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CONTRACORRIENTE

Elena Gil Clemente: "A veces vivimos una visión de las matemáticas que resta"

Es profesora de secundaria y en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza. Imparte talleres de matemáticas para niños con discapacidad intelectual, una didáctica que ha centrado su trabajo y que ahora publica en el libro ‘Matemáticas que suman’

 

Elena Gil en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza. - Andreea Vornicu

Marcos Calvo Lamana
11/12/2020

Me contaba que siempre había querido ser profesora, pero estudió matemáticas.

Siempre había querido ser profesora de algo. Me encantaba la historia, pero tuve un momento de iluminación práctica y pensé que iba a ser más fácil encontrar trabajo con las matemáticas.

¿Historia y matemáticas tienen relación?

Para nosotros es fundamental conocer la historia de las matemáticas. La aritmética y la geometría, que constituyen la base, son también la forma que tiene el ser humano de conocer el mundo. Así te puedes hacer una visión de las matemáticas mucho más humana: no son una cuestión abstracta, son una cuestión del ser humano.

Cuando hablamos de historia, hablamos de referentes. ¿Los de su trabajo?

Para trabajar con los niños (con Síndrome de Down) nos hemos inspirado en matemáticos del siglo XIX. Como ellos, no pretendemos enseñar matemáticas, sino que a través de ellas el niño despierte su consciencia del mundo y aprenda a conocer lo que tiene alrededor.

Hablando de niños. Yo era uno de esos que no entendía para qué sirven las matemáticas.

En la vida no es bueno sólo lo que sirve. ¿Para qué sirve leer un libro, ver una obra de teatro o cantar? Pero las matemáticas sí ayudan al desarrollo del pensamiento. Desde ahí, son útiles para todo: pensar mejor, tener la cabeza clara, hablar de manera más precisa…

Entonces, las matemáticas no sirven… pero sí que suman.

Es que a veces vivimos unas matemáticas que restan. Hay muchísima presión social acerca de las matemáticas, se entiende que si eres bueno o tienes una buena cabeza se te darán bien, por lo que serás ingeniero, tendrás un trabajo estupendo... Esa es una visión de las matemáticas que va dejando gente en el camino.

Y más a los niños con Síndrome de Down.

De entrada, se les resta de la formación matemática. «Como tienen una discapacidad intelectual y no van a entender, no merece la pena enseñarles...» Platón ya decía que las matemáticas despiertan a aquel que tiene un retraso intelectual natural y le hacen dominar su capacidad. Hay que darles más matemáticas. 

¿Es un problema en la docencia?

Hay muchísima presión sobre los maestros para que los niños aprendan matemáticas. Se considera que si se forma mal a un niño en matemáticas el niño va a ir fatal, por lo que se quieren adelantar cosas como sumar, multiplicar, dividir bien… Se tiene poca flexibilidad para hacer cosas que ayuden a los niños, aunque no se complete el currículo que la ley pide. El currículo prescribe unas cosas sobre las que hay que evaluar y el maestro, a veces, se aferra mucho a él.

Conoce bien de lo que habla…

Nosotros hemos tenido mucho interés en que Luís (su hijo, tiene Síndrome de Down y 13 años) trabajara las matemáticas en familia. En la vida cotidiana hay montones de cosas relativas a los números y las formas. Por ejemplo, poner la mesa, que es adjudicar a cada persona platos y cubiertos, contar cuántas son, disponerlas de una forma determinada…

¿Han notado un progreso?

He visto cómo le ayuda a tener la cabeza organizada. No es que sume o multiplique perfectamente; es que él ve las cosas. Eso es comprensión. Cuando tiene varias cosas que hacer establece turnos y crea una lista. O cuando juega al dominó, que es un fenómeno aunque le cuesten los números.

Entiendo.

Cuando nació Luís y empecé a leer sobre el Síndrome de Down, todo era acerca de dificultades. No se puede construir el aprendizaje sobre los problemas; hay que construir sobre lo que les puede ayudar.