A FONDO | Enrique Cebrián Zazurca Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Zaragoza

Descentrados

A un mes y medio de las elecciones autonómicas y municipales, Aragón dibuja un panorama político con multitud de partidos definiéndose en el centro del espectro pero, en casi todos los casos, mirando más hacia unos socios que a otros, en una cita electoral donde los pactos serán más importantes que nunca

Elena Allué y Jorge Azcón han presentado el acuerdo que les une para las próximas citas electorales.

Elena Allué y Jorge Azcón han presentado el acuerdo que les une para las próximas citas electorales. / ÁNGEL DE CASTRO

Enrique Cebrián Zarzuca

El centro puro es el vacío. El ‘centro’ como categoría política necesita, para existir, aparecer como modulación del eje izquierda-derecha; así, podremos hablar de un centro derecha o de un centro izquierda. Desde esta premisa, el Partido Socialista y el Partido Popular son los principales partidos de centro, de un centro progresista el primero y de un centro conservador el segundo (el PP, incluso, se define como ‘de centro reformista’).

Pero cuando hablamos de partidos de centro solemos hablar de algo distinto. Analicemos el asunto desde la perspectiva de Aragón. Si acudimos a los estatutos de los partidos que hoy tienen representación en las Cortes aragonesas, solo uno –el Partido Aragonés– se reclama como ‘de centro’. No obstante, creo que no descubro nada si afirmo que existe un consenso más o menos generalizado en que –por su historia, por sus cuadros políticos y por el grueso de sus votantes– sería el PAR un partido situado en el ámbito del centro derecha. Cuestión distinta es la de que haya gobernado tanto con el PP (siendo incluso el mayoritario de la coalición en tiempos ya lejanos), como con el PSOE. Y hoy, además de con el PSOE, con Podemos y Chunta Aragonesista. Pero una cosa es la aritmética y otra la definición, si bien es cierto que existe una tendencia a colgar la etiqueta centrista a aquellos partidos que son capaces de sumar con fuerzas de distinto signo.

También existe la tendencia a situar a Ciudadanos en este espacio político. A primera vista no sería descabellado, si bien algunos comportamientos servirían para matizar. Por una parte, se trata de una formación que evita situarse específicamente en el centro. Se define como ‘liberal’, término de cuño hispánico y de tan amplia polisemia como manoseado es. El partido, además, eliminó la referencia a la socialdemocracia en su ideario, corrigiendo así aquella vieja máxima de Indalecio Prieto cuando afirmaba ser socialista a fuer de liberal o, sin ir tan atrás, corrigiendo el propio origen del partido en Cataluña, impulsado por personalidades que habían sido cercanas al PSC.

Por otra parte, el propio partido ha ido modificando su inicial planteamiento dirigido a postularse como socio posible tanto de populares, como de socialistas. Quiso adelantar al Partido Popular en el liderazgo del centro derecha y, cuando no lo consiguió y salvo algunas excepciones (pensemos en la buena sintonía entre Daniel Pérez Calvo y Javier Lambán), lo que ha hecho ha sido propiciar mayoritariamente acuerdos con el PP, incluso en aquellas instituciones en las que el PSOE había sido el partido mayoritario (el Ayuntamiento de Zaragoza, por ejemplo).

Todo ello, junto al lugar hacia el que migran mayoritariamente sus antiguos votantes, parece apuntar a otro consenso bastante amplio: también sería en la órbita del centro derecha donde podríamos situar a este partido. Pero habría otra pregunta: ¿A dónde migran o migrarán algunos de sus representantes en Aragón? Parece que a los mismos lugares. Con la salvedad del concejal de Fraga Ramón Salamó, que va a encabezar las listas del PSOE al Ayuntamiento de la capital del Bajo Cinca, es en el PAR o más previsiblemente en el PP en donde buscarán nueva ubicación. Los seis ediles del consistorio zaragozano se han dado de baja del partido y se da casi por confirmado que veremos a alguno de ellos en las listas populares. Y la escisión denominada ‘Plataforma Liberal Aragonesa’ ha alcanzado un acuerdo con el Partido Aragonés para que sus miembros se integren como independientes en las listas de la formación aragonesista, en algunos casos en puestos de muy significada relevancia, como sucede con Ramiro Domínguez.

¿Y qué ocurre con el PAR? Después de la anulación judicial del último congreso a causa de las irregularidades producidas, se han sucedido escisiones y mociones de censura mientras se asistía en directo a la implosión del partido. El PAR, no obstante, pretenderá mantenerse como la marca tradicional, pero sin desdeñar, como vemos, la ayuda de algunos ex-Ciudadanos. Y algo parecido ocurre con ‘Tú Aragón’, escisión que probablemente también buscará la asistencia, en este caso de quienes resistan en el barco de Ciudadanos, para mantener parte del que hasta ahora era el poder municipal parista. Con todo, la escisión que más revuelo ha levantado es ‘Aragoneses-Plataforma aragonesista’, impulsada por Elena Allué, con la que se ha consumado lo que era un secreto a voces: los acuerdos que estaban fraguándose entre Jorge Azcón y quien lideró el PAR hace no tanto tiempo, traducidos en la integración de miembros de ‘Aragoneses’ en las listas electorales del PP como independientes. Allué –que mientras pudo formó parte del cuatripartito– ha caído del caballo, como Saulo camino de Damasco, y se erige ahora en baluarte del antilambanismo y hasta del antisanchismo, ya que el acuerdo se extenderá hasta las elecciones generales.

En este torbellino, si existe alguna conclusión, esta se conocerá el 28 de mayo. No obstante, es muy seguro que el PP se verá beneficiado por la coyuntura, pero también por la específica habilidad de su líder Jorge Azcón para representar el máximo espacio dentro del centro derecha aragonés.

Cierro con una pregunta añadida: ¿Pensamos en Teruel Existe-Aragón Existe –que se define como transversal ideológicamente– como en una formación política ‘de centro’?