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El Periódico de Aragón

La lucha contra la pandemia

Los efectos de una nueva ola de coronavirus ya se dejan notar en Aragón

Los expertos vaticinan dos semanas más de aumento de casos y hospitalizaciones / La gravedad que provocan las nuevas variantes nada tiene que ver con la de otras ondas

Varios zaragozanos pasean, esta semana, por el centro de Zaragoza. ANDREEA VORNICU

Una nueva ola de coronavirus se ha asentado en Aragón. El incremento de casos (más de 4.000 en la última semana, según datos hechos públicos el viernes) que seguirá aún unos días, según los expertos, y también de hospitalizados (259, 64 más que siete días antes), así lo confirman. La incidencia a siete días está en cifras de la segunda ola (verano de 2020) y de la de Semana Santa del pasado año e incluso se acerca a la del verano de 2021; y eso que ahora no se cuentan los casos al detalle como antes. Sí que es más preocupante la tendencia entre los mayores de 80, que, con 739 casos por cada cien mil habitantes, supera a todas salvo la tercera onda epidémica (la del Pilar de 2020), y aún lejos de la de Navidad de este año; y entre los de más de 60 años (con casi 548 casos por cada cien mil habitantes), la segunda más alta de toda la pandemia, según datos del Gobierno de Aragón.

La letalidad es mucho menor y nada tiene que ver con las primeras semanas de este año, con una media de un centenar de muertos por covid. La pasada semana hubo seis, según el Boletín Epidemiológico de Aragón, la cifra más baja de 2022. Esta es la octava ola en Aragón, aunque con matizaciones según los expertos.

En lo que coinciden es que la nueva onda epidémica ya está aquí. Enrique Bernal, investigador del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) y asesor en el gabinete de crisis del Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón, cree que «estamos llegando al pico» de la nueva ola y que incluso «ha pasado inadvertida otra», entre abril y mediados de mayo, «tan profunda como la de principios de 2021. Para Nacho de Blas, epidemiólogo, el número es «irrelevante» porque Zaragoza lleva 9, Teruel 7 y Huesca, 8, ya que el comportamiento provincial no ha sido igual que el autonómico. Por su parte, el investigador y director del Centro de Encefalopatías de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola, más cauto, señala que este aumento de contagios es «prolongación de la anterior».

Sin contar los autotest

Las olas son incomparables, sobre todo porque el protocolo de vigilancia cambió en marzo y a partir de esa fecha solo se hizo especial hincapié en los mayores (los más vulnerables) y se dejó de incluir en las estadísticas los autotest. La onda actual podría compararse con la de Semana Santa, aunque la incidencia ya es peor, ya que ahora es de 312 casos por cada cien mil habitantes y entonces de 282, señala De Blas, quien añade que en hospitalizados «todavía no se han llegado a las cifras de entonces» pero sí en cuanto a ingresos diarios, que entonces eran unos 30 y ahora «más de 35, lo que ocurre que los ingresos son más cortos. Entra mucha gente y sale muy pronto», dice. En cuanto a los fallecidos, estamos bajando, porque «hasta mediados de julio no se notará el incremento de casos».

Bernal señala que el repunte de hospitalizados también se debe a que se contabilizan los ingresos que llegan al hospital por otras causas. «Eso no tiene sentido, salvo para la gestión, porque hay que aislarlo», puntualiza el investigador, quien señala que se está dando esa «mezcla» de enfermos «por y con covid». Sin embargo, los pacientes «no están más graves»; y eso también se ve en las ucis, que «el tiempo es más contenido» .

Esto se refleja en las urgencias en Atención Primaria y hospitales, que «están llegando al tope y ya se van a contener», pero también cree que el incremento de casos se va a mantener todavía un par de semanas más. «Hasta ahora el aumento ha sido rápido y a partir de ahora, lento. Superaremos la ola inadvertida y llevaremos a mil casos diarios», afirma Bernal. Esto contemplando solo los casos que se tienen en cuenta, que son los mayores de 60 años. La mayoría son casos «leves, con pocos síntomas».

También De Blas cree que aumentarán los casos, sobre todo en los jóvenes, que ahora «tienen muy baja incidencia» porque han estado con exámenes y «después no han querido renunciar a las vacaciones por un catarro y dentro de poco se verá un aumento de casos».

