen para reducir gastos. Hoy, la supervivencia de cada empresa depende del pulmón financiero que tiene.

Jorge Millán es responsable de una empresa auxiliar del automóvil. EL PERIÓDICO

Alfredo Laborda, presidente de la Asociación de Excavadores: «En el sector de las excavadoras también se trabaja a pérdidas»

La crisis de precios de los carburantes está haciendo trizas a otros sectores más allá de los transportistas. Los excavadores son un ejemplo de ello por ser una actividad donde llenar el deposito de las máquinas representa el 40% del gasto de explotación. «Esta situación es inviable. Se nos ha desorbitado los costes de una manera exagerada», asegura Alfredo Ledesma, presidente de la Asociación de Excavadores de Aragón (Aexar), que alza la voz ante la preocupante situación que viven estos negocios.

Según cálculos de esta organización, que cuenta con cerca de un centenar de socios que suman un millar de máquinas, el gasto anual en combustible de una retroexcavadora de 20 toneladas se ha disparado en 24.000 euros en el último año –de 36.000 a 60.000 euros– tras haberse incrementado casi un 70% el valor del gasoil. «Estos precios son inasumibles.

En nuestro sector también se trabaja a pérdidas», se lamenta Ledesma, que cuenta con una empresas de áridos y excavación en Villafranca de Ebro, en la que trabajan un total de 15 personas con seis máquinas y siete camiones. La asociación Aexar ha enviada una carta al Ministerio de Transportes para alertar del problema y exigir que este sector no se quede al margen de las medidas planteadas para rebajar el combustible.

Alfredo Laborda tiene una empresa de excavadoras en Villafranca de Ebro. EL PERIÓDICO