Entrevista | Daniel Arias Economista y escritor

"El nivel educativo de los hijos es hoy más bajo que el de sus padres"

Daniel Arias, ayer en el vestíbulo del Auditorio de Zaragoza, donde participó en la XIV Convención de ADEA. | ANDREEA VORNICU

Daniel Arias, ayer en el vestíbulo del Auditorio de Zaragoza, donde participó en la XIV Convención de ADEA. | ANDREEA VORNICU / j. h. p.

Daniel Arias Aranda (Madrid, 1972), catedrático del departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Granada, fue uno de los conferenciantes que participó en la Convención ADEA. El economista se hizo muy conocido en las redes hace unos meses por una carta abierta en Linkedin que cuestionaba el nivel de los universitarios, un texto que ha convertido en el libro 'Querido alumno, te estamos engañando' (Temas de Hoy).

El talento, en el centro de todo es el lema de la convención. ¿Este es el camino?

Debería serlo. ADEA trata de fomentar en este encuentro que el talento, por un lado, se desarrolle en el seno de la empresa, con políticas que lo fomenten. Pero también en el sistema educativo, que es el área que conozco mejor. Las distintas leyes educativas que se han ido desarrollando, una casi con cada cambio de gobierno, se basan en la filosofía de empujar al alumno hacia adelante independientemente de los conocimientos que haya alcanzado. Pasan de curso con asignaturas suspensas y luego en la universidad nos damos cuenta de que les faltan habilidades blandas, vocabulario, léxico, capacidad de comunicación... Es decir, todo ese talento en parte no ha sido detectado y se ha podido quedar por el camino. Estamos en un país donde no se presta atención a los alumnos con capacidades por encima de la media.

La educación es clave para mejorar un país, pero España suele suspender esta asignatura. ¿Qué falla?

En la universidad notamos desde más o menos una década una bajada en el nivel del estudiantado. Llegan a la universidad y nosotros mismos —los profesores– estamos bajando el nivel con el fin de que no haya un fracaso masivo. Este es un proceso que hay revertir; buscar el talento y fomentarlo. Tenemos hijos con un nivel educativo más bajo que sus padres o las generaciones anteriores.

¿Eso está ocurriendo?

Cuando escribí el articulo en redes sociales, lo hice por la cantidad de testimonios que recibí tanto de alumnos como profesores de Primaria, Secundaria y universidad, empleadores, autónomos, etc. Las empresas comentaban que es muy difícil, sobre todo al contratar a la gente más joven, encontrar compromiso. Por supuesto el nivel de preparación no es el mismo que el de personas entre 40 y 50 años. De esas lagunas somos conscientes en la universidad. Como las leyes están orientadas a empujar a los alumnos, terminan su titulación con un nivel inferior al de hace unos años. Yo mismo puse el año pasado el mismo examen que en 2015. Entonces aprobó un 70% y esta vez solo aprobaron cuatro alumnos.

Vamos hacia atrás.

Ahora mismo estamos en un retroceso. Es preocupante porque en la medida que disminuye la formación, disminuye la productividad. Y si eso pasa, bajan los salarios y se genera una precarización de los puestos de trabajo. Es una realidad social.

¿Qué recetas propone para combatir esas debilidades?

En el libro se proponen varias soluciones. Lo que es fundamental es tener un sistema educativo flexible. Estamos formando a personas para un mundo que avanza a gran velocidad y que cuesta a veces entender. Es muy triste que alguien acceda a una titulación universitaria y de repente se de cuenta de que no es lo que esperaba y tenga que esperar un año para acceder a otros estudios. Por otro lado, tenemos un problema grave en Secundaria con la disciplina y el papel del profesor. Una de las reformas debería pasar por devolver al profesor las competencias que tiene que tener y la autoridad. Necesitamos también una universidad con muchos más profesores internacionales y vocación de internacionalización. Y abandonar el modelo de que la Secundaria y la universidad sean departamentos estancos. Tiene que haber pasarelas entre ambas enseñanzas.

¿Qué papel debe jugar la Formación Profesional?

Es parte de la solución. La FP ha demostrado que hoy tienes un 50% más de probabilidades de encontrar un empleo que con una titulación universitaria. El problema es que faltan centros de FP y profesorado. Los públicos están saturados y los alumnos tienen que ir a los privados, algunos de calidad pero otros no. Este viejo sueño de los padres de clase media de que su hijo vaya a la universidad porque eso le garantiza una buena vida no es real. Hacen falta muchísimo técnicos en España de todo tipo.