Las dudas sobre su tesis acompañan a Pedro Sánchez desde el 2014, cuando alcanzó al liderazgo socialista siendo un diputado desconocido. Ya entonces se hablaba de irregularidades, falsa autoría y tratos de favor. Aunque el ahora presidente siempre lo negó todo, su rechazo a hacerla accesible, permitiendo que solo aquellos que habían recibido una autorización previa pudieran verla en la biblioteca de la Universidad Camilo José Cela (sin poder hacer fotografías y durante un tiempo limitado), amplificaba las sospechas. Pero se trataba de un asunto menor, no elevable a la categoría de caso. Hasta esta semana, cuando al calor de la dimisión de Carmen Montón como ministra de Sanidad por su máster fraudulento, Albert Rivera preguntó por la tesis al presidente en la sesión de control y el diario Abc acusó al jefe del Ejecutivo de plagio. Sánchez se sintió entonces mucho más presionado, así que ayer plantó cara y accedió a colgarla en internet.

Desde hoy mismo, todos los interesados podrán contar con una copia del documento, sobre la diplomacia económica española, y comprobar si los interrogantes tienen sustento. Sánchez, que va a emprender acciones legales contra los medios que aseguran que plagió, insiste en que no. «Hice la tesis, cumplí con todos los pasos marcados por la ley, la defendí ante un tribunal, publiqué las aportaciones de la investigación en revistas académicas y en un libro generalista. Entonces, ¿cuál es el problema? Hablemos claro: el problema es que quienes gobernaban hace cien días no han asumido que hoy son oposición», escribió Sánchez en su cuenta de Facebook. El texto rezumaba malestar, con el presidente proclamando su «orgullo» por el trabajo realizado y acusando al PP y a Ciudadanos de «cruzar todas las líneas rojas».

La polémica llega cuando Sánchez pasa por su peor momento desde que llegó a la Moncloa. El Gobierno se ha visto lastrado por la caída de Montón, a raíz de un escándalo en la desprestigiada Universidad Rey Juan Carlos muy similar al que se ciñe sobre Pablo Casado, y por la descoordinación, plasmada en sus numerosas rectificaciones. El caso tesis amplifica la sensación de un Ejecutivo en horas bajas.

El presidente no podía permanecer de brazos cruzados, explican en la Moncloa, viendo cómo «el globo se iba hinchando» en su contra. Pero son muchos en el PSOE los que consideran que el paso llega tarde. «Toda la rumorología hubiese quedado en nada si hubiese colgado la tesis en la web hace tiempo», dijo un importante diputado. Hay colaboradores de Sánchez que le dan la razón. Explican que ya en el 2014 le recomendaron que hiciera accesible el trabajo, pero el líder se negó. No quería, continúan en su entorno, ser escrutado académicamente y no quedar en buen lugar. «Ahora es inevitable. Damos por supuesto que muchos medios titularán que la tesis es mala, banal y mediocre», explican fuentes socialistas.

Pero ese es el mal menor. En el Gobierno aseguran que las acusaciones de irregularidades no están sustentadas, algo en lo que coincide la Universidad Camilo José Cela, que tras revisar todo el proceso de la tesis de Sánchez concluye que fue «normal». Los socialistas intentan ahora reorientar el foco hacia Casado, cuyo máster está siendo investigado por el Tribunal Supremo. El líder del PP obtuvo el título sin asistir a clase, cursando solo cuatro de las 22 asignaturas gracias a convalidaciones. Nunca ha mostrado los trabajos con los que aprobó esas materias y la marcha de Montón le deja en una posición muy incómoda. «No sabemos dónde están los trabajos de Pablo Casado. Y eso sí puede ser un problema, porque está en los tribunales», señaló la vicepresidenta, Carmen Calvo.

Pero ni el PP ni Ciudadanos se van a replegar. Los naranjas sumaron ayer a los conservadores a su iniciativa de pedir la comparecencia de Sánchez en el Congreso para rendir cuentas sobre su tesis. El PSOE podría evitar que el presidente del Gobierno diese estas explicaciones si obtiene los apoyos de Podemos y los nacionalistas en la Junta de Portavoces. Todo dependerá de lo que haya en lo que será, a partir de hoy, el trabajo académico más leído de España. Nunca la diplomacia económica suscitó tanto interés.