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El Periódico de Aragón

LAS ESTIMACIONES ECONÓMICAS

Ibercaja se aleja del "ruido" y mantiene las previsiones de crecimiento de Aragón en un 4,4%

La entidad bancaria revisará las estimaciones tras el verano porque "estamos en la hoja de ruta del escenario" que se marcó a principios de año

Un contenedor en la Terminal Marítima de Zaragoza, uno de los puntos neurálgicos del mercado exportador aragonés. JOSE MIGUEL CALVO

Septiembre es la fecha marcada en rojo para que la temida recesión comience a emerger de las profundidades. O no. No son pocos los que ya advierten de un golpe económico y social de graves consecuencias que se fragua desde el comienzo de la guerra. Sin embargo, no son menos los que optan por la cautela y la "serenidad", por "no generar ruido", como se ha defendido esta mañana en la presentación de la edición 76 de la revista Economía Aragonesa que edita Ibercaja. La entidad bancaria mantiene sus previsiones de crecimiento del PIB para este año en Aragón en un 4,4% y, en España, en un 4,7%. La cifra apenas ha oscilado en el último cuatrimestre, cuando el último balance ya enfrió una estimación que superaba los siete puntos porcentuales respecto a 2022. Para el curso 2023, la previsión de crecimiento se queda en el 5,1% para la autonomía y en el 4,7% para el conjunto del país.

De hecho, la economía aragonesa era la que más cerca estaba de recuperar las cifras prepandemia de todas las comunidades autónomas (un 0,6% por debajo del PIB de 2019), según los datos de la Airef. La buena nueva estuvo comandada por la recuperación de las exportaciones y de las inversiones en bienes de equipo, que crecieron en un 6,3%. La parte negativa, la construcción, que, a causa de los sobrecostes de las materias primas, ha visto cómo la obra nueva se paralizaba y el mercado ralentizaba su avance.

Las tensiones de la guerra de Ucrania obligan a reevaluar las estimaciones de buena parte de los observatorios económicos. Es casi una cascada de revisiones la que se vive en esta situación, con rebajas del crecimiento día sí, día también. El conflcito armado en el corazón de Europa es el principal causante del incremento de precios de la energía, de las materias primas en la industria y de los alimentos. En definitiva, responsable de una galopante inflación de la que Aragón también es presa. "El 'shock' inflacionista sigue acaparando la atención. Es una amenaza para el crecimiento económico y ha provocado nuevas subidas en los tipos de interés", ha manifestado el jefe de Análisis Económico de Ibercaja, Santiago Martínez.

En cualquier caso, el analista ha asegurado que "estamos en la hoja de ruta de ese escenario", en referencia al esquema que se elaboró a principios de año, e incluso "creciendo más en empleo", si bien ha reconocido que el riesgo "aumenta mucho para final de año, pero es pronto para valorarlo". Por eso, porque quedan dudas por doquier -si Rusia cerrará el gaseoducto Nord Stream 1 con Alemania y dónde se sitúa el pico de la inflación a la cabeza-, Ibercaja revisará sus previsiones para el PIB aragonés y español después del verano. Se necesita "serenidad", ha agregado el director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Ibercaja, Enrique Barbero, para "no generar ruido" sobre un posible efecto "acantilado" en la economía aragonesa a la vuelta de las vacaciones de verano.

Una 'horror vacui' como en la pandemia

La incertidumbre es pues la auténtica reina de la economía internacional. Ante ese 'horror vacui' en el que todos los expertos tratan de desgranar incógnitas con premura, Martínez ha recordado que durante la pandemia también se sufrió una oleada de pesimismo que no se materializó en la realidad. Ha destacado el analista que la economía española y aragonesa sacaron "matrícula de honor" en la pandemia, sobre todo el sector privado por su "capacidad de resistencia", con mucha menos deuda que hace diez años -también de los hogares- y niveles históricos de posición de tesorería y de internacionalización "inédito", de más del 30% de ventas en el exterior, un nivel de ocupación "de récord" y unas entidades bancarias con unos niveles de solvencia, liquidez y calidad del riesgo y de rentabilidad que no habían tenido en los últimos 15 años.

De hecho, ha puesto como ejemplo que durante la pandemia hubo continuas revisiones a la baja, que "se exageró mucho" y ahora "puede pasar parecido". Dependerá, en todo caso, de dónde está el pico de la inflación, de los precios de la energía y de si hay o no cierre de gas ruso a Alemania.

En todo caso, el principal riesgo es la inflación, de ahí la decisión de los bancos centrales de subir tipos de interés para corregirla, cuyo efecto en la economía española hay que "desdramatizar", en particular, porque en los dos o tres últimos años, más de dos tercios de las hipotecas se han formalizado a tipo fijo, y que hay una dualidad entre indicadores con crecimientos "muy robustos", como el turismo, las inversiones y un número de cotizantes a la Seguridad Social por encima del que había antes de la pandemia, que conviven con el deterioro de los índices de confianza de familias y empresas.

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