El Día del libro ha sido todo un éxito en Zaragoza. A pesar del aforo limitado del recinto (402 personas), el público acudió de forma masiva a la cita literaria en el Parque Grande José Antonio Labordeta, dando lugar a colas de espera para poder visitar los 72 estands dispuestos para librerías, editoriales y escritores. Todos, asistentes y participantes, tenían algo en común, la ilusión de reencontrarse y celebrar, además del Día de Aragón, la cultura.

Durante los últimos años, el Día del libro se venía celebrando en el paseo Independencia, pero en un momento tan atípico como este, la edición del 2021 ha tenido que cambiar de ubicación, algo que al público no ha parecido importarle. Bastaba con ver la entrada del parque y la cola de espera para poder acceder al recinto.

«El cara a cara es vital, y los medios digitales y las pantallas no pueden sustituir nunca a un evento como este donde se percibe la cercanía y el calor», apuntó Martín Pinos, escritor presente en la cita, quien añadía la forma en la que los libros había sido un pilar de apoyo durante la pandemia: «La literatura desde que existe es una constante, un aporte al ser humano, una fuente de riqueza y alegría en momentos como este».

El Día del Libro reúne a multitudes en el Parque Grande de Zaragoza JAIME GALINDO

Para las librerías zaragozanas fue un día de celebración. «Cualquier tipo de acción que sea sacar la cultura a la calle está fenomenal», contó Nacho, de la librería Luces de Bohemia, «Creo que la gente tenía ganas, todos tenemos ganas de volver a la normalidad, de salir a la calle y ver los libros, y el poder haber hecho esto es fenomenal». Desde El armadillo ilustrado percibieron el cariño del público en la afluencia durante la jornada, «los que se esperan son porque les interesa y quieren comprar», explicó Victor Romano, copropietario de la librería.

Sin los autores, los libros no existirían. Y estos tenían «mucha esperanza e ilusión por salir», señaló Pilar Aguarón, secretaria general de la Asociación Aragonesa de Escritores. A lo largo de la jornada de este viernes, unos 200 autores firmaron libros y pudieron volverse a ver la caras con su público.

«Es la tradición del 23 de abril, de las grandes ferias del libro y tiene algo de fiesta, de encuentro y sobre todo la magia renovada de la relación entre el autor y los lectores. En mi caso, es una relación antigua, llevamos mucho tiempo. Muchos de los lectores ya son amigos, vienen a saludar y para ver si tienes alguna novedad. En cualquier caso, para mí, siempre es una gran riqueza hablar con ellos porque son los destinatarios de las historias, los que las reviven y reinterpretan, le dan mucho u otros sentidos a escenas y personajes que tú has construido», dijo Juan Bolea, escritor y colaborador de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, quien junto a Margarita Barbáchano estuvo firmando ejemplares de sus libros en el estand de este diario. «Es un día que nos gusta especialmente, después de un año de pandemia ha sido una alegría reencontrarnos con los lectores. Hemos hecho presentaciones online y teníamos ganas de sentir el corazón del lector», contó Ana Rioja, escritora de Tres mujeres con sombrero rojo y coautora de Civi Civiac, un mundo mágico

Si la Feria del libro fue para los editoriales una fecha clave, tampoco podían perderse la cita literaria: «Vuelve a ser la piedra angular sobre la que bascula nuestra propuesta editorial del 2021. Siempre procuramos tener lanzamientos dispuestos para el Día del libro», dijo Daniel Viñuales, de GP Ediciones, quien recordaba años anteriores: «Es verdad que echamos un poco de menos las aglomeraciones del paseo Independencia pero tenemos que poner todos de nuestra parte para salir a la calle con las garantías suficientes como para no tener problemas. Sabiendo eso, está siendo una jornada espectacular, ni aposta nos sale un día tan espléndido».

Desde la Comisión Permanente del Libro de Zaragoza (Copeli) celebraron a última hora el éxito de la cita, aunque hubiera complicaciones en el acceso: «Hemos tenido a mucha gente con ganas de entrar y conocer autores. El espacio no ha sido capaz de absorber todas las personas que querían entrar. La gente se dejaba recomendar, estamos contentos de poder celebrar el Día del libro», explicó Cesar Muñío, vicepresidente de Copeli. A pesar de las colas de espera, la planificación fue uno de los principales obstáculos para desarrollar el evento, aseveró Muñío: «Lo realmente complicado ha sido encontrar un espacio en el que se pudiese realizar. Con lo cual quejarse del aforo no tiene sentido cuando hasta hace bien poco ni siquiera confiábamos en hacerlo en la calle», explicó el librero, que fue más allí al hablar de los escritores participantes: «Tenemos la inmensa suerte de que en Zaragoza y en Aragón tenemos un clan de autores tremendo y una calidad que está muy bien. Pero claro, no hemos podido echar mano de autores de fuera, otros años han estado presentes y en esta ocasión no ha habido oportunidad. Solamente con los de casa estamos servidos», contó el vicepresidente de Copeli.

El Parque Grande no fue el único lugar donde los lectores zaragozanos pudieron demostrar su interés por la literatura. Las librerías de la capital aragonesa también tuvieron público en sus establecimientos, «La gente ha hecho la ruta de librerías, ha sido una maravilla», añadió Muñío, miembro de la librería París.

A pesar de los tiempos de espera para acceder al recinto del Día del Libro, Zaragoza ha celebrado por todo lo alto una cita imprescindible para todo lector. A la espera de conocer el volumen de ventas, la afluencia total del público y la satisfacción de los participantes, queda claro que la cultura, además de ser segura tomando las medidas correspondiente, es esencial para la vida.