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El Periódico de Aragón

LA MONTAÑA EN ARAGÓN

A toda supervelocidad

La oscense Tamara Vázquez y su perra Kona reflejan el impulso del canicross en Aragón tras participar en Francia en su segundo Mundial

Kona tira de Tamara Vázquez en el Campeonato de España Sprint de mushing sobre nieve disputado en Baqueira Beret. SERVICIO ESPECIAL

Hay tutoriales en internet para todo. Desde casa uno puede montar cualquier invento. Otra cosa es salir al ruedo. Templar el ansia y no ponerse nervioso siendo aprendiz no se asimila detrás de una pantalla. Hay otro nivel superior. Cuando no eres ni humano. ¿Cómo se le enseña a un perro a estar tranquilo?

Tamara Vázquez anda enredada en esa correa. Con Kona tirando de ella. La oscense acaba de volver de su segunda participación en un Mundial de canicross, una modalidad cada vez con más aficionados en Aragón, una simbiosis de potencia y entendimiento entre atleta y la mejor amiga de la mujer. O hasta más. «No es mi mascota, es alguien con la que comparto todo y viajo por el mundo... Es como un hijo, aunque con un hijo no sueles hacer equipo, ¿verdad? Somos indispensables la una para la otra. Es una simbiosis perfecta», afirma la deportista desde Nueno, por donde entrena en los caminos de Arascués, por Arguis o subiendo a Gratal.

Tamara llevaba dos años planificando el cambio de compañera. «Este ha sido de adaptación y creo que el que viene, también. Ha sido muy irregular». En el Campeonato de España en nieve ya fue tercera, igual que con Diana en Ólvega donde se ganó su segundo Mundial en la Bretaña francesa tras su primera experiencia en 2019.

«No es sólo mi mascota, es alguien con quien viajo, comparto todo y es mi equipo en casa»

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La norma no permite correr a animales de cuatro patas de más de diez años y Diana ha cumplido nueve. La introducción de Kona no ha sido sencilla «porque tiene una personalidad muy emocional». Además, la pandemia la dejó sin campo siendo cachorra y el arranque ha sido con más tropezones de lo pensado, aunque lleva el tiro en su genética por su perfil de braco de Weimar con mezcla de huskie y galgo. «He vivido más experiencias en ese año con ella que en ocho con Diana», indica la corredora. Que si un fotógrafo o el veterinario de final de carrera le asusta, que si hace mucho calor, que si baja el ritmo si no persigue a otro perro, que si para a hacer sus necesidades... ¿Solución? «Paciencia, simulacros en entrenamientos y muchas carreras».

A ella le fue cambiando la vida cuando le trajeron a Diana, una braco guapísima. 15 años compitiendo en bádminton, donde fue campeona de Aragón, cuando en el gimnasio, el dueño, Daniel Cremades le animó a apuntarse a una carrera de canicross al verla acompañada de su perrita. «Fui a Zaragoza y la primera, la ganamos. Las dos disfrutamos tanto y se nos daba bien, así que seguimos». Tanto que dejó la raqueta y el volante por el arnés y la correa.

De eso hace ocho años de evolución física, mental y competitiva. Con Diana pasó de las pruebas populares, con circuitos más divertidos, largos y variados dentro de Aragón, a las federadas, más técnicas, con la Copa y el Campeonato de España como meta. «Son auténticas contrarrelojes, normalmente por llano y caminos, dado que los perros no pueden correr por asfalto para no herir las almohadillas. No duran más de siete kilómetros a tope», recalca.

Invernal por salud

Son tan rápidas que se alcanza la llamada supervelocidad gracias al impulso del cánido. Con su propulsión llegan a hacer el kilómetro en menos de tres minutos. Ella con Kona hizo 3,08. La dificultad parte de que el perro mantenga la motivación de tirar y que el atleta no le frene por no poder seguir el ritmo «por eso, por su potencia, es muy complicado bajar con ellas por una pendiente».

Fiera del bádminton hasta que Diana se cruzó en su camino, ahora prepara su primer Ironman

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El canicross entra dentro del mushing como los trineos, skijoring y el bikejoring. Pertenece a la Federación de Deportes de Invierno «porque sólo se puede practicar en invierno. En España los perros no pueden competir por encima de los 16 grados por su salud». Por eso tampoco comen ocho horas antes de correr. En Aragón hay cinco clubs específicos en las tres provincias. Tamara es del Mushing Moncayo.

Adiestrar a Kona no es el único reto que afronta Tamara. El otro es sólo suyo. Por culpa del corazón. De Joserra Callén, su pareja, y habitual del Ironman. «Lleva 28 y viene de hacer el Mundial en Estados Unidos». Y como él tuvo que probar el canicross, ella tiene que devolverle la moneda. «Este fin de semana, si la rodilla me lo permite, haré uno medio en Marbella, y en dos meses iremos a Vitoria a hacer uno completo». Nunca ha hecho triatlón y ha entrenado la natación en las frías aguas del embalse de Arguis. «El año pasado iba a ir a uno a Kazajistán, pero lo anularon dos días antes por el covid». No sabe cómo le irá, sí que ha adelgazado ocho kilos y que esto le ayudará a volver a las carreras de montaña más motivada. Eso sí, echando de menos ir detrás de Diana y de Kona.

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