Dos enfermeras del centro de salud Amparo Poch de Zaragoza, en el barrio del Actur, han sido agredidas este miércoles por parte de una paciente que ha acudido al centro a acompañar a su hija menor (de unos tres años) a una extracción de sangre. Se trata de la primera agresión a sanitarios de 2023 en Aragón y estas profesionales ya contemplan interponer una denuncia esta semana.

Según ha podido saber este diario, los hechos se han producido sobre las 8.30 horas, cuando una de estas profesionales estaba sacando sangre a la niña. En un momento dado y "sin motivo alguno", la madre ha tenido una reacción violenta contra esta profesional. "Le ha insultado y amenazado de muerte reiteradamente con las frases: 'Te voy a arrancar la cabeza' y 'Te voy a reventar'", según ha explicado a EL PERIÓDICO el abogado del Colegio Oficial de Enfermería de Zaragoza, Juan Carlos Campo.

"La niña estaba tumbada en la sala de extracciones y se ha echado a llorar en el momento en el que le han palpado el brazo para buscar la vena porque se ha puesto algo nerviosa. La enfermera le ha dicho que se tranquilizara, que no pasaba nada e incluso le ha llamado por su nombre para que se sintiera a gusto. Cuando ya estaba con la aguja puesta y se le estaba sacando sangre, la madre ha entrado en cólera sin razón", argumenta Campo.

Golpe en el hombro

En ese momento, según el abogado, la agresora ha empezado a verter "insultos y gritos" sin parar, mientras que la enfermera "no podía parar" porque estaba realizando la extracción a la niña. Ante la situación, otra enfermera ha acudido a la sala de extracciones para pedirle a la paciente que se tranquilizara, "pero se ha encontrado con un golpe en el hombro izquierdo, que la ha empujado hacia atrás", según Campo. Esta agresión física, en todo caso, no ha provocado lesiones en la profesional.

La situación ha alterado el servicio, porque a esa hora había mucha gente esperando para las extracciones. En el momento en el que se le ha traslado que se había llamado a la Policía, la agresora ha insultado al resto del personal del Amparo Poch y ha abandonado el centro de salud minutos antes de que llegaran los agentes.

"Inmediatamente se ha puesto en marcha el protocolo de actuación ante las agresiones. La Policía ha tomado datos y, en el momento en el que se verifiquen, se barajará la interposición de una denuncia por parte de las enfermeras ante la Policía o ante el Juzgado por coacción y amenazas", ha confirmado el abogado. De todos modos, desde la Coordinación de Enfermería del centro se interpondrá otra denuncia por los insultos y las amenazas al personal en general. Los hechos, según matiza Campo, equivalen a un atentado contra la autoridad sanitaria, recogido en el artículo 550 del Código Penal. Además, no se descarta la petición de una orden de alejamiento a la agresora de las enfermeras y del centro.

Por su parte, desde el Colegio Oficial de Enfermería de Zaragoza han condenado los hechos y han convocado, para este viernes, una concentración silenciosa de repulsa en las puertas del centro a las 13.00 horas. "Las profesionales de Enfermería exigen una mayor conciencia social y apoyo por parte de las autoridades sanitarias", han indicado desde la institución. Además, recuerdan la "situación de vulnerabilidad y miedo" que viven estas profesionales ante las posibles represalias de los agresores y sus familias una vez que se atreven a denunciar.