Desde el siglo XVI Roma fue uno de los destinos principales del Grand Tour, viaje de iniciación que los jóvenes aristocráticos europeos realizaban para completar su formación. «En realidad, fue una experiencia en la que se vieron inmersos personajes de las más diversas procedencias sociales y económicas y de diferentes nacionalidades, desde herederos de ricas familias, a artistas en periodos de formación pasando por quienes deseaban labrarse un futuro mejor», cuenta Raquel Gallego, comisaria de la exposición 'Goya, viajero y artista del Grand Tour'.

Esta muestra, organizada por el Gobierno de Aragón en el marco del programa que desarrolla con la Diputación Provincial de Zaragoza para celebrar el Año Goya, se puede visitar en el Museo de Zaragoza hasta el 3 de abril. En ella se ofrece una amplia visión de la estancia del genial pintor aragonés en Italia entre 1769 y 1771, que tuvo una gran influencia en su obra posterior, así como en su formación y consagración como artista, e incluye documentos y piezas de gran relevancia cedidas por otros museos y galerías.

A diferencia de otros jóvenes, Goya no era aristócrata ni tuvo ninguna pensión –beca académica de la época– para realizar el Grand Tour. «Es probable que los motivos que le empujaron a emprender este viaje hubiesen sido los fracasos en los concursos de la Real Academia de Bellas Artes madrileñas en los años 1763 y 1766, así como las evidentes dificultades para hacer despegar su carrera es España ante la falta de reconocimiento alguno», analiza la comisaria de la muestra.

El influjo de Italia

De lo que no hay duda es de que esta aventura marcó un antes y un después en su carrera: le llevó a reformular su arte y contribuyó a su consagración. Lo que Goya encontró en Italia y de manera especial en Roma fue, según Raquel Gallego, una sociedad muy compleja repleta de contradicciones. «Esta complejidad y estas tensiones no solo debieron impactar a Goya, sino que conformaron su forma de pensar y de crear, su visión compleja y llena de contrastes de la realidad», sostiene la historiadora e investigadora del viaje de Goya a Italia.

"Sin duda conformó su forma de pensar y de crear"

Después de su estancia en Italia, la figura y el nombre de Goya también fueron creciendo en España, y a su regreso fue reclamado para realizar grandes encargos como las pinturas del coreto de la Basílica del Pilar o la Cartuja del Aula Dei. Según la comisaria, esto fue sin duda consecuencia del reconocimiento que obtuvo por su participación en el concurso de la Reale Accademia per le Belle Arti de Parma, que tuvo repercusiones en diarios de la época de Italia y Francia. 

El Grand Tour de Goya es una de las etapas menos estudiadas de la figura del artista y su investigación sigue abierta. En 2008, el Gobierno de Aragón y la Fundación Goya en Aragón ya organizaron la exposición 'Goya e Italia', también en el Museo de Zaragoza, en la que se planteaba un panorama de gran amplitud de la estancia del artista en tierras italianas.

La muestra se compone de obras de diversos artistas que ofrecen una amplia visión sobre el 'Grand Tour' de Goya. LUIS CORREAS

Desde entonces se han producido algunos avances en el estudio. «Hemos seguido investigando, recurriendo a documentación archivística en su mayoría italiana y analizando fuentes de la época, lo que nos ha permitido formular hipótesis realistas sobre las trayectorias del viaje de ida y vuelta de Goya», explica Raquel Gallego.

Además, añade que, «gracias a estas fuentes, conocemos la identidad de casi todos los nombres anotados en el Cuaderno italiano, hemos identificado algunos lugares por los que pasó, así como de buena parte de los bocetos contenidos en él y tenemos una idea bastante concreta de la identidad del artista que con una de sus obras inspiró 'El sacrificio a Vesta'». 

La exposición

La exposición que exhibe estas semanas el Museo de Zaragoza está integrada por tres ámbitos. El primero de ellos analiza el viaje de Goya a Italia con imágenes de algunas de las ciudades más importantes de sus recorridos, la documentación que podría haber requerido para moverse, así como las guías de la época, necesarias en los desplazamientos. 

La muestra, dividida en tres ámbitos, reúne piezas de gran relevancia de diversos museos

En la segunda parte la protagonista es Roma, a la que Goya se sintió profundamente ligado hasta el punto de denominarse Francesco Goja, romano. En este espacio se condensa toda la complejidad de la ciudad desde la perspectiva de la estancia del aragonés en ella. Por último, en el tercer espacio se reflexiona sobre la trascendencia del viaje y la permanencia de Goya en Italia a lo largo de diversos momentos de su carrera.

En la exposición están presentes obras de Salvator Rosa, Anton von Maron, Corrado Giaquinto, Francesco Guardi, Julien de Parme, James Barry, Giambattista Piranesi, Giuseppe Vasi, Paolo Anesi, Pompeo Batoni, Hubert Robert, Marco Benefial, Mariano Salvador Maella, piezas clásicas, documentos, guías y libros y obras extraordinarias de Goya como 'El prendimiento de Cristo', 'La alegoría de la villa de Madrid', 'El retrato de Bayeu', el boceto para una parte de la cúpula 'Regina Martyrum', etc. Además, existen piezas de artistas menos conocidos que permiten interpretar algunas obras claves de Goya, especialmente de su paso por Italia.