ACTIVIDAD CINEGÉTICA

Las licencias de caza siguen al alza en Aragón y el sector reclama su sitio

El año pasado se rozaron los 46.000 permisos y este año se prevé superar la cifra

La actividad genera alrededor de 350 millones de euros al años en la comunidad

Dos perros tras cazar una liebre, en una imagen de archivo.   | EL PERIÓDCIO

Dos perros tras cazar una liebre, en una imagen de archivo. | EL PERIÓDCIO / ARTURO POLA

Arturo Pola

Arturo Pola

Tras un continuo descenso en las licencias de caza durante la última década en Aragón, en los dos últimos años (2021 y 2022) se ha revertido la tendencia y en este 2023 todo parece indicar que volverá a crecer la cifra que permite la práctica de la caza, un sector desconocido e incluso repudiado por muchos, pero que reclama su sitio poniendo en valor su importancia para la sociedad y resaltando «todas las funciones sociales» que realiza.

Desde 2015, cuando en la comunidad se tramitaron 50.841 licencias, ese número fue decayendo durante seis años consecutivos hasta que, tras la pandemia, los permisos rompieron esa dinámica en 2021. Aunque todavía se está lejos de la cifra de hace ocho años, en 2022 ese registro fue de 45.788 y la previsión desde la Federación Aragonesa de Caza y de la dirección general de Caza y Pesca del Gobierno de Aragón es que continúe aumentando en este curso.

«Cada vez es más difícil ejercer la caza por muchas causas, pero la cifra de licencias demuestra lo arraigada que está en Aragón y la importancia que tiene para la comunidad», afirma a este diario Jorge Valero, director general de Caza y Pesca, quien asegura que la vida que hay alrededor de esta práctica es «exagerada». Tanto es así que esta actividad genera en Aragón alrededor de 350 millones de euros al año. «Su desarrollo económico es muy fuerte y es un activo turístico de primer orden. No se valora todo lo que aportamos a la comunidad autónoma», reflexiona Valero.

Superpoblaciones

Su opinión la comparte Miguel Ángel Girón, presidente de la Federación Aragonesa de Caza. «Se nos llena la boca hablando de la nieve y todo lo que mueve, que me parece estupendo y da vida a pequeños municipios, pero se olvida que la caza genera todavía más», argumenta.

Si importante es su función como motor económico, no se queda atrás su labor en otras facetas. La sobrepoblación de especies cinegéticas (especialmente de corzos y de conejos en Aragón) es un problema ya enquistado en el territorio desde hace años y que no parece cerca de solucionarse.

No obstante, sin cazadores las complicaciones serían mucho mayores. «Sin el ser humano, el equilibrio en la naturaleza se iría al garete. Somos la primera barrera de defensa del territorio», afirma tajante Valero.

Por ello, muchas de las medidas presentadas en el Plan de Caza en Aragón el pasado junio tienen como objetivos principales controlar la población de esas especies, así como los daños agrícolas que producen, además de simplificar los trámites administrativos. «Lo del corzo es una cosa que nadie entiende. La expansión que está teniendo es impresionante», asegura Girón. «Tienen muy pocos depredadores naturales y además se adaptan a cualquier hábitat», explica el presidente.

Algo similar ocurre con los conejos, especialmente en la provincia de Zaragoza. «Hay un problema muy grave en agricultura con el conejo. Es desquiciante. Estamos intentando meter mano, liberalizando la caza y buscando alternativas que, dentro de la legalidad, nos permita luchar contra el conejo», indica Valero. «Estamos llegando a un punto que muchas personas deciden no cultivar porque saben que se lo va a comer los animales», añade el director general de Caza y Pesca.

La caza es un vehículo para combatir una superpoblación que también genera otros problemas como los accidentes de tráfico o la posibilidad de expansión de enfermedades que pueden afectar a la ganadería. «Se nos critica mucho desde fuera, pero pocos saben la importancia de lo que hacemos», defiende Girón.

«Son funciones de la caza que están invisibilizadas. Hasta hace 20 años, el cazador era el bueno de los cuentos y ahora es el malo. Tenemos que tratar de volver a darle la vuelta a esa situación», finaliza Valero.