Opinión

Que viene la ultraderecha

Acabamos de salir de una campaña en la que ETA estaba viva y el pucherazo electoral era una sospecha en toda España, y nos vamos a meter en otra campaña en la que se van a volver las tornas y ahora el espantajo no va a ser ETA, sino «que viene la ultraderecha». Y así, de susto en susto, los ciudadanos vamos pensando a quién votar. Si la campaña municipal y autonómica nos dejó anuncios por parte del presidente Sánchez de cine barato, hipotecas subvencionadas y demás premios de la tómbola (no sé por qué, pero a los de 40-50-60 años nunca nos toca nada, con lo que curramos), esta campaña no nos va a traer propuestas, no nos engañemos. Nos va a traer anuncios apocalípticos, sobreactuaciones, nervios. Nos va a traer (y no es seguro) una izquierda unida por la cuenta que le trae, con Podemos con poquísimo poder negociador (sus resultados han sido nefastos, y ya ni siquiera están en el gobierno porque no hay gobierno). Pero tampoco es que Yolanda Díaz tenga mucho de lo que presumir, porque por quedar bien ha apoyado a todo el arco de la izquierda, para desconcierto de los futuros votantes de Sumar.

Y luego está Vox, que ya se las prometía felices entrando en un montón de gobiernos con el PP y ahora va a ver cómo lo que ayer eran amor y buenas palabras, hoy será «yo a usted no le conozco de nada». Aquí en Aragón, Azcón, hombre de talante político moderado, se va a tener que pensar muy mucho cómo contentar a Vox sin sumarlo a su gobierno. Posibilidades tiene. Otra cosa es que Vox se deje apartar a un lado, con la fuerza de siete diputados. Total, que dan ganas de pedir el voto por correo desde ya, cruzar los dedos para no estar en una mesa electoral y largarse de vacaciones.