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La artista oscense Teresa Salcedo expone su obra en La Casa Amarilla de Zaragoza

Su exposición 'Todo es pasaje' se podrá visitar hasta el próximo 4 de febrero

Teresa Salcedo (Huesca, 1952), este martes en la galería zaragozana La Casa Amarilla. Jaime Galindo.

La artista oscense Teresa Salcedo ha circulado siempre alejada de las grandes autopistas del mundo del arte. De forma consciente y casi militante ha optado por las carreteras secundarias, allí donde apenas está presente la luz. «Soy desobediente por naturaleza y bastante crítica con los sistemas imperantes. El mundo del arte, por ejemplo, es muy injusto, pero es que la vida o la economía también lo son. Algunos artistas son apoyados por los canales comerciales, mientras que otros muy buenos se quedan en el limbo de los tiempos», lamenta.

Aferrada al arte «como único fundamento de vida» y defensora de su capacidad «transformadora y terapéutica», Salcedo empezó a pintar en su Bolea natal a «los doce o trece años» impresionada por una estampa de Turner. Su primera exposición se celebró en Huesca, cuanto tan solo tenía 15 años. Desde entonces ha expuesto en diversos países y su obra está presente en Japón, Alemania o Estados Unidos. «Obra tengo mucha, lo que no tengo es currículum, porque no me ha interesado nunca», indica la artista oscense, que también ha expuesto en Arco.

Su última exposición en Zaragoza se remonta al año 2017, un periodo de ausencia que ahora llega a su fin en la galería-librería La Casa Amarilla. Su muestra 'Todo es pasaje', que se ha inaugurado este martes y se podrá visitar hasta el próximo 4 de febrero, se compone de once obras que recorren casi toda su trayectoria, desde 1969 a 2017. «Es un planteamiento instalativo en el que está muy presente el concepto de tránsito. Siempre he creído que la pintura tiene tentáculos. Y ese ha sido mi objetivo, que se mueva. Pero no necesariamente por las vías comerciales, sino que se mueva en el ámbito de conciencia», explica la artista.

Salcedo junto a otras obras de la exposición. Jaime Galindo.

Como apunta la directora de La Casa Amarilla, Chus Tudelilla, la intención de Salcedo no es mostrar el paso de un estado a otro, «sino profundizar en los momentos turbadores de la migración, en las cesuras e interrupciones que intervienen en un proceso de continuas ocultaciones y revelaciones».

'Todo es pasaje' es una exposición muy influida por el arte japonés, ya que bastantes obras pertenecen a su proyecto más reciente, denominado 'Shakkei' o paisaje prestado y que desarrolló entre 2004 y 2018. «Siempre me ha interesado mucho el arte japonés, la vacuidad del vacío, el silencio...me he movido siempre en esa dirección», indica Salcedo, que en esta exposición, como en casi toda su trayectoria, ha articulado su obra basándose en la práctica del montaje.

"El mundo del arte es muy injusto, pero es que la vida también lo es"

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«Con puntadas firmes, cose paquetes de fragmentos plegados de obras pretéritas; en soportes de madera tiende pinturas o forma con ellas extensos rollos cuya configuración formal remite a la tradición oriental», explica Tudelilla. Así, 'Todo es pasaje' reúne cuadros de medio-gran formato como 'Silencio peregrino' (2008) o 'Paisaje (otros)' (2005), muy relacionado este último con otra obra de Salcedo que adquirió recientemente el Museo Pablo Serrano. Pero en la exposición también hay un rollo japonés de cuatro metros creado y cosido por la propia artista o un paquete compuesto por diversas obras plegadas y ocultas como si de un regalo se tratara. «Hay obras que me piden ser enrolladas, otras plegadas y otras que acaban siendo vestidos. Hay algunas que decido enterrar y otras que nunca expondré, y no me preocupa para nada», explica Salcedo, que apunta que su exposición también hace alusión a la contemporaneidad del arte: «La obra puede soportar la transitoriedad y el paso del tiempo, nos puede hablar en pasado y en futuro; esa es la idea organizativa de esta exposición».

La exposición 'Todo es pasaje' se podrá visitar hasta el 4 de febrero. Jaime Galindo.

Como siempre en La Casa Amarilla, la muestra se acompaña de la bibliografía que ha sido importante para la autora. Ahí está su admirado Cioran y otros como Allan Poe, Goethe o Wittgenstein. Además, en la exposición hay un «paisaje prestado»: la estampa número 12 de los 'Desastres' de Goya. «Va siempre conmigo. Es una obra que me devuelve a la realidad, que me impide que sea ajena al mundo que me rodea y que me recuerda que el arte también sirve para poner en tela de juicio el desastre que vivimos», concluye Salcedo, que, pese a haber vendido bastante obra, ha tenido más de 30 trabajos ajenos la pintura para poder ganarse la vida. 

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