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La gran fiesta de la BTT

Un total de 8.000 ciclistas se citan mañana en Sariñena para disputar la XIX edición de la Orbea Monegros. La prueba de carácter popular se desdobla en dos carreras por el desierto aragonés

 

Los corredores transitan por los paisajes desérticos de los Monegros. - ORBEA MO NEGROS

R. MARTÍ
26/04/2019

Llega mañana la fiesta de la bicicleta. Los Monegros serán el impresionante escenario donde se celebrará la Orbea Monegros Bike Marathon Desert. La prueba se presentó ayer en la sede de la Diputación de Huesca. Es una carrera única en el mundo que disputan 8.000 bikers desdoblados en dos carreras: el maratón de 117,7 kilómetros y el medio maratón de 81. A los ciclistas les espera un continuo sube y baja sobre pistas en un paisaje reseco y, sobre todo, una jornada ventosa. «Las previsiones dan para mañana buen tiempo. No va a llover y habrá sol. Pero los corredores tendrán que soportar vientos entre 30 y 50 kilómetros por hora. Habrá cierzo y tienen que pensar los ciclistas que tendrán el viento en contra la segunda mitad de la prueba, por lo que tendrán que reservar fuerzas», explica Juan Carlos Nájera, el director técnico de la carrera, que de un consejo a los participantes. «Es mejor ir en pelotón porque el esfuerzo es menor y solo contra el viento se desgasta más. Muchos salen corriendo y a mitad del recorrido se vienen abajo. Les aconsejo que reserven, porque no es como se empieza, sino como termina. Hay que empezar como un viejo para terminar como un chaval», explica.

Nájera reconoce que el peor enemigo de ciclistas es la lluvia más que el viento. «Este es un tipo de terreno muy arcilloso y forma lo que dicen en la zona buros. Es un barro tan espeso que deja clavado al corredor, que no puede dar una pedalada». El recorrido corto cuenta con 2.000 participantes y el largo con 6.000 ciclistas. El maratón se inicia a las doce de la mañana y el medio maratón a la una y media. Ambas distancias comienzan y terminan en la localidad monegrina de Sariñena. «Esto es una fiesta de la bicicleta y destaca más por el ambiente popular que por el nivel elitista. A los primeros les costará terminar algo menos de cuatro horas y los últimos llegarán a las diez de la noche», explica.

El trazado

La prueba de 117 kilómetros tiene una altura máxima de 556 metros, una mínima de 186 y un desnivel acumulado de 1.149 metros. Tras la salida desde el Recinto Ferial de Sariñena llanea hasta el kilómetro 33 en Villanueva de Sigena. Después comienza la subida hasta el alto de Piedrafita durante diez kilómetros. Tras la bajada se ascenderá de manera progresiva hasta Castejón de Monegros en el kilómetro 88. Acabada la bajada en el kilómetro 100 en la ermita de San Miguel, solo quedarán 17 kilómetros hasta la meta en Sariñena. Cuenta con avituallamientos en Sigena, Peñalba, Valfarta, la ermita de San Miguel y la llegada. La prueba corta solo sube el alto de Piedrafita y cuenta con tres avituallamientos. «El perfil parece más duro de lo que es sobre el gráfico, pero la altimetría engaña. Las subidas son asequibles y el porcentaje llevadero. El segundo ascenso no es ni ascenso, es un faso llano», explica.

En esta edición ha habido una novedad muy importante. Se ha insistido en el cuidado en el entorno natural. «Hemos incidido en el tema de los residuos. Con Coca Cola colaboramos en el programa de Eventos con buen ambiente. Se garantiza que todos los residuos que genera la carrera se tirarán a contenedores. Esta es una empresa que no es fácil de coordinar. A base de insistir, con los años se ha conseguido una concienciación. Si en casa somos capaces de reciclar, fuera también lo podemos hacer. A la gente que hace actividad en la naturaleza le gusta preservar el entorno». De esta limpieza se encargarán los equipos que recogen la señalización de los corredores en cuatro vehículos.

De tantos años dirigiendo la carrera desértica, Nájera recuerda la dureza de la prueba que se disputó hace cuatro años. «Tuvimos rachas de viento de hasta 80 kilómetros por hora». Aunque se lleva la palma la primera edición. «Organizamos la primera carrera y nos coronamos. Recuerdo que fue un caos puesto que el viento tiraba a los corredores». Esa primera edición contó con 450 ciclistas. Ahora lleva seis años manteniéndose en los 8.000 bikers. «El cupo de inscritos se llenó en las dos primeros horas. No queremos crecer más y para nosotros lo importante es la seguridad del participante y darle el mejor servicio posible. Con más corredores el servicio no es el mismo. Se transita por pistas y puede haber tanto volumen de gente que no se pedalea con la soltura que se quiere. Sería inviable meter a este volumen de corredores por senderos. Pero hay a algunos que les gusta pedalear en un ambiente de fiesta con 8.000 ciclistas».

Organizadores

La prueba la organiza Orbea, la Comarca de los Monegros y el Ayuntamiento de Sariñena. Contará con un millar de voluntarios entre la Cruz Roja, Protección Civil, Guardia Civil, Orbea y los voluntarios de la comarca. El lleno será total desde hoy por la tarde en las localidades próximas e incluso algunos se alojarán en Zaragoza o Huesca o vendrán en el día de Barcelona. «La provincia que cuenta con un mayor número de participantes es Barcelona, seguida de Vizcaya y por detrás Zaragoza, Huesca y Madrid. También vienen ciclistas de Canarias, Fuerteventura y de ocho países. El número de participantes femeninos ha crecido hasta los mil de este año», apunta.

El vitoriano Juan Carlos Nájera es el impulsor de esta carrera increíble. «Hace años disputaba pruebas de aventura. Al dejar de correr me planteé organizar una prueba de este tipo. Había dos opciones en el territorio español, el desierto de Tabernas en Almería o los Monegros. Lo primero que vi fue la zona aragonesa y me encantó. Aquí hay un desierto más demográfico y en Almería es más paisajístico», indica este veterano alavés de 56 años.

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