Por su perfil desfilan Bach, Mozart o Beethoven, pero también Sebastián Yatra, Bad Bunny o Ed Sheeran. El violonchelista zaragozano Roberto Miranda ha revolucionado las redes sociales gracias a reproducir con su clásico instrumento las melodías más populares. Empezó en Facebook y en YouTube, pero las nuevas tendencias le han llevado a publicar sus vídeos, también, en Instagram y TikTok, donde acumula casi 100.000 seguidores. "Después de 15 años de carrera, soy conocido por vídeos de 15 segundos en TikTok", bromea Miranda.

Ha sido la red social china la que le ha dado el último empujón a su perfil. Miranda cree que TikTok ya está «comenzando a profesionalizarse» y que los tiempos de bailes, challenges y entretenimiento pueden pasar a mejor vida: "Hay muchas empresas que se han dado cuenta de las oportunidades publicitarias que ofrece TikTok".

Miranda ya ha explorado el potencial que tiene cada una de las redes sociales para dar a conocer sus proyectos. Sus inicios destacaron por el trabajo que había detrás de cada producción, "con vídeos en los que quería contar una historia completa en unos ocho minutos". La inversión en estas primeras piezas era muy superior a la actual: "Elaboraba un guion e incluso contrataba a profesionales del mundo audiovisual". El cambio de tendencia le llevó hacia Instagram, donde los vídeos no superan, normalmente, el minuto y medio de duración. TikTok, por su parte, no pasa de un puñado de segundos. "Hemos tenido que adaptar los formatos en los que grabamos nuestras piezas", reflexiona Miranda. El intérprete zaragozano se mantiene activo en todas las plataformas, pero de una forma diferente en cada una: "No puedes hacer el mismo tipo de vídeo para todas las redes sociales, porque no funcionan".

Roberto Miranda al violonchelo. ANDREEA VORNICU

El éxito de su técnica de adaptación es evidente, por el enorme volumen de suscriptores y visualizaciones que acumulan sus diferentes cuentas. Su conversión al chelo de algunas de los temas del momento le ha servido también para que los artistas reconozcan su trabajo: "Algunos de los autores a los que hemos versionado, como The Black Eyed Peas o DJ Tiesto, han compartido nuestras canciones en sus redes sociales".

Tras haberse hecho casi un experto en estas redes comunicativas, Miranda ha declarado "núcleo del proyecto" a Instagram. "Esta red social es la que más me importa, la que más cuido, porque es en la que pueden aparecer nuestros clientes potenciales". Porque, aunque los seguidores y los likes se cuenten por decenas de miles, "no ganamos dinero por las redes sociales". Su verdadero trabajo está en un dúo musical formado con la violinista madrileña Elena Rollán.

«Cabo_Strings surgió hace varios años y es un grupo muy asentado», explica Miranda del dúo del que forma parte, que actúa en la zona del cabo de México en numerosos eventos. «Nos dimos cuenta de que en México, donde vivo desde hace ocho años, no había una formación en música clásica como en_Europa», comenta el violonchelista zaragozano.

La mejora de la educación musical en Latinoamérica es una de las causas por las que Miranda se mantiene en las redes sociales: «Considero que tengo una misión». El zaragozano cree que «el violonchelo vuelve a estar de moda» y que, a través de sus vídeos, puede abrir la vocación de los más jóvenes: «Quizá algún niño se interese por la música clásica gracias a lo que ha visto en un vídeo».

El eterno conflicto entre la música pop y la clásica es otra de las cuestiones que Miranda desea resolver: "Creo que la música clásica ni ha sabido ni quiere adaptarse a los nuevos tiempos". Sin embargo, el empaque ganado en toda su historia hace que "siempre haya gente aficionada a este tipo de música". El artista aragonés ve internet como la forma de acercar "al público más general las mejores obras de Bach o de Mozart". De nuevo, el problema es el tiempo: "Estas piezas clásicas duran muchos minutos, demasiados para el ritmo que llevamos ahora en las redes. Por eso en mis vídeos ofrezco la parte más interesante". "Mi trabajo es armonizar los dos mundos, que la gente consuma los dos estilos sin sentirse mal", sentencia Miranda.

El fin objetivo del chelista zaragozano es que la combinación de cultura popular y clásica en las redes sociales salte al mundo real: "Quiero que la gente que vea mis vídeos saque entradas para conciertos de música clásica".