ENTREVISTA | Javier Hernández Lugarteniente del Justicia de Aragón

"El Justicia de Aragón está por encima de la política y debe seguir estándolo"

El Lugarteniente del Justicia de Aragón, Javier Hernández, atiende a EL PERIÓDICO DE ARAGÓN en sus últimos días en el cargo

Javier Hernández, Lugarteniente del Justicia de Aragón, en el Palacio del Justicia, este viernes, durante la entrevista. | LAURA TRIVES

Javier Hernández, Lugarteniente del Justicia de Aragón, en el Palacio del Justicia, este viernes, durante la entrevista. | LAURA TRIVES / laura carnicero

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Javier Hernández afronta los últimos días como Lugarteniente del Justicia de Aragón antes de que la nueva titular de la institución, Concepción Gimeno, sea elegida por las Cortes el 16 de febrero por una mayoría superior a los tres quintos que exige la ley. Hernández ha sido el único Lugarteniente de la institución, pero ha asumido las funciones de Justicia desde hace casi tres años, primero por la enfermedad de Ángel Dolado y, después, por su renuncia.

¿Cómo ha sido ser el Lugarteniente del Justicia de Aragón?

Llegué aquí para encargarme de unas cosas y las vicisitudes de la vida me han llevado a hacer otras. Cuando Ángel Dolado me nombra asesor jefe, mi función era dedicarme al derecho. Por el camino han pasado dos cosas: la pandemia, cuando tuvimos que reinventarnos en la forma de trabajar; y sobre todo, los casi tres últimos años, por la enfermedad de Ángel Dolado y desde su renuncia al cargo tuve que asumir sus funciones.

¿Ha sido duro el camino?

Ha sido duro por muchas cosas (suspira). Ángel Dolado es mi amigo y su situación personal me ha preocupado y ocupado mucho. El transcurso de su enfermedad no ha sido fácil ni a nivel externo ni interno, porque ha habido problemas para saber cómo funcionaba el Justiciazgo sin tener al titular. Y en las instituciones. No es normal que el Justiciazgo no haya presentado en pleno su informe anual en tres años. Desde las Cortes decían que no habiendo Justicia, yo no lo podía presentar. Pero eso es un desconocimiento profundo de la ley. Y los informes especiales tampoco. El que hicimos sobre la sanidad rural protagonizó un pleno sin que el Justicia lo hubiera presentado.

Hasta ahora no era habitual que el Justicia tuviera Lugarteniente.

Casi podemos decir que fue premonitorio. La figura está en la institución de siempre. Emilio Gastón lo intentó y llegó a proponer a Miguel Ángel Aragüés, que no obtuvo la aprobación de las Cortes. Los siguientes ya no lo intentaron y Ángel desde el primer momento lo tuvo claro. Los hechos han demostrado que hacía falta. Espero que la nueva titular nombre un o una Lugarteniente porque nunca se sabe lo que puede pasar. Y esta es una institución muy personalista. Sin sustituto, en la situación de Ángel Dolado, el Justicia se hubiera paralizado. En todas las defensorías hay un segundo.

¿Cómo les afectó la pandemia?

Tuvimos que reinventarnos. Yo estuve viniendo a la sede durante cien días en la más absoluta soledad. Incluso en los primeros días alguien muy importante nos llamó preguntando qué ley tenían que aplicar: si la ley de Seguridad Civil, la del Estado de alarma... Nos dedicamos también a inspeccionar las residencias, a ver qué pasaba en los centros covid y si era cierto que la gente moría en la más absoluta soledad, salvo por la asistencia sanitaria. Fue una época dura que sacamos adelante.

"Esperaba una transición con la nueva titular normal y creo que no lo está siendo"

Javier Hernández

— Lugarteniente del Justicia de Aragón

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El Justicia se nutre de lo que preocupa a la sociedad. En ese año cambiaría todo…

Radicalmente. Tuvimos muchos más expedientes y tuvimos que abrir el procedimiento de las consultas, porque la gente quería información, no abrir una queja. Y fue un acierto de Ángel Dolado decidir que desde el Justiciazgo estuviésemos muy quietos en el primer momento, y a los cinco o seis meses empezamos a analizar qué se había hecho, con sugerencias a las administraciones que no siempre fueron muy bien entendidas, porque nos decían que era muy fácil decir las cosas desde el Justiciazgo. Cuando en Biescas mueren más de la mitad de los residentes, acudimos a Biescas. Cuando en Miralbueno, en un centro covid, nos dijeron que entraban ambulancias y salían coches fúnebres, fuimos allí. Y a Mallén cuando se quedaron sin personal.

