Cada vez que muere un periodista en el ejercicio de su profesión se priva a la sociedad de saber qué sucede y por qué sucede. El asesinato en Burkina Faso de David Beriain y Roberto Fraile por terroristas de una franquicia de Al Qaeda obedece a este siniestro propósito de oscurecimiento de la realidad, y con ella de exacerbación del fanatismo. Quienes son de la estirpe de Beriain y de Fraile cumplen la altísima función de suministrarnos información veraz, fiable, esclarecedora en lugares olvidados o sometidos a una opacidad a menudo interesada que enmascara y desdibuja cuanto acontece. Beriain y Fraile no hacían otra cosa que acercarnos a la cruel verdad de mundos muy alejados de nuestra vida cotidiana.

A Beriain y a Fraile los echaremos en falta como echamos en falta a cuantos los han precedido en esa tragedia inacabable de matar al mensajero. Cada vez que cae un periodista nos quedamos a oscuras, se priva a los ciudadanos de informaciones valiosas y vencen la violencia en sus diferentes formas, la impunidad, el desprecio por los derechos humanos y todas las arbitrariedades imaginables. A estos dos periodistas los echaremos en falta porque les han impedido contarnos demasiadas cosas que están sucediendo, víctimas de los mismos ejecutores que siembran la muerte en los escenarios a los que se fueron con su cámara y su bloc de notas.

El asesinato de estos periodistas se ha producido en vísperas del Día de la Libertad de Prensa, que los periodistas conmemoramos el 3 de mayo. Es una fecha para reivindicar el buen periodismo, un oficio imprescindible en cualquier sociedad para hacerla más libre y democrática. España se sitúa en el puesto 29 entre los países con mayor libertad de prensa, según el informe de Reporteros sin Fronteras del año 2020, un puesto bajo y, lo más preocupante, desciende año tras año en la puntuación de esta clasificación. Entre políticos de uno y otro lado que señalan a periodistas, trabas para acceder a la información y la guerra de las fake news, el buen periodismo y la labor de los periodistas honestos está más cotizado que nunca. Al hilo del 3 de mayo, el Colegio de Periodistas de Aragón entrega sus premios. Este año recaen en el fotoperiodista oscense Álvaro Calvo por sus imágenes sobre la pandemia, la directora de La Comarca, Eva Defior, por su periodismo de proximidad y el merecidísmo premio a una trayectoria a Miguel Mena, que acaba de terminar su etapa en Radio Zaragoza tras 38 años siendo la voz más próxima para muchos aragoneses. Enhorabuena a los tres.