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ACCIÓN SOLIDARIA

Dona sangre, cambia vidas

Numerosas personas se acercaron ayer al Auditorio de Zaragoza a la XI Maratón organizada por el grupo de Donantes de Sangre de Aragón

 

Acto// Donante de sangre junto a la enfermera. - NURIA SOLER

SUSANA PÉREZ MORLÁNS
27/06/2019

En verano la sangre se convierte en un líquido muy preciado y ayer, las altas temperaturas, no consiguieron parar a todas esas personas que se acercaron al XI Maratón de Donación de Sangre.

Aún no eran las 2 de la tarde cuando al auditorio de Zaragoza ya habían acudido 250 personas dispuestas a conseguir el reto anual. Entre ellas se encontraba Laura, de 22 años, que acudió por un motivo personal debido a que su hermana necesitó una transfusión y tal y como destacó «nunca sabes quién lo puede requerir, sí que es verdad que me daba respeto por el tema del calor y al ser mi primera vez, pero si se hace, es porque se puede». Como Laura, cientos de jóvenes se pasaron ayer por el auditorio de Zaragoza. El año anterior ya se consiguió un aumento de 2.18% de los donantes jóvenes en Aragón entre 18 y 25 años. Tal y como aseguró María del Carmen González, presidenta de Donantes de Sangre de Aragón, «estamos contentos porque sabiendo el envejecimiento poblacional que tenemos en Aragón, para nosotros es un éxito que se vaya involucrando la juventud».

La presidenta explicó que, las previsiones para el día de ayer era obtener unas 450 bolsas, pero al punto de la mañana la duda empezaba a asomar debido a las altas temperaturas previsibles. «Yo creo que no debería de afectar y espero que a la gente le pueda más la acción que van a hacer que el calor que haga».

Sin duda alguna fue así, la jornada contó con la colaboración de cientos de personas entre las que estuvo Jorge Azcón, que a pesar de ser donante desde hace años, esta fue la primera vez que lo hizo como alcalde. Muchos de los donantes acudieron acompañados de sus hijos, como fue el caso de Javier, que explicó mientras miraba a su hijo, es donante de sangre desde el 2007 debido a que el pequeño nació prematuro y necesitó muchas transfusiones «yo no era donante y me daba mucho miedo, pero a raíz de este episodio me di cuenta de que había que superarlo». Además del típico bocadillo, donar tenía premio: una invitación a Dinópolis.