Si no existiera el Justicia, ¿habría que inventarlo?

Somos una defensoría, pero muy particular. Cuando dices que esta institución tiene precedentes en el año 1.115 todo el mundo se queda muy sorprendido. No tenemos nada que ver con el Justicia histórico, salvo el nombre; nosotros somos una defensoría. Pero con peculiaridades. Nuestro Estatuto coloca al Justicia al mismo nivel que el Gobierno y las Cortes. Somos la tercera autoridad de Aragón. El nivel de importancia protocolaria y de incidencia en la sociedad aragonesa nos define. Y tenemos competencias que no tiene nadie: la defensa del Derecho foral aragonés y del Estatuto.

Javier Hernández, antes de la entrevista con este diario.

Javier Hernández, antes de la entrevista con este diario. / Laura Trives

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¿Acusa el Justicia la crispación política?

El Justicia está por encima de la política y debe seguir estándolo. Prueba de ello es que, con la que está cayendo, para la elección de la nueva Justicia se han puesto de acuerdo los dos grandes partidos. Nosotros no supervisamos gobiernos, sino administraciones. En cuestiones políticas no nos metemos; nos metemos en cuestiones sociales que tienen trascendencia política. Si decimos que el protocolo de vacunaciones en pandemia no se aplicó bien, afecta a la política. O que Caneto no se puede cerrar, no es hacer política, es una labor supervisora administrativa y de derechos. Y ese es un prestigio que tiene el Justicia de cara a otras defensorías, donde es muy fácil vincular al titular de la institución con partidos. En Aragón siempre hemos tenido a gala que en el Justiciazgo nadie será capaz de decir qué filiación política hemos tenido los que hemos estado en esta casa.

Desde la renuncia de Ángel Dolado usted ejerce sus funciones, sin ser Justicia. ¿Cómo ha sido?

Nunca he sido Justicia. Mi nomenclatura es Lugarteniente en funciones de Justicia.

Cuando se abrió el relevo, transmitió que estaba dispuesto a ser Justicia. ¿Esperaba otra respuesta de los partidos?

Sí. Yo nunca he negado que quería ser Justicia, pero nunca me he postulado. Solo lo he dicho cuando se me ha preguntado. Y hasta tenía un cierto compromiso de algún grupo político importante para ello. Pero entiendo el juego político y la decisión que se ha adoptado me parece de maravilla. Pero las formas no me gustaron. Me enteré el 28 de diciembre por la prensa. Creo que habría sido una deferencia hacia mí y hacia el trabajo de esta institución que alguien nos lo hubiera comentado antes. A día de hoy, oficialmente, sigo sin saber nada: ni que hay una candidata. La candidata no se ha puesto en contacto conmigo. Yo sí me he puesto en contacto con ella y le he trasladado un dossier con la situación. El día 16, aplicando la ley, cuando tome posesión, cesaré y me iré a mi casa.

"Me voy con la cabeza alta. Solo si te crees la institución puedes hacer cosas"

Javier Hernández

— Lugarteniente del Justicia de Aragón

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Entiendo que esperaba una transición diferente.

Sí, por qué lo voy a negar. Yo esperaba una transición normal. Y creo que no está siendo normal.

¿Qué le desea a la Justicia?

Suerte, suerte y que lo haga bien. La conozco desde hace muchos años y es una magnífica profesional del Derecho. En esta institución hay que ser bastante más que un profesional del Derecho porque nuestras competencias no son solo jurídicas. Hay que seguir mirando al ciudadano y pisando el territorio.

¿Cree que el hecho de que las instituciones no estén obligadas a adoptar sus recomendaciones es un hándicap para el Justicia?

No es un hándicap, es una ventaja. Todas las defensorías actuamos bajo el criterio de la autoridad moral. Le decía Unamuno a Millán Astray: «Venceréis pero no convenceréis». Nosotros hemos cambiado esa frase y decimos que «vencemos porque convencemos». Si nuestras resoluciones fueran obligatorias seríamos un juzgado. De las 175 de este año, únicamente en 16 se ha dicho que no se aceptaban. Será que el concepto de autoridad se cumple.

¿Qué ha supuesto el Justiciazgo en su trayectoria profesional?

Vengo del Ejército, ya estuve en esta casa con el Justicia Monserrat y me marcó para siempre. He sido abogado 30 años y profesor en la facultad... Pero si algo me ha marcado ha sido el Justiciazgo. Me voy con la cabeza muy alta. Y queriendo y creyéndome a esta institución. Solo si te crees la institución es cuando puedes hacer cosas.