Badiola, por su parte, considera que las noticias sobre la pandemia se han reducido y «la percepción es que prácticamente ha desaparecido, por lo que han rebajado sensiblemente sus medidas de prevención». Por eso, el incremento de la movilidad traerá «un aumento de los contagios».

Bernal considera que «hay que pensar en que no tenemos restricciones», no hay limitación de movilidad y «el virus sigue circulando» y «nosotros estamos bien vacunados», a diferencia de otros países. Por eso no es partidario de la «limitación social», porque España ha estado muy expuesta y gracias a la ola de Navidad (con un pico de 8.000 casos diarios) hubo «inmunización natural», señala.

También De Blas coincide, ya que «hemos dejado de lado las protecciones». No la vacunación, que «no influye en la transmisión, pero sí «la mascarilla y la ventilación». Las actividades se hacen al aire libre y baja la transmisión pero el problema es que «nos estamos metiendo en sitios cerrados, con mucha gente, sin ventilación y sin mascarilla», incide.

Por su parte, Bernal cree que llevar mascarilla, «no tiene mucho sentido, al menos su uso indiscriminado». Sí es efectiva en el caso de las personas vulnerables o que tienen síntomas, que esos «deberían llevarla en los sitios cerrados», pero insiste, «los vulnerables (mayores con enfermedades cuando estén con otros en un sitio cerrado) y los que tienen síntomas deben llevar FFP2». Insiste además el investigador en que la vigilancia se mantiene y que las subvariantes que ahora circulan «no son más agresivas».

Otro virus

En este aspecto discrepa Nacho de Blas, ya que incluso asegura que lo que vemos «no es covid 19, sino covid 22, porque no se parece en nada. Es el mismo patógeno pero las manifestaciones clínicas son diferentes». ¿El motivo? «Hay inmunidad tanto por vía natural como de vacunación». El epidemiólogo considera que el «virus ha mutado» y la subvariante BA5 «quizá no sea tan ligera como las anteriores (BA1 o 2) no para ingresar muy grave pero sí en long covid».

Pero el epidemiólogo cree que lo importante es cortar la trasmisión y así evitar una «continua mutación del virus, porque en algún momento alguna será más grave». Califica de «mentira» ese dogma de que los patógenos van hacia formas más benignas pero «no es verdad». De hecho, considera que hay que «cortar la transmisión y así también las mutaciones» y eso se logra con mascarilla cuando hay síntomas y en sitios cerrados y, sobre todo, con ventilación.

Más autotest pero menos cuarentenas y vacunas

El ritmo de contagios sigue creciendo (más de 4.000 en la última semana, según datos publicados el viernes); pero no todos los positivos se cuentan en el Portal de Transparencia, solo aquellos relacionados con mayores de 60 años o que acuden al médico por síntomas graves. No es un catarro aunque se tome como tal, en muchas ocasiones. Los casos se multiplicarían si se tuvieran en cuenta los test de antígenos, que no se suman desde marzo. Prueba de ello es que en los últimos días todas las farmacias han notado un incremento real de test de antígenos. De hecho, dicen que el aumento ha sido del 20%. Muchos aragoneses lo utilizan para certificar un positivo tras comenzar los síntomas o haber estado en contacto con un contagiado. Si no hay gravedad, no cuenta para las estadísticas. 

Además, ya no es necesario hacer cuarentena (una de las medidas efectivas para cortar la transmisión); y de hecho, ya no hay bajas covid, por lo que tampoco es extraño encontrarse a alguien trabajando pese a estar contagiado, sobre todo aquel al que le es imposible teletrabajar.

Los aragoneses se hacen más test de antígenos, pero pocos son los que hacen cuarentena, sobre todo en puertas de las vacaciones. Los viajes tampoco están provocando un aumento en la inmunización (son pocos los países europeos que piden el pasaporte covid para entrar en ellos, solo Portugal y Malta; y en EEUU sí la pauta completa pero no la dosis de refuerzo. 

De hecho, en las últimas semanas, la media de dosis puesta es de algo más de 3.000 semanales, salvo la primera de mayo, que fueron unas 2.500. Y de hecho, para las dos próximas semanas, las citas previstas no llegan a las 5.600, aunque sigue abierta la agenda en los centros de salud.

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