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El relato de una mujer para narrar el miedo al encontrarse a doce hombres de noche

Una joven malagueña explica cómo la sociedad ha normalizado ese terror con un suceso que le pasó de madrugada. Pese a sufrir de camino al coche, el mensaje final a su amiga es común: "Ya he llegado, todo bien"

 

El relato de una mujer para narrar el miedo al encontrarse a doce hombres de noche - EL PERIÓDICO

MARÍA ARAGÓN
02/09/2019

El miedo de las mujeres a ir solas por la calle durante la noche era algo común, pero desde que se dieron diferentes movimientos en redes sociales para compartir experiencias comunes, es más normal aún manifestarlos a través de Twitter y otras herramientas que permiten no solo el desahogo, sino la crítica. 

En este caso, una joven que reside en Málaga explica cómo la sociedad ha normalizado el hecho de que sea precisamente normal ese miedo, y lo ha hecho a través de un relato de terror que comienza cuando se encuentra a doce hombres de camino a su coche y termina con un "he llegado" que envía a una amiga. 

María lo explicaba así en un hilo muy comentado en esta red. En él daba el contexto, un cumpleaños en el centro de la ciudad andaluza que acaba a media noche despidiéndose de sus amigos. Ella era la única que tenía el coche en otra dirección, así que se marchaba sola hacia él pese a la pregunta de su amiga. 

Lo que pasó a continuación es lo lógico en estas situaciones para muchas mujeres. La soledad de la noche, el silencio, provoca tensión hasta que llega a un lugar seguro. Las primeras reacciones, llevar el móvil en la mano, acelerar el paso e incluso coger algo punzante como las llaves de casa.

Como tantas otras veces, María ratifica su miedo al encontrarse con 12 hombres de unos cuarenta años al final de la calle por la que anda. "Cómo me alegro de no haberme puesto tacones hoy", explica. Y añade: "Normal".

En cada comentario de esta historia hay una normalización. Baja la cabeza, mira el móvil y aprieta el paso. "Qué dramática, no va a pasar nada", piensa. Pero sabe que puede no ser así.

El primer comentario, además de ser esperado, es de incredulidad. 

Ella recalca cómo algunos de esos hombres manifiestan vergüenza ajena. Pero no otros, que se acercan más.

Ella responde con esa fuerza: "Quizás lo arreglarías empezando por callarte". Algo que no consigue calmar las cosas, sino encender más al hombre.

Las dudas comienzan en su cabeza. ¿Tendría que haber actuado de otra forma? 

La cuestión es que ella sufrió un momento de mucho miedo por el hecho de ser mujer, y por la actitud de un grupo de hombres que no solo no la respetan, sino que infunden ese terror con su comportamiento. 

Afortunadamente no pasó nada más y ella pudo evitar la escena andando más rápido, casi corriendo, hasta que los dejó atrás.