CELEBRACIÓN DEL ÚLTIMO DÍA DEL AÑO

El ocio nocturno de Zaragoza roza el 80% de venta de entradas para Nochevieja

En la mayoría de discotecas todavía quedan ‘tickets’ y otras han colgado el completo

El sector nota una ralentización en la compra de abonos desde la pandemia

Imagen de archivo del cotillón en la plaza del Pilar, en Zaragoza.

Imagen de archivo del cotillón en la plaza del Pilar, en Zaragoza. / El Periódico de Aragón

Judit Macarro

Judit Macarro

La cuenta atrás para que termine el año ya ha comenzado y de ello dan cuenta muchos de los locales nocturnos de Zaragoza, que ya rozan el 80% de venta de entradas para los cotillones de Nochevieja a menos de un mes para la cita.

Desde la pandemia, el sector ha notado una ralentización en la compra de tickets debido a la incertidumbre que se generó entonces. «Ahora se lo piensan más o esperan al último momento», señala a este diario Alberto Campuzano, portavoz del sector del ocio nocturno en Zaragoza. Desde el Grupo Canterbury también han notado esta tendencia pospandémica y aseguran que «las cosas ya no son iguales desde 2019, cuando sacabas las entradas y en unas horas ya estaban todas vendidas».

En estos momentos, la venta de entradas «sigue el mismo ritmo que el año pasado», señalan desde el grupo Nyxell. Aunque sí apuntan que esta temporada la demanda está siendo «más floja» en las discotecas en comparación con el año pasado, cuando fue «una locura por el fin de las restricciones».

En la mayoría de las pubs de la capital aragonesa todavía quedan entradas a la venta, «a excepción de Mamanuka, donde ya están todas agotadas», mencionan desde Nyxell, que gestiona este local. Y en otras discotecas como Kenbo, Babia o Inopia --también de esta empresa-- apenas quedan boletos para su cotillón.

Perfiles diferenciados

Otra de las costumbres que dejó la pandemia fue la de no querer pasar más tiempo de la cuenta encerrados en un mismo local, una gran secuela tras más de tres meses de confinamiento. De hecho, esto es algo que el ocio nocturno ha comprobado de primera mano porque mucha gente ya no opta por el cotillón. «No quieren permanecer en un mismo local toda la noche y eso ya lo notamos el año pasado», señala Miguel Ángel Salinas, dueño del grupo Canterbury y vicepresidente de la Asociación Provincial de Discotecas.

Por otro lado, la celebración de la Nochevieja se ha segmentado en dos grupos de clientes desde hace unos años. «Hemos vendido más entradas de discotecas con cotillón a los jóvenes de 20 y 25 años, mientras que los adultos prefieren fiestas donde la entrada sea abierta y pueden ir cambiando de bar», explica Salinas.

Campuzano añade que esta división tiene que ver «más bien» con la edad y la forma de diversión. «Por ejemplo, muchos de los que tienen entre 25 y 35 años descartan el cotillón y prefieren salir en Nochevieja a locales que dan opción de bonocopas, con dos consumiciones, y así pueden marchar a casa pronto», expone.

Otros, señala, «optan por los bares de entrada libre y eso les permite cenar con los amigos en una casa. Prefieren ir por libre y no tener tan organizada la noche», añade Salinas. Por ello, desde su grupo empresarial, este año han decidido que la entrada del pub Canterbury sea abierta tras más de 24 años organizando cotillones. «Hemos puesto a la venta unas 300 entradas de 20 euros y dos consumiciones por persona, dirigidas a los milenials. Salieron el lunes y ya llevamos ocupado un tercio del aforo», señala Salinas.

En Hide, una de las discotecas del grupo que se encuentra también en la plaza Salamero, han tomado la decisión de «mantener el cotillón con barra libre, pensando en atraer a un grupo más joven que el que opta por Canterbury», añade. Llevan ya un 50% las entradas vendidas, que rondan los 55 euros y los 65 euros.

Y quienes prefieran algo más tradicional, siempre pueden optar por celebrar la Nochevieja en la plaza del Pilar, donde este año el ayuntamiento ha organizado una noche con la Orquesta Leyendas del Pop y el reparto de uvas gracias a la colaboración de Mercazaragoza.