Industrias López Soriano contribuye a dar una segunda vida a los metales
La empresa aragonesa es referente en la recogida, recuperación y clasificación de chatarra férrica y no férrica, desmontaje de instalaciones industriales y reciclaje de electrodomésticos y vehículos
Industrias López Soriano es una empresa referente en Aragón y en el conjunto de España en la gestión integral de residuos. / Sofía López Palacín
La economía circular encuentra en el ámbito industrial uno de sus ejemplos más tangibles: materiales que dejan de ser residuos para regresar al ciclo productivo y convertirse en nuevos recursos. Sobre ese principio, Industrias López Soriano ha construido una trayectoria estrechamente vinculada a la sostenibilidad, la eficiencia y la reducción del impacto ambiental. Con más de 50 años de historia, la compañía aragonesa se ha consolidado como un referente en Aragón y en el conjunto de España en el reciclaje, la valorización y la gestión integral de residuos.
Industrias López Soriano está especializada en la recogida, recuperación y clasificación de chatarras férricas y no férricas. Pero su actividad diaria va más allá. También se dedica al desmontaje de instalaciones industriales y al reciclado de electrodomésticos y vehículos (coches, autobuses, camiones...), entre otras líneas de trabajo vinculadas a la recuperación de materiales.
En todos estos procesos, transforma los desechos generados al final de la vida útil de los productos en materias primas secundarias que vuelven a la cadena de producción. «Los productos reciclados pueden tener muchas vidas. Una vez separados sus componentes, pueden ir a industrias muy diferentes y después volver a formar parte de nuestra vida cotidiana», señala María López Palacín, directora de Servicios Generales de Industrias López Soriano.
La clave del proceso está en la separación inicial. No todos los materiales llegan en las mismas condiciones ni requieren el mismo tratamiento. «No es lo mismo lo que puede venir de un punto limpio que lo que llega de un desguace de coches. Son elementos totalmente diferentes y hay que hacer una buena separación desde el principio», apunta.
Un proceso adaptado a cada residuo
Cuando la chatarra procede de vehículos ya descontaminados o de materiales que pueden tratarse directamente, el proceso se realiza en la fragmentadora, una máquina que tritura el material y separa las fracciones férricas de las no férricas. Así se obtienen acero y otros metales férricos, además de aluminio, gomas, plásticos u otros restos que requieren una clasificación diferenciada.
El tratamiento cambia con residuos más complejos, como los aparatos frigoríficos. Antes del proceso mecánico se comprueba que el interior esté vacío, se retiran cristales o bandejas y se realiza una primera extracción de gas. Después se elimina el gas restante y se separan acero, aluminio, poliuretano y plásticos mediante imanes o corrientes de foucault. «El objetivo es trocear primero para poder aplicar después diferentes sistemas de separación», resume.
La calidad empieza en la separación
Uno de los mayores retos del reciclaje es obtener materias primas secundarias de calidad. «Cuanto más limpio y mejor clasificado llega el material al proceso final, mayores son las posibilidades de reintroducirlo en la industria», indica. La chatarra férrica puede destinarse a acerías o fundiciones para producir bobinas, placas o vigas de acero. El aluminio recuperado puede formar parte de componentes para el sector de la automoción, objetos domésticos o envases alimentarios. Otros metales no férricos, como el cobre, puede volver al mercado como materia prima para conductores o cableado.
Por otra parte, la presencia de residuos peligrosos exige un tratamiento previo. En pequeños aparatos con pilas, por ejemplo, estas se retiran antes de cualquier proceso mecánico y se envían a gestores autorizados. Con los vehículos ocurre lo mismo: antes de tratarlos como chatarra deben descontaminarse. Se retiran cristales, baterías, líquidos, restos de combustible y gases del aire acondicionado. «Solo cuando quedan libres de estos componentes pueden entrar en el circuito de tratamiento mecánico», matiza María López.
Desmontaje en Stellantis
Además del reciclaje, Industrias López Soriano presta servicios de desmontaje en instalaciones industriales. Trabaja tanto en interiores como en exteriores, adaptando equipos y maquinaria a cada proyecto. En las fábricas que están en pleno funcionamiento, el reto consiste en compatibilizar la actividad diaria del cliente con la retirada de instalaciones obsoletas.
En la actualidad, uno de los trabajos más relevantes que está llevando a cabo es el desmontaje y adecuación de instalaciones en la planta de Stellantis, en Figueruelas, como fase previa a la llegada de Leapmotor, el fabricante chino de vehículos eléctricos. «Estamos ejecutando dos actuaciones simultáneas: el desmontaje de un área de mallazo en una nave de carrocerías para liberar espacio y la retirada de líneas de presas en otra nave, que se transformará en una zona de almacenamiento de piezas para los nuevos modelos», señala Lopéz.
Los trabajos comenzaron en octubre y está previsto que finalicen en junio. Para la empresa, este proyecto refuerza la «colaboración con Stellantis». «Hemos sido proveedores como industria auxiliar y, a lo largo de la historia, hemos realizado varios desmontajes dentro de la planta. Por un lado desmontamos y, por otro, obtenemos chatarra para ser tratada en nuestras instalaciones», recuerda.
La diversificación, clave
La diversificación ha sido «una de las claves del crecimiento» de Industrias López Soriano. Desde finales de los años 90, la empresa apostó por ampliar sus líneas de negocio y prepararse para los cambios medioambientales y legislativos. Aunque su actividad se centra en el tratamiento de chatarras y el desmontaje de naves industriales, ofrece a sus clientes un servicio integral de gestión.
Si determinados residuos no se tratan directamente en sus instalaciones, la compañía facilita su recogida y canalización hacia gestores autorizados. Por ejemplo, en empresas que generan aceites, cartón u otros materiales, actúa como único interlocutor, se ocupa de los trámites administrativos y coordina el traslado de cada residuo.
Industrias López Soriano da nombre a un grupo integrado además por las empresas Reciclaje Aragonés de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAAEE), Recieder, Cortasa, Transportes López Soriano, y Valorización del Automóvil. Estas compañías desarrollan actividades de logística y transporte, reciclaje de residuos, vehículos y aparatos eléctricos.
El grupo cuenta con una plantilla de 180 trabajadores. Su actividad principal se concentra en el Parque Tecnológico del Reciclado (PTR) de Zaragoza, pero también dispone de desguaces de vehículos en la carretera de Castellón, Teruel y Binéfar, y su área vinculada al sector del automóvil se sitúa en Pedrola, junto a la fábrica de Figuerelas.
De cara al futuro, Industrias López Soriano se marca como objetivos «seguir creciendo, incorporar tecnología puntera, captar talento y sumar mano de obra y nuevo colaboradores» -subraya María López Palacín-, que refuercen el papel de la compañía como gran referente del reciclaje metálico.