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RESACA DEL GP DE AUSTRALIA

Viñales: 'Le he demostrado a Yamaha que ha de confiar más en mí'

El vencedor de Phillip Island (Australia) pide que la fábrica japonesa de los diapasones fabrique una moto, en el 2019, que se adapte a su estilo de pilotaje Después de lo vivido durante todo este año y tras 25 derrotas seguidas, 'MVK' no se atreve a afirmar que esta victoria pone fin a la grave crisis de Yamaha

 

Maverick Viñales celebra su gran éxito en Australia. - YAMAHA MEDIA / MILAGRO-TINO MARTINO

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
29/10/2018

Era la carrera nº 137 de Maverick Viñales, que se ha convertido en su triunfo nº 21 (quinta de MotoGP), en su podio 56 y en su vuelta rápida 20 (el crono lo consiguió en el décimo giro, cuando empezó a escaparse). El 25 quiso frenar la racha de 25 carreras sin ganar de Yamaha (su récord más nefasto) y decidió dibujar un ballet de adelantamiento en el circuito más hermoso del Mundial, además de escaparse cuando y como quiso. Volvió el ‘MVK’ que deslumbró nada más aterrizar en la categoría ‘reina’ y empezó a dejar claro a sus jefes de Yamaha que, como dijo él mismo el juves, “si quieren volver a ser campeones que hagan una moto que se adapte a mi estilo”. “Cuando atraviesas crisis así, es muy fácil perder la confianza en uno mismo, pero yo jamás bajé los brazos”, reconoce el último ganador de un gran premio.

INICIO SUAVE

La verdad es que el inicio de carrera no pudo ser peor. “Cuando vi la horrible salida que hice (arrancaba desde la primera línea y pasó 10º en el primer giro), pensé ‘¡madre mía, Maverick, otra vez, no puede ser!. Pero esta carrera sabía que iba a ser para mí, porque me sentía bien, la moto iba perfecta y sabía que tendría tiempo suficiente para recuperarme”.

Viñales confesó, cosa que casi nunca cuentan ni los vencedores ni los otros, que había salido con un mapa de potencia mucho más suave para, en las primeras vueltas, no maltratar su neumático delantero blando, “que debía darme el triunfo al final si lograba, como así fue, adquirir unos segundos de ventaja para administrarla en los últimos giros”.
 
Maverick Viñales celebra la victoria de Australia con todo su equipo. / YAMAHA MEDIA / MILAGRO-TINO MARTINO

Viñales y su compañero de box, Valentino Rossi, llevan todo el año viviendo escenas desesperantes en su intento de mejorar la Yamaha. “En Japón, tras las buenas sensaciones de Tailandia, tal vez cometimos el error de seguir cambiando cosas que, al final, no funcionaron, así que aquí, en Australia, decidimos empezar los entrenamientos con la misma moto, la misma, que en Tailandia, sin tocar un clic y, mira, hemos ganado. Otro dato importante es que Phillip Island me encanta, lo conozco bien, le tengo cogido el truco, sé donde se gana tiempo y como hay que trazar las curvas y así ha sido”.

OTRA CARRERA LOCA

El piloto de Roses ha confesado que, tras el susto o enfado de la salida, ha habido un momento en que ha vuelto a preocuparse y ha sido cuando Marc Márquez (Honda) y Andrea Iannone (Suzuki) cogieron el mando del grupo de cabeza. “Me he asustado un poco. Veamos, tenía esa confianza que he comentado antes, sabía que podía ser mi día y el de mi Yamaha, pero cuando he visto cómo se pasaban y repasaban, he pensado ¡uf, cómo va la gente hoy!, todos iban muy agresivos. Es más, he tenido que sortear la moto de Zarco, que venía volando hacia nosotros y, la verdad, me he asustado un montón”.

‘MVK’ también confesó que las últimas vueltas “han sido duras”, cuando pasó de tener cuatro segundos de ventaja sobre sus perseguidores a uno y medio. “Los Andreas (Iannone y Dovizioso) venían muy fuertes, pero yo tenía bien controlada la carrera, aunque mi rueda delantera empezaba a darme algunos sustos pero, insisto, ya solo quedan tres vueltas”.

Cuando le preguntamos si la frase que había dicho el jueves era un aviso a navegantes, perdón, a los jefes de Yamaha, Viñales ha vuelto a sincerarse: “Era un mensaje, sí, porque lo que les quería decir es que confíen en mi, en mi pilotaje, en mis ganas de ganar, que es lo que me permitió vencer con Suzuki y, luego, con Yamaha. Eso es lo que les pido, que confíen en lo que yo siento, en la moto que yo necesito para ganar. He querido demostrarles que, cuando la moto funciona y está en el punto para ganar, yo lo doy todo y gano. Yamaha no está acostumbrada a hacer movimiento extremos, pero se han esforzado mucho, mucho, en la puesta a punto y, ahora, solo falta que mejoren el motor de cara al año que viene”.
 
Maverick Viñales y el británico Lin Jarvis celebran el triunfo en Phillip Island. / YAMAHA MEDIA

Una de las cosas que más llamó la atención de los presentes en el circuito de Phillip Island fue el sentido abrazo, muy emocionados los dos, entre Viñales y su técnico Ramón Forcada, del que prescindirá a final de temporada. “Ramón y yo hemos pasado una época difícil. Tanto él como yo lo hemos pasado mal, mal, persiguiendo sin demasiada suerte la moto ideal, que nos funcionase, y este fin de semana Ramón ha echado el resto y nos ha salido todo redondo”.

UNA VICTORIA MUY DESEADA

Viñales se negó a afirmar que estaba victoria ponía punto y final a la crisis de Yamaha. “No tengo ni idea. Yo viajaré a Malasia con la intención de repetir victoria, con la idea de seguir investigando alrededor de la electrónica de nuestra moto, que ha sido el secreto del éxito en Phillip Island. Pero eso no quiere decir que tengamos solucionados todos nuestros problemas, aún queda mucho que mejorar. Al final, en Australia, he podido pilotar fácil y conocer donde estaba el límite de mi moto, cosa vital para poder forzar en carrera”.

Finalmente, preguntado sobre quien necesitaba más la victoria, él o Yamaha, que llevaba 25 grandes premios sin ganar, Viñales no se mordió la lengua. “Yo, desde luego, la necesitaba un montón pues, cuando atraviesas una crisis tan profunda y larga como la que hemos padecido nosotros, es muy fácil perder la confianza en uno mismo, aunque yo jamás la he perdido porque tengo gente a mi alrededor que cada día me dicen quien soy, de donde vengo y todo lo que he hecho, y todo eso me ayuda a continuar animado, a hacer un resert cuando toca y a dar un poquito más en cada entrenamiento. Pero, sí, Yamaha también la necesitaba como el comer y espero que este triunfo suponga un respiro para ellos y una motivación para darnos el último empujón antes de que acaba el Mundial, todos deseamos acabar la temporada con buen sabor de boca, que es la mejor manera de iniciar el siguiente Mundial".