Las localidades de Muel (España) y Muël (Francia), hermanadas desde 2002-2003, han retomado sus encuentros que tuvieron que ser suspendidos a causa de la pandemia. Entre los días 22 y 27 del mes de julio, Muel acogió a 60 amigos franceses. Niños, jóvenes y adultos, franceses y españoles, disfrutaron con toda una serie de actividades que han ayudado a conocer mejor el municipio, Zaragoza y la comunidad aragonesa pero, sobre todo, han fortalecido las relaciones y los lazos de amistad.

Un programa en el que no faltó el aperitivo de bienvenida en Pub Step, la recepción oficial por parte del Ayuntamiento de Muel, una excursión a la Comarca del Matarraña, una visita al edificio Pignatelli y al Palacio de la Aljafería en Zaragoza, visita a Bodegas Heredad Ansón, talleres de cerámica para los más jóvenes en La Huerva, un juego de pistas para conocer todos los rincones del municipio... Todo ello en un ambiente de amistad e intercambio.

En la recepción oficial, los representantes del consistorio galo, Pierrick Bedel y Claude Brian, y el alcalde de Muel, Israel Remón, intercambiaron discursos y regalos, así como representantes de las dos asociaciones para el hermanamiento, la francesa y la española.

Uno de los momentos emotivos del encuentro de este año fueron las palabras dirigidas por Marcel Minier, antiguo alcalde de Muël, a Cristóbal Ansón y al tristemente desaparecido Luis Laviña, alcaldes que en su día favorecieron e impulsaron el hermanamiento. Merecidísimo homenaje.

La asociación para el hermanamiento agradece la labor y disposición de Eva María Santacruz, técnico en protocolo del Gobierno de Aragón, a la hora de mostrarles el edificio, y explicar su historia y funcionamiento. También agradece su interés en facilitar la visita a la Aljafería, donde todo el grupo fue recibido y saludado por el presidente de la Cortes de Aragón, Javier Sada, gracias también al interés y a la gestión de Manuel Lorenzo Pina, jefe del Servicio de Comunicación y Participación de las Cortes de Aragón.

Fueron días intensos, pero muy agradecidos, donde no faltaron pequeños encuentros entre familias. El hermanamiento comenzó a gestionarse en 1998. En 2002 se firmó en la localidad aragonesa y en 2003 en la francesa. Desde entonces, cada dos años, y alternando el municipio, se realizan encuentros de grupo donde hay un intercambio cultural y social a diferentes niveles (lingüístico, gastronómico, tradiciones, amistades...). La otra variante del hermanamiento es el intercambio de jóvenes de más larga duración que, entre otras cosas, potencian el aprendizaje de otra lengua y las relaciones de amistad. Este verano han participado tres jóvenes españolas y cuatro francesas. Esta variante se realiza cada verano, aunque no haya encuentro grupal.

Habrá que esperar a 2024 para que los dos pueblos se reencuentren en Muël (Francia).