Un vuelo del aeropuerto de Zaragoza vivió ayer un episodio poco habitual provocado por uno de sus pasajeros, que se encontraba en estado de embriaguez y acabó provocando que todos los demás viajeros tuvieran que bajarse al obligar a la compañía a desalojar la aeronave. En esos momentos había 224 personas dentro y acabaron todos regresando a la terminal.

Según ha informado la Guardia Civil este domingo, los hechos ocurrieron el día anterior, a las 9.15 horas en la pista de Garrapinillos. Uno de los pasajeros, de nacionalidad rumana y residente en Zaragoza, se encontraba ebrio a bordo de uno de los aviones de la compañía Wizz Air que se disponía a partir en dirección a la ciudad rumana de Bucarest.

En el momento del incidente, este viajero se dirigió a la puerta de acceso al avión e intentó abrirla a la fuerza. Además del lógico revuelo causado en el resto del pasaje, este pasajero consiguió averiarla, de manera que la aeronave ya no iba a poder despegar hasta que fuera reparada. Y se tuvo que requerir la presencia de la Guardia Civil para ayudar en las tareas del desalojo.

Al final, el resto de pasajeros no pudieron partir de Zaragoza hasta las 23.00 horas, a bordo de otro avión de la compañía, y ni siquiera pudieron hacerlo los 224 damnificados. Hubo 50 que se tuvieron que quedar en tierra por la falta de espacio en la aeronave que sí pudo despegar por la noche.