Entre el océano de videojuegos, videoblogs y tutoriales que componen YouTube, la cultura también tiene su hueco. Documentales, películas y entrevistas pelean con los vídeos más virales del momento. La poesía, por supuesto, también participa en la lucha. El aragonés Tomás Galindo, desde su canal Poesía Recitada (en web, poesiarecitada.com), intenta que todos los usuarios conozcan, por su voz, los poemas de algunos de los escritores más importantes de la historia de la literatura. 

Un proyecto que comenzó «por casualidad» y que es el hermano pequeño de un «programa de radio cultural que hice durante un tiempo». «Leí algunos poemas y relatos en aquel programa y no quise que acabase», cuenta el narrador. Las ganas por seguir extendiendo su amor por la poesía es lo que hizo que Galindo abriese este canal, con un funcionamiento muy sencillo: «Son vídeos simples: un retrato del poeta, alguna imagen fija de acompañamiento y mi voz recitando el texto».

Aunque Poesía recitada arrancó su andadura en 2015, tardó dos años en ponerse en serio. Desde 2017, los números no engañan: más de 27.000 suscriptores y casi cinco millones y medio de reproducciones entre los cientos de vídeos que hoy llenan la programación del canal. «Aunque con las estadísticas hay que tener un poco de cuidado», señala Galindo, que considera que no siempre son lo que parecen. «La gente desconecta en el cuento de Caperucita Roja cuando se dan cuenta de que es la versión original», ejemplifica Galindo, que también nota estos cambios en el consumo en el Romancero gitano de García Lorca: «Muchos usuarios solo quieren escuchar su poema favorito de toda la obra». 

Con actualizaciones casi diarias, en este formato se pueden escuchar los textos de Charles Bukowski, Idea Vilariño, Fernando Pessoa o los hermanos Machado, entre una infinidad de autores de todas las nacionalidades y todos los tiempos. 

Unos poetas que hoy son los únicos que pueblan las estanterías de Galindo. «He cambiado hace poco de casa y tuve que regalar o donar casi 2.000 libros», lamenta el poeta aficionado, que solo ha dejado en su nuevo alojamiento «los libros de poesía que más me gustan». Un nuevo aliado tecnológico, su ebook, es el que le nutre ahora de nuevas lecturas. Aunque no es de ellos de donde extrae los textos que luego lee: «Siempre cojo los poemas de alguna página web, para que todo el mundo pueda visitarla y para no tener problemas de copyright». Esa biblioteca digital en constante crecimiento que es Poesía recitada también es, en parte, de los oyentes: «Desde hace un tiempo, un lector transcribe en los comentarios el poema del día, para que la gente lo pueda leer más fácilmente». 

Unos usuarios que también participan en la elección de los poemas que Galindo sube a su canal: «Me dejo aconsejar mucho por los usuarios, que me recomiendan de todo». Porque el filtro del rapsoda tiene que ver con la calidad o con el gusto, no hay otra distinción, ya que se fija «en los poemas y no en los autores». «Todos los autores tienen buenos y malos poemas», sentencia. 

Lo único que puede hacer que un poema no aparezca en el canal de Galindo es la dificultad para su lectura. «Hay textos con demasiados modismos latinoamericanos o con expresiones que no puedo adaptar a mi forma de lectura», lamenta el narrador, que pese a estas dificultades no cierra la puerta a poemas más complicados. «Me gusta afrontar muchos retos», indica, y pone como ejemplo los poemas escritos por mujeres: «No me da ningún miedo leer textos en clave femenina». 

Influencia

Si algo rescata Tomás Galindo de su proyecto es el impacto que está teniendo entre el público más joven. «Muchos estudiantes me dicen en comentarios que les he ayudado a entender mejor el poema», cuenta el director del canal, que también considera que muchos jóvenes «han perdido comprensión lectora y escuchar les ayuda a entender su temario».

Estos jóvenes, considerados nativos digitales, se han criado con las redes sociales como principal fuente de información. Unas redes que influyen en la poesía contemporánea: «El género ha cambiado mucho en los últimos años, sobre todo por la influencia de internet». Sin entrar a valorar en si la calidad ha crecido o ha menguado, Galindo considera que la poesía «se concibe ahora para representarse, porque muchos poetas leen sus textos en directo». Algo que para el aragonés ha provocado cambios en el género: «Siento que hoy a la poesía le falta algo, la emoción poética o la realidad que hacen de verdad poesía a la poesía».