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El conflicto vasco

REPORTA

Idaho, casi como Euskadi

 

Museo vasco Unos escolares, en el centro. -

Ikurriña Cenarrusa, con la bandera vasca. -

IDOYA NOAINIDOYA NOAIN 08/05/2003

Los políticos hablan. Algunos ciudadanos, también. Otros, recelosos confesos de la prensa española, prefieren callar pese a estar informados de las últimas noticias.

Esta escena, con la que uno podría encontrarse en Euskadi, se reproducía ayer en Boise (Idaho, Estados Unidos), localidad donde reside una nutrida comunidad vasca y donde ya corría como la pólvora la noticia de la inclusión de Batasuna en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado.

La sensación generalizada en Boise la resumen las palabras de Miren Azaola, de 52 años, hija de emigrantes vascos: "Es horrible".

"Sabía desde antes de la guerra de Irak que acabaría pasando algo así", se lamentaba Miren. La noticia se la había dado su madre, una mujer de 80 años que hace un par se fue a vivir con su hija, su yerno Roy Eiguren y sus nietos Amaya y Joseph, a la tranquila capital del estado de Idaho, la ciudad de los árboles , con 200.000 habitantes. "Cuando Aznar se hizo tan amiguito de Bush, lo que quería decir es que él también tenía terrorismo --continuaba Miren--. Lo imaginábamos. Oh, my God (Ay, Dios mío)".

Idaho, en el ´mapa´ vasco

Su idea la comparte Pete Cenarrusa, hombre clave en la entrada de Boise en el mapa del conflicto vasco. Cenarrusa, un republicano retirado desde noviembre del 2002, fue durante más de tres décadas el secretario de Estado de Idaho. El año pasado, junto a David Bieter, un demócrata de la cámara baja estatal, y ayudados por personajes influyentes de la comunidad vasca local, como Eiguren, lograron sacar adelante una resolución que provocó la airada respuesta diplomática española.

¿Qué podía haber en un texto de un estado junto a las Montañas Rocosas, fronterizo con Canadá, que molestara tanto en Madrid? La petición de conversaciones de paz inmediatas y el "apoyo al derecho de los vascos a la autodeterminación". Tras las quejas españolas, se añadió al texto una condena a ETA.

"Lo que pasó el 11 de septiembre del 2001 fue en cierto modo afortunado para Aznar --reflexionaba ayer Cenarrusa--. Se aproximó a Bush para decir que España ayudaría a EEUU contra el terrorismo. Pero Bush no necesitaba a Aznar. Era al contrario".

Cenarrusa, hijo de vascos que llegaron a Idaho en 1907, no sólo está indignado con Aznar y con los tribunales españoles, "que están haciendo algo absolutamente inconstitucional, que es apropiarse de las funciones del Ejecutivo y del Parlamento". Está también molesto con Bush por actuar "sin tener suficiente información". Y está profundamente convencido de que "ninguna democracia puede negar la existencia de un partido político".

Por eso, y pese a estar retirado tras 52 años en política, está dispuesto a seguir dando batalla. "En EEUU hay que cumplir la primera enmienda, que protege la libertad de expresión y de asociación. Sin primera enmienda no hay democracia. Si esto es lo que piensa hacer el Departamento de Estado, deberíamos acudir al Supremo".

Perplejidad en Nevada

En el estado vecino de Nevada también hay muchos vascos, unos 7.000. La mayoría son profesionales que descienden de agricultores y pastores que emigraron de Euskadi a finales del siglo XIX. Desde la capital, Reno, el director del Centro de Estudios Vascos (CEV) de la Universidad de Nevada, Joseba Zulaika, manifestó anoche por teléfono su perplejidad por la decisión del Departamento de Estado, informa Jordi Casabella.

"(Aznar) tiene en el terrorismo la vía para figurar a nivel internacional y ETA es su mejor regalo", afirmó, tras mostrarse reacio a dar su opinión sobre la inclusión de Batasuna en la lista. "Hay que andar con mucho cuidado con lo que se dice", se excusó. "En EEUU, los vascos no somos árabes, todavía, pero casi. Somos los más cercanos. Primero, Al Qaeda y después, ETA", concluyó.

Mezcla interesada

Gloria Totoricagüena, profesora del CEV, estadounidense de padres de Gernika, opina que la decisión de EEUU es "una barbaridad". A su juicio, lo ocurrido no les afecta como vascos, sino como norteamericanos. "Estamos ante un espejo de los años del anticomunismo. Se ligan grupos e ideologías distintos, sin nada que ver". La profesora no se sorprende de que Batasuna esté junto a Hamas en la lista de grupos terroristas: "En el ambiente en que vivimos era previsible, como también lo era que Aznar lo intente capitalizar".