¿Qué peso tiene Aragón en la actividad diaria de Dr. Schär?

La fábrica de Dr. Schär en Aragón es un puntal para la empresa: es la única planta en España y la tercera a nivel mundial en cuanto a capacidad productiva, y con las inversiones que hay previstas actualmente, pasará a ser la primera potenciando nuestro crecimiento en algunas áreas. Todos los productos frescos van a estar en la línea de Zaragoza disponibles para el consumidor español y portugués, con una gran calidad de los alimentos y reduciendo costes en estos tiempos tan difíciles.

En 2017 se realizó una importante inversión de 12 millones de euros para ampliar las instalaciones de Alagón y triplicar su capacidad productiva. ¿En qué momento se encuentra ahora la planta zaragozana?

Después de estos cinco años, la línea está funcionando a pleno rendimiento y suministrando baguettes y panecillos a Estados Unidos y al resto de Europa. Estamos a plena capacidad de producción, y esa es una de las razones por las que se van a hacer nuevas inversiones este año y el que viene. Desde que adquirió la anterior compañía en 2011, Dr. Schär ha invertido en esta planta 34 millones de euros, una cifra muy importante hablando de alimentación y además específica, como es la sin gluten.

¿Qué van a suponer estas nuevas inversiones en términos de empleo y producción?

Las inversiones supondrán 45 nuevos empleos, con los que rondaremos los 190 trabajadores. Contaremos con dos líneas muy potentes: una de magdalenas, que es una versión renovada de la antigua línea que teníamos, y otra de pan de molde de altas capacidades. 

¿Cuál es la situación del mercado de la alimentación sin gluten actualmente?

El mercado de sin gluten sigue creciendo de forma sostenida por encima de las dos cifras aunque hay diferencias entre los distintos países y mercados. Prácticamente el 85% de lo que fabricamos en Zaragoza se va a exportar, sobre todo a Estados Unidos, que está teniendo un crecimiento exponencial.

¿Cómo dan respuesta a las necesidades del mercado? ¿Qué productos o líneas han puesto en marcha recientemente?

La compañía sigue dos claras líneas actuación; por un lado seguimos trabajando en la mejora de la calidad de los productos, no solo desde un punto de vista organoléptico sino también mejorando sus valores nutricionales; y por otro lado, haciendo cada vez productos más sostenibles; por ejemplo ahora vamos a reducir el plástico de uno de nuestros principales productos en un 30%. 

Su compromiso con las personas celiacas o sensibles al gluten va mucho más allá de ofrecer alimentos seguros creando también otras soluciones que facilitan su día a día. ¿Hay una relación estrecha con los consumidores?

Para nosotros los consumidores lo son todo. Actualmente tenemos 140.000 socios en nuestro club Schär, y también ofrecemos servicio de nutricionista online y por teléfono, contenido didáctico sobre la vida sin gluten y recetas en nuestra página web. Cualquier persona celiaca puede llevar una vida perfectamente normal, pero no solo el médico que diagnostica tiene que ayudar. Como empresa experta y líder del mercado desde hace cien años, hacer felices a las personas que tienen esta intolerancia es uno de nuestros objetivos. Lo conseguimos de verdad: colaboramos con asociaciones, hacemos festivales, etc. Estamos muy involucrados con el colectivo.

También cuentan con el canal Schär Food Service para trabajar con el sector Horeca, ¿qué tipo de actividades y ayuda ofrecen a los establecimientos?

Intentamos hacer productos adecuados distintos a los que hacemos para retail y mercado convencional. Es cierto que hemos sufrido mucho con la pandemia en estos dos años, pero la gran noticia es que este verano se han recuperado las ventas. Food Services es un puntal de nuestra actividad, dando servicio a distribuidores de Horeca, establecimientos de restauración, grandes empresas, cadenas hoteleras, etc. Es uno de los dos o tres nichos de crecimiento más importantes de los próximos años en nuestra actividad.

¿Cómo afronta Dr. Schär la subida de los precios de materias primas y de la energía?

Como líderes del mercado tenemos ciertas ventajas y tenemos garantizados nuestros suministros. A nuestro nivel es importante no subir los precios en exceso. Nuestra filosofía es que trabajamos para personas con problemas y hay tiempos más y menos difíciles, por eso estamos sujetando el barco. Ellos nos han ayudado a crecer y a estar donde estamos, y estamos intentando no repercutir toda la subida que tendríamos que hacer a esperas de ver si la situación mejora.

La disminución de los precios de los alimentos sin gluten es precisamente una de las grandes reivindicaciones de los celiacos...

Yo siempre digo lo mismo: hace 25 años dos baguettes sin gluten costaban 1.000 pesetas (6 euros), y hoy nuestras dos barras de ese tipo, reformuladas con una mayor calidad, cuestan aproximadamente 2,55 euros, menos de la mitad. Hay un punto en el que el precio no puede bajar más porque las materias primas de los alimentos sin gluten son distintas. Somos mucho más baratos que hace unos años y uno de nuestros objetivos es dar cada día más calidad a mejor precio, lo que estamos consiguiendo con líneas de producción potentes como la que se va a realizar en Alagón y desarrollo de fórmulas que permitan competir en el mercado para que comer sin gluten no sea un lujo.