El Casademont Zaragoza finaliza este martes su año recibiendo al Baskonia (19.00) en el Príncipe Felipe buscando un nuevo comienzo, ya que el último partido de 2021 para el conjunto zaragozano llega en un momento de moderado optimismo tras la resurrección del equipo en Andorra.

A pesar de que la situación en la tabla clasificatoria sigue siendo delicada, con tan solo un triunfo de ventaja sobre la línea que marca el descenso, la victoria en el Principado supuso una gran inyección de moral, no solo por el resultado, sino también porque el equipo dirigido por Ponsarnau dejó brotes verdes en una de sus mejores actuaciones del curso. La mayor fluidez en ataque, encontrando mejores posiciones de tiro, y el aumento de la aportación ofensiva del juego interior fueron dos de esos brotes que en el partido ante los vitorianos se podrá comprobar si fueron flor de un día o si, sin embargo, va a ser la tónica que va a seguir, o por lo menos intentar, el Casademont, que afronta el choque sin ninguna baja por positivos en coronavirus en sus filas.

Da la sensación de que ahora, tras muchas remodelaciones y cambios obligados en la plantilla durante esta accidentada temporada, y a pesar de la lesión de Stan Okoye, Jaume Ponsarnau por fin confía y se encuentra a gusto con su bloque. Las recuperaciones de Omar Cook y Santi Yusta, sumadas al fichaje de Jordan Bone, han conseguido cambiar la cara a un equipo que parecía no contar con capacidad suficiente para darle la vuelta a la delicada situación.

Este amago de reacción llega en el mejor momento porque el calendario que le viene a los zaragozanos es de vértigo. Empezando por el de esta tarde y en poco más de dos semanas, el Casademont va a enfrentar duelos contra el Baskonia, Unicaja, Murcia y Real Madrid de manera consecutiva. Un Everest particular que pondrá a prueba la mejoría del equipo de Ponsarnau ya que, hasta el momento actual del curso, los aragoneses han sido incapaces, ya no de ganar, sino de competir de tú a tú contra los rivales de la parte alta de la clasificación.

Un rival en racha

Será la primera oportunidad para demostrar que se ha dado ese paso adelante, aunque el oponente no parece el más indicado. El Baskonia llega en el mejor momento de la temporada. Tras un mal inicio, Dusko Ivanovic dejó su sitio en el banquillo al croata Neven Spahija y aunque la mejora no fue inmediata, el conjunto vasco ahora sí que está volviendo a ser uno de los equipos más temidos de la ACB. 

 Los vitorianos se presentan en el Príncipe Felipe con el objetivo de sumar el quinto triunfo consecutivo en la competición doméstica y dar un paso más de cara a su clasificación para la Copa del Rey, lo que hace tan solo unas semanas parecía complicado. Además el Baskonia recupera a muchos de los efectivos que causaron baja en la última jornada de la Euroliga debido a un proceso gripal que afectó a gran parte de la plantilla.

El hombre más destacado de los vascos esta temporada está siendo el base Granger, acertadísimo desde la larga distancia. Además, y tras un irregular comienzo, Baldwin, que llegó para ser la estrella del equipo, está empezando a demostrar su gran capacidad de anotación. Acompañándoles, el Baskonia cuenta con un bloque con quizá menos estrellas que otros años pero muy compensado.

Para frenarlo, el Casademont tendrá que redoblar los esfuerzos defensivos y seguir por la misma línea de equilibrio y juego coral en ataque para conseguir la que sería una victoria de prestigio que cerraría con buen sabor de boca un año de más sombras que luces para el equipo zaragozano.