"El machismo no retrocede en Francia". Un informe del Alto Consejo de la Igualdad advierte esta semana sobre la persistencia de esta lacra en el país. Según este organismo estatal independiente, creado en 2013 por el expresidente socialista François Hollande, la desigualdad entre franceses y francesas no disminuye, pese a una toma consciente de la sociedad gala sobre este problema. "Al contrario, algunas de sus manifestaciones más violentas se acentúan y las jóvenes generaciones son las más afectadas", añade el Alto Consejo en la última edición de este estudio anual.

El informe del Alto Consejo de la Igualdad detecta que pese a que un 93% de franceses admiten la desigualdad existente, en su día a día perpetúan conductas sexistas

El informe subraya la paradoja de que la mayoría de los franceses (93%) reconoce las desigualdades de género en ámbitos cruciales de la vida (escuela, trabajo u hogar), pero estas permanecen. "Las mujeres continúan siendo tratadas de manera desigual respecto a los hombres y ellas siguen sufriendo acciones y comentarios machistas en proporciones importantes. De hecho, el número de estos hechos aumenta, tanto en el espacio público como en el profesional, privado, digital…", indica. Recuerda, además, que el año pasado se produjo un "aumento claro" de las víctimas de violencias sexuales y machistas. El número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas ya se había incrementado un 21% en 2021.

Según los autores del estudio, el machismo resulta transversal. Es decir, está presente en todo tipo de clases sociales —"el sexismo está más presente en el mundo del trabajo en las clases medias y superiores y más en la esfera familiar en las modestas", señalan— y en todas las edades.

Esta cultura sexista se expresa de manera distinta en función de las generaciones. Mientras que entre los franceses mayores permanece el "reflejo conservador” de los roles de género en el hogar, en que las mujeres asumen una parte desproporcionada de los cuidados, en los jóvenes hay un “reflejo masculinista”, basado en la exacerbación de su identidad como hombres. Un fenómeno parecido al observado entre los adolescentes catalanes y españoles.

En el caso de Francia, esta idea de masculinidad se ve reflejada en una exaltación de una vida sexual activa. El 20% de los franceses de entre 25 y 34 años consideran que para ser respetados como hombres en la sociedad deben presumir de sus conquistas sexuales ante sus amigos, mientras que en el conjunto de las edades solo son el 8%. Además, el 23% de ellos afirman que a veces hace falta mostrarse violento para que lo respeten (por un 11% en el conjunto).

El ejemplo de España

Según el informe, “cinco años después del #MeToo, una parte de los hombres se siente fragilizado, a veces en peligro y reacciona de manera agresiva e incluso puede encontrar una voz de expresión política en nuevos movimientos muy masculinos”. Pone como ejemplo el partido Reconquista del polemista ultra Éric Zemmour. Es lo más parecido al antifeminismo que encarna Vox en España, teniendo en cuenta que la ultraderechista Marine Le Pen mantiene una posición más moderada sobre esta cuestión y a veces utiliza su carta femenina con fines electorales.

El estudio también advierte del éxito en Francia de 'influencers' machistas como Andrew Tate, detenido el mes pasado en Rumanía por su presunta implicación en una trama de trata de mujeres.

El trabajo advierte del peligro de 'influencers' machistas como Andrew Tate

Para combatir la lacra machista, el informe propone una serie de medidas. Recomienda que deje de haber una distinción de género en los juguetes para los niños y, en concreto, “que se prohíban los anuncios de los juguetes con connotación de género”. También pide a la Administración que exija a las escuelas que impartan clases sobre sexualidad y vida afectiva. Y reivindica un aumento de los recursos y de la formación destinada a los jueces encargados de casos de violencia machista. Varias de estas medidas, según el estudio, "se inspiran del modelo